Las salpas que han empezado a aparecer en playas vascas son inofensivas y cumplen un importante papel para el ecosistema
Una invasión de carabelas portuguesas obliga el cierre al baño en una playa en Guipúzcoa: varios heridos, uno de ellos en el hospital
San SebastiánDurante mucho tiempo, antes de que se empezara a hablar y sentir el cambio climático, el mayor temor de quienes visitaban las playas vascas eran las temperaturas gélidas del agua. Darse un chapuzón era cosa de valientes, por entonces. Hoy, la temperatura del mar se ha elevado y de aquello pocos se acuerda, pero bañarse en el Cantábrico sigue asustando, ya no por aquello de pasar frío, sino más bien por las cuantiosas y variadas criaturas que cuajan nuestras aguas y arenales, en muchos casos, atraídas por ese calentamiento.
Algunas como las recién llegadas salpas son inofensivas, de hecho, se encargan de limpiar el mar. Claro que su inesperada llegada y el desconocimiento ha acrecentado la paranoia de unos bañistas que llevan días teniendo que compartir los chapuzones con las temidas carabelas protuguesas.
Las primeras en llegar este verano fueron las temidas carabelas portuguesas, que en los últimos años han ido expandiéndose por el litoral cantábrico y su presencia todo apunta a que queda lejos de ser esporádica. De hecho este agosto su llegada masiva a obligado a prohibir el baño en tres playas donostiarras y se han registrado picaduras en otros muchos arenales.
Estos organismos, que no son medusas sino colonias de pólipos, aparecen durante los meses cálidos, arrastrados por el viento y la corriente hacia la costa. Cuentan con unos tentáculos con intensa capacidad urticante y pueden provocar dolorosas picaduras. El aumento de la temperatura del agua es una de las razones que explicarían la presencia cada vez más frecuente de estas falsas medusas en el litoral vasco.
Gelatinosas e inofensivas
Tal vez ellas sean las que más preocupan a los bañistas, pero no son ni con mucho que han decidido visitar nuestros arenales. En las últimas horas, en varios de ellos, tanto de Vizcaya como de Guipúzcoa han aparecido otros seres. Se trata de criaturas transparentes y gelatinosas que han llegado al atardecer y que pese a su extraña presencia no representan ningún peligro.
Las salpas son unos invertebrados familia de tunicados, en forma de barril y de libre flotación. Se desplazan por contracción, bombeando agua a través de su gelatinoso cuerpo. La salpa se alimenta del fitoplancton de los océanos que filtra del agua. A mayor cantidad de su alimento en los océanos, mayor presencia de salpas. Por lo general, son comunes en mares ecuatoriales, templados y fríos, donde pueden ser vistos en la superficie, tanto en solitario como encadenadas en largas colonias. Se encargan de mantener limpio el mar, así que los expertos recomiendan no tocarlas porque cumplen un importante papel para el ecosistema.

