Encargan 600 kilos de Idiazabal a una quesería alavesa y pretenden llevárselos sin pagar la factura de más de 12.500 euros
La Ertzaintza detiene en el barrio de Otxarkoaga a un hombre y una mujer, los presuntos compradores
El transportista contratado para trasladar los quesos a Bilbao desconocía la estafa
Vitoria-GasteizPara los presuntos estafadores era un negocio redondo, tan redondo como cada uno de los 600 quesos de la denominación de origen Idiazabal que habían encargado bajo una identidad falsa. La quesería alavesa que recibió el encargo sospechó al recibir un pedido por un importe de más de 12.500 euros vía WhatsApp, también de la premura de los compradores que lo iban a recoger “el mismo lunes”, pero sobre todo, de que no recibieron ingreso bancario alguno.
Así, la empresa de quesos de la comarca alavesa de la Cuadrilla de Gorbeialdea se puso en contacto con la comisaría de la Ertzaintza para alertar de sus sospechas. La investigación llevó a los agentes a comprobar que la identidad que habían aportado los presuntos compradores correspondía al DNI de una persona que había sido suplantada en otras ocasiones para realizar estafas en su nombre.
La tarde del lunes, a la quesería alavesa llegó un transportista que había sido contratado para realizar el porte. Para sorpresa del trabajador allí le esperaba una patrulla de la Ertzaintza. El hombre ajeno al presunto delito que se estaba fraguando, les explicó que le habían dado órden de llevar el pedido a Bilbao, pero que “desconocía todavía la dirección exacta” de la capital vizcaína donde debía realizar la entrega.
El transportista, seguido por patrullas hasta Bilbao
Con la intención de dar con los presuntos estafadores, la policía decidió que lo mejor era seguir con la ‘pantomima’ y que el transportista regresara a Bilbao para supuestamente hacer entrega de los quesos.
No lo hizo solo, el transportista fue seguido por patrullas hasta su destino, el barrio de Otxarkoaga, donde le esperaban los supuestos compradores, un hombre de 63 años y una mujer de 23, ambos de nacionalidad española, que para su sorpresa en lugar de los 600 quesos de Idiazabal, vieron llegar a la Ertzaintza. La mujer carecía de antecedentes, mientras que al hombre le constaba una investigación previa de la Ertzaintza por hurto.
Las dos personas, fueron detenidas por un presunto delito de estafa y conducidas a dependencias policiales hasta su puesta ante la autoridad judicial.