Así se blinda Asia contra el virus Nipah con medidas que recuerdan al covid

Una imagen del virus Nipah. Archivo
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El 12 de enero de 2026, el ministro de sanidad de la India comunicó dos casos sospechosos de enfermedad por virus Nipah en el estado de Bengala Occidental. Los casos fueron confirmados el 14 de enero de 2026. Son los primeros casos detectados en Bengala Occidental desde 2007. Según el Ministerio de Sanidad, el riesgo a nivel global se considera muy bajo debido a la falta de reservorio naturales en la mayor parte de los países y que hasta la fecha, en los 27 años desde su identificación, solamente se han detectado casos en  Bangladesh, India, Malasia y Singapur.

El virus Nipah no es nuevo, los brotes de infección son estacionales y ya se han detectado casos en años anteriores.  El brote parece contenido y limitado, no hay datos de momento de difusión comunitaria, aunque la detección temprana en personal sanitario "es una señal de alerta" que se debe a una combinación de causas: detección tardía de los primeros casos, falta de vigilancia epidemiologica real, infravaloración inicial del riesgo biológico, presión asistencial elevada, interrupciones en los circuitos seguros o fallos en la aplicación homogénea de las medidas preventivas. Y eso es lo que altera y hace asumir más precauciones a los países asiáticos.

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De hecho, en toda Asia se están tomando medidas para blindarse frente a este brote. El recuerdo del covid está aún muy presente y sus secuelas también. India ha asegurado tener ya controlado el brote, pero las precauciones son máximas y no es para menos. La tasa de letalidad estimada de este virus es del 40% al 75%, variando según el brote, la capacidad local de vigilancia epidemiológica y la atención clínica. Las personas que sobreviven pueden tener secuelas neurológicas residuales, como convulsiones o cambios de personalidad.

La alerta ha devuelto los escáneres térmicos y otros métodos de detección que ya nos recuerdan a la época del covid. Y ya sabemos que en Asia las medidas entonces fueron extremas. Tailandia obliga a firmar declaraciones de salud a los llegados desde el estado indio de Bengala Occidental y ha aumentado los chequeos de temperatura y las inspecciones visuales en los aeropuertos. El Gobierno vietnamita ha reforzado los controles en pasos fronterizos y centros hospitalarios. China ha acentuado la prevención y las capacidades de testeo y está formando a sus médicos en la nueva amenaza y Taiwán estudia elevar al virus Nipah hasta la categoría 5.

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Los expertos aconsejan lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia y llevar gel desinfectante y mascarilla. También aconsejan evitar el contacto con animales y alimentos potencialmente contaminados. Entre las advertencias se encuenta no conmir frutas caúdas al suelo, jugo de palma de dátil crudo o bebidas locales. Alejarse de los murciélagos, foco de infecciones y animales salvajes o domésticos enfermos.

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La infección humana puede ser asintomática o causar enfermedad respiratoria aguda (leve o grave) o encefalitis letal. Las personas infectadas presentan inicialmente síntomas gripales (fiebre, cefaleas, mialgias, vómitos y dolor de garganta). Esto puede ir seguido de mareos, somnolencia, alteración de la consciencia y signos neurológicos que indican encefalitis aguda. Algunas personas también pueden sufrir neumonía atípica y problemas respiratorios graves, como disnea aguda. En casos graves aparecen encefalitis y convulsiones. El período de incubación, es decir, el intervalo de tiempo entre la infección y el inicio de los síntomas, varía entre los 4 y los 14 días. Sin embargo, también se han llegado a registrar períodos de incubación de hasta 45 días.

La mayoría de las personas infectadas por este virus se deben al contacto directo con cerdos enfermos o con sus secreciones contaminadas. Se cree que el brote inicial de Malasia fue de trasmisión a través de las gotículas respiratorias o del contacto con esas secreciones de cerdos enfermos.

Sin embargo, en los brotes de Bangladesh e India, la OMS apuesta por que las infecciones se deben al consumo de frutas o derivados contaminados con orina o saliva de murciélagos infectados.

También se ha reportado su trasmisión de persona a persona, a través de las secreciones y excreciones. En la India, un 75% de los casos se reportaron entre el personal sanitario o las visitas. En Bangladesh, la mitad de los casos también han sido por el contacto de persona a persona en el tratamiento a pacientes infectados.

¿Cuál es el riesgo de que el virus llegue a España?

La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS) afirma que el el riesgo actual de infección por virus Nipah en España es "muy bajo", según evaluaciones del Ministerio de Sanidad español y fuentes europeas como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), pero "no es nulo".

"No hay casos importados ni autóctonos reportados en Europa, incluido nuestro país. Sin embargo, el riesgo no es nulo, y debemos estar preparados, tanto para ésta como para otras infecciones emergentes en las que los movimientos humanos derivados de la expansión de la globalización, con sus ventajas e inconvenientes, conllevan potencialmente una más fácil y rápida circulación de determinados agentes patógenos", señalan en un comunicado.

De este modo, reaccionan a las informaciones publicadas recientemente en medios de comunicación sobre la aparición de un brote infeccioso en la India y Nepal por el virus Nipah, en el Estado de Bengala Occidental, cerca de Calcuta, que se relacionaba con una futura pandemia. Al respecto, recuerda que el sistema sanitario español debe de ser capaz de "anticipar este tipo de amenazas y responder con rapidez. Nuestros profesionales, por su posición transversal en la organización y su capacidad técnica, ejercitando las competencias de nuestra especialidad, podemos contribuir a facilitar esta respuesta", añade.

En este sentido, recuerda que los centros que cuentan con unidades de Medicina Preventiva y de Salud Pública bien integrados, con capacidad de vigilancia epidemiológica activa, formación continuada y participación en la toma de decisiones, detectan antes los riesgos y limitan de forma significativa la magnitud de los brotes.

La SEMPSPGS quiere subrayar que la Salud Pública y la Medicina Preventiva no actúan solo en situaciones de crisis, ya que "la prevención reduce contagios, protege a los profesionales, evita cierres de unidades y minimiza el impacto asistencial y social". Y, por tanto, su función esencial es "anticipar, analizar y corregir" los factores que favorecen la transmisión de enfermedades, garantizando la seguridad del paciente y la sostenibilidad del sistema sanitario.

"Convertir cada brote en una lección aprendida exige ir más allá de la respuesta inmediata y reforzar de manera decidida las estructuras preventivas. Invertir en Salud Pública no es una opción, es una necesidad estratégica para evitar que situaciones como la descrita vuelvan a repetirse", añade.