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Los últimos temporales dejan una casa en Miño, en A Coruña, colgando sobre la playa: "No hay más solución que tirarla"

La tierra de la parte delantera de la casa, frente al mar, ha ido desapareciendo hasta dejar a la casa sin sujeción.. Atlas Galicia
  • Eduardo ha ido viendo como la tierra en la parte inferior de la casa iba desapareciendo en estos dos últimos años

  • Su tío había construido un muro de contención hace 20 años pero le obligaron a derribarlo

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Miño, A CoruñaHace tiempo que Eduardo ya no se queda a dormir en la casa de Miño que heredó de unos tíos. La casa situada en una parcela sobre la playa de Lago, tenía un jardín, varios bancales y terreno que poco a poco ha ido desapareciendo, frente al mar, hasta quedarse inclinada, colgando sobre la playa. 

“La casa tenía unos seis metros de jardín y varios bancales más que iban bajando hacia la playa, y ahora en toda esa zona no hay nada, está todo derrumbado” explica Eduardo Rodeiro, a unos metros de distancia de la vivienda a donde ya no puede entrar, por seguridad. La estaba arreglando para trasladarse aquí con su mujer, pero ya se ha rendido, viendo como desde 2024 la vivienda se iba inclinando y el terreno de la parte inferior, desapareciendo poco a poco. “Hace más de un año que no venimos, porque la situación ya se veía peligrosa”, lamenta. 

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Eduardo cuenta que su tío hace 20 años había construido un muro de contención en la parte inferior, que ayudaba a estabilizar el terreno, pero Costas le obligó de derribarlo.  

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Cada año ha ido viendo como la situación empeoraba, pero las intensas lluvias de este invierno han acelerado mucho el desplazamiento de tierras. “Se ha movido unos seis metros”, cuenta.  Donde antes había bancales y huerto, ahora no queda nada, y la estructura de la vivienda está inclinada, casi colgando sobre la playa, sin apenas terreno debajo que le aporte sujeción. 

Eduardo lamenta que todas sus advertencias de estos años no hayan servido de nada. “Les advertí de que existía un peligro inminente y nadie me creyó”, explica.   

Eduardo recuerda que en su momento pidió presupuesto para arreglar toda la zona inferior, pero era complicado y caro y en invierno no se podía trabajar así que el tiempo fue pasando y ahora, tras este duro invierno ya no hay más solución que tirarla. “Hay que demolerla. Me va a costar unos 40.000 euros”, cuenta resignado, mientras ve como la vivienda inclinada en un evidente estado de inestabilidad, se ha convertido en toda una curiosidad para los vecinos de la zona que acuden hasta el lugar, para ver de primera mano cómo la fuerza de la naturaleza se ha ido comiendo la tierra. 

Cada día que Eduardo viene a comprobar cómo sigue la casa, encuentra una grieta nueva en el terreno. “Cada día, se desplaza un poco más”. 

En la carretera que pasa por encima de la casa, esas grietas son más que evidentes. En apenas una semana donde se marcaron testigos con pintura blanca, el suelo ha vuelto a abrirse más aún.  La vía une Miño con Perbes y en verano soporta un importante volumen de circulación, al ser una zona de playas. Desde la semana pasada se ha cerrado un tramo de medio kilómetro por seguridad, donde las grietas se hacen más grandes cada día. 

 Desde la Diputación de A Coruña, responsable de esta carretera DP-4803 se ha encargado un estudio geotécnico y otro geofísico para analizar el alcance de los daños de la vía. Tras los informes se redactará el proyecto para ejecutar las obras de mejora que deberán hacerse con la máxima urgencia. 

Mientras Eduardo resignado, ya solo espera fecha para iniciar el derribo de la casa, en una batalla que da por perdida contra la fuerza de la naturaleza.