La Xunta reconoce el "Xogo dos Birlos", también conocido como los "Bolos celtas", como patrimonio inmaterial: "Es muy importante para que no se pierda este deporte"
El juego consiste en lanzar o hacer rodar una bola contra una serie de 'birlos’, con el objetivo de derribarlos
Su transmisión se encuentra en un punto crítico pero hay comarcas, como el Val Miñor donde se mantiene muy vivo
NigránLa Xunta de Galicia acaba de declarar el "Xogo dos Birlos" bien de interés cultural, en la categoría de patrimonio inmaterial, como reconocimiento a su papel como "uno de los juegos populares y tradicionales más importantes de la historia de Galicia".
El “Xogo dos Birlos” conocido también como “Bolos celtas” es un juego popular tradicional, cuya práctica está diseminada por toda la geografía gallega con diferentes grados de actividad, y consiste en lanzar o hacer rodar una bola contra una serie de 'birlos’, o bolos de madera, con el objetivo de derribarlos y desplazarlos lo más lejos posible.
El expediente, según ha informado la Xunta, reconoce esta práctica por su capacidad para favorecer valores identitarios, fomentado la adhesión a lo propio, impulsando la sociabilidad y la integración social, y por su componente para impulsar la inclusión, a través del desarrollo de habilidades como la memoria, el razonamiento lógico, el compañerismo y la cooperación. Además, se trata de "un entretenimiento accesible económicamente a todas las personas e impulsor de los valores del deporte y el compañerismo", como recuerdan desde la Xunta en su reconocimiento, ya publicado en el Diario Oficial de Galicia.
Esta práctica tradicional se transmitió de generación en generación oralmente y por el ejercicio mismo del juego. El proceso de custodia y la transmisión se encuentra en la actualidad en un punto crítico, pues su práctica y las personas que guardan el saber están disminuyendo, con el riesgo de que se pierdan las especificidades de cada zona.
Un deporte tradicional que varía según la zona donde se practique
El 'Xogo dos Birlos' comprende una gran variedad de modalidades, según la zona donde se juegue, entre las que destacan los Bolos del Val Miñor, Bolos de la Comarca de Viana do Bolo, Bolos de Xove, Bolos O Canteiro, Bolos en Línea, Bolos do Barbanza y Bolos A Cova.
En Galicia, este juego se desarrolló fundamentalmente en el rural hasta que en el siglo pasado se fue desplazando al ámbito urbano a causa del progresivo asentamiento de la industria moderna y los movimientos de población. Los lugares de juego estaban instalados tradicionalmente en las plazas o delante de las iglesias y tradicionalmente, las competiciones consistían en jugarse corderos, gallos, o jarras de vino, entre otros. También funcionaba este tiempo de ocio como complemento festivo de los actos profanos de la fiesta de la parroquia, formando parte de las relaciones sociales y sirviendo de punto de encuentro en los atardeceres de la primavera o del verano.
El fenómeno emigratorio gallego difundió el juego, llegando a crearse asociaciones en la Argentina y Uruguay. Otros países a los que la emigración gallega llevó el juego son Cuba, México o Chile.
En Galicia, la práctica de esta actividad comienza a decaer en la década de los años 50 del siglo XX. Con el fin de transmitirla, impulsarla y protegerla en el año 1988 se funda la Federación Galega de Bolos que incorpora, en el año 1992, el juego del bolo celta o tradicional.
En el Val Miñor más de una veintena de clubs mantienen vivo el deporte
En el Val Miñor, en Pontevedra, los bolos celtas siguen muy vivos. Más de una veintena de clubs mantienen viva la tradición de los bolos en esta comarca y aquí se organizan cada año campeonatos nacionales o internacionales. De esta zona son la mayoría de los federados de Galicia, más del 70%, que celebran estos días este nuevo reconocimiento de un juego y una tradición que ellos siguen manteniendo en forma, semana a semana.
"Es una noticia muy importante no solo por el apoyo que implica, también económico, si no también para que no se pierda este deporte", explica Javier Fernández Da Rocha, miembro del club de Bolos de Camos, y jugador desde los 14 años, que celebra como sus compañeros de bolos, este reconocimiento que ahora les llega. Javier tiene 48 años y cuenta que empezó a jugar de niño, "porque veía a mis abuelos".
Reconoce que "ahora hay mas gente joven jugando que cuando yo empecé", pero recuerda que son importantes todos los apoyos posibles para mantener vivo este deporte tradicional, porque "somos un puñado de gente los que seguimos aquí". Desde la Federación gallega, presidida por Isidro Costas, han trabajado duro todos estos años para mantener este deporte "y para lograr este reconocimiento que por fin llega ahora", como recuerda Javier.