¿Quién cobrará el premio de la Primitiva más polémica de Galicia?: el dinero irá a la herencia del ganador que murió sin saber que era millonario
La Audiencia considera probado que el lotero hizo creer al ganador que su boleto no tenía premio para quedarse con él
El verdadero propietario del resguardo falleció en 2014 sin llegar a saber que había ganado más de 4,7 millones de euros
La Justicia ha puesto fin a uno de los casos más insólitos de la historia de las loterías en España. Más de una década después de la desaparición de un boleto de La Primitiva premiado con 4,7 millones de euros, la Audiencia Provincial de A Coruña ha determinado que el verdadero ganador fue un hombre que falleció sin llegar a saber que era millonario. Ahora, el dinero pasará a formar parte de su herencia.
La sentencia, conocida este jueves, condena a tres años, seis meses y un día de prisión al responsable de una administración de loterías coruñesa al considerar probado que engañó al propietario del resguardo premiado para quedarse con él. Los magistrados entienden que actuó con ánimo de lucro y aprovechó la confianza depositada en él para ocultar la existencia del premio.
Pero más allá de la condena penal, la resolución aclara uno de los grandes interrogantes que seguían abiertos: quién cobrará finalmente los 4,7 millones de euros que permanecían bloqueados desde 2012.
Un premio millonario que acabará formando parte de una herencia
La Audiencia reconoce que el legítimo propietario del boleto era José Luis Alonso, un jubilado coruñés que falleció en enero de 2014, año y medio después del sorteo. Sin embargo, los jueces precisan que el premio no puede entregarse directamente a su viuda ni a su hija, que participaron en el procedimiento judicial como acusaciones. Al haber fallecido el titular del boleto, el derecho al cobro pasa a integrarse en la masa hereditaria del fallecido.
Esto significa que los más de 4,7 millones de euros deberán repartirse conforme a las disposiciones testamentarias y a las normas sucesorias aplicables en su caso. La decisión supone un giro relevante en un proceso que durante años estuvo marcado por las dudas sobre la propiedad del boleto y por las reclamaciones de centenares de personas que llegaron a presentarse como posibles ganadoras.
El engaño que mantuvo el premio oculto durante años
Los hechos se remontan al verano de 2012. El jubilado acudió a comprobar varias apuestas y una de ellas estaba premiada con 4.722.337 euros. Según la sentencia, el lotero detectó el premio pero hizo creer al cliente que ninguno de sus boletos había resultado agraciado. De esta forma logró quedarse con el resguardo e intentar apropiarse del dinero.
Los magistrados consideran acreditado que existió una estrategia de engaño deliberada y descartan que se tratase de una simple apropiación indebida. La clave, sostienen, fue la falsa información proporcionada al apostante para convencerlo de que no había ganado nada. La investigación policial permitió reconstruir años después el recorrido de las apuestas mediante los registros electrónicos de validación, una prueba que resultó fundamental para identificar al verdadero propietario del boleto.
Un caso que se convirtió en fenómeno mediático
La historia del boleto desaparecido trascendió rápidamente el ámbito judicial y acabó convirtiéndose en uno de los casos más mediáticos relacionados con las loterías en España. Durante años, el premio permaneció retenido mientras avanzaban las investigaciones. Más de 300 personas llegaron a reclamar su titularidad y el caso generó una enorme atención pública, hasta el punto de inspirar una producción documental sobre lo ocurrido.
La sentencia también absuelve al hermano del condenado, que en aquel momento ocupaba responsabilidades dentro de la estructura provincial de Loterías. El tribunal entiende que no existen pruebas suficientes para acreditar que conociera el supuesto fraude o participara en él.
El desenlace de una historia que comenzó hace 13 años
Aunque la resolución todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, la Audiencia de A Coruña deja fijadas dos conclusiones fundamentales: que el lotero engañó al ganador y que el auténtico propietario del boleto fue el jubilado fallecido en 2014.
Trece años después del sorteo, los 4,7 millones de euros de una de las Primitivas más polémicas de Galicia no irán a manos de quien los ganó, sino a una herencia. Un premio millonario que permaneció bloqueado durante más de una década y cuyo dueño nunca llegó a saber que había cambiado su vida para siempre.