Así fue el rescate de una red fantasma de más de 150 kilos atrapada en el fondo de las Rías Baixas: "Tenía arena y animales ya muertos"

El aparejo fue localizado a 13 metros de profundidad durante una limpieza del equipo de Buceo Rías Baixas
Los profesionales necesitaron dos inmersiones, tres boyas de elevación y 40 minutos de trabajo para retirarla
Lo que parecía una jornada más de limpieza de los fondos marinos de la ría de Pontevedra acabó convirtiéndose para algunos miembros del equipo de Buceo Rías Baixas en una compleja operación para liberar una red fantasma de más de 150 kilos, un aparejo abandonado que llevaba tiempo atrapado bajo la arena y que estaba causando estragos en el ecosistema marino. Los profesionales gallegos localizaron el apero de pesca atrapado a unos 13 metros de profundidad, y tras una intervención que requirió dos inmersiones lograron extraerlo no sin dificultad.
"La red la localizamos a raíz de una inmersión para una labor de limpieza que realizamos en el marco del Plan Social Ence. Una vez localizada la intentamos sacar, pero fue imposible. Se notaba que llevaba tiempo ahí porque tenía arena dentro y animales ya muertos", explica Hugo Albés, uno de los propietarios de Buceo Rías Baixas. Lejos de abandonar la operación, el equipo regresó al lugar con el material adecuado para afrontar un rescate que resultó mucho más complejo de lo previsto en un primer momento.
Tres boyas de elevación y 40 minutos bajo el agua
En la segunda inmersión, los buceadores utilizaron tres boyas de elevación con capacidad para soportar 50 kilos cada una, un sistema imprescindible para conseguir despegar la pesada red de las rocas y la arena donde permanecía anclada. "La segunda vez nos preparamos para la inmersión y la conseguimos sacar con tres boyas de 50 kilos cada una. Nos llevó unos 40 minutos y eso que éramos tres profesionales", relata Albés. Una vez liberada, la red pudo ser izada hasta la superficie y trasladada a tierra. Según explica el responsable del centro de buceo, el aparejo ya ha sido entregado a Puertos, que será el encargado de gestionar su retirada definitiva.
Un peligro silencioso para la vida marina
Las llamadas redes fantasma son artes de pesca perdidas o abandonadas que permanecen durante años en el mar, donde continúan atrapando peces, crustáceos y otras especies de manera indiscriminada. Además del daño directo sobre la fauna, estos residuos degradan los ecosistemas marinos y pueden convertirse en un riesgo para la navegación y para los propios buceadores.
El estado en el que se encontraba la red recuperada evidenciaba el tiempo que llevaba bajo el agua. La acumulación de arena y la presencia de animales muertos en su interior confirmaban que seguía ejerciendo su efecto como una trampa invisible para la fauna marina.
La actuación forma parte del proyecto 'En busca de redes fantasma', impulsado por Buceo Rías Baixas con el apoyo del Plan Social Ence VI, una iniciativa que busca localizar y retirar este tipo de residuos antes de que continúen deteriorando los fondos marinos de las Rías Baixas.
Un carrito de la compra o una bicicleta: los objetos más insólitos que aparecen en el mar
La red fantasma de más de 150 kilos no ha sido, ni mucho menos, el hallazgo más sorprendente para el equipo de Buceo Rías Baixas. A lo largo de los años, durante las campañas de limpieza de los fondos marinos, los buceadores se han encontrado con todo tipo de objetos que nunca deberían haber acabado bajo el agua.
"Lo más raro que hemos sacado ha sido un carrito de la compra, una bicicleta infantil, bengalas de seguridad, baterías de barcos...", enumera Hugo Albés, quien reconoce que, más allá de lo llamativo de estos hallazgos, lo realmente preocupante es el origen de muchos de ellos. "No son cosas que vuelan, como puede volar una bolsa de pipas en un momento concreto desde la playa. Son objetos que se arrojan al mar aposta, sin ningún tipo de miramiento, y son cosas que matan poco a poco", lamenta.
Para el buceador, la lucha contra la basura marina no depende únicamente de grandes proyectos o campañas de limpieza, sino también de los pequeños gestos cotidianos de cada persona. "Hay muchas cosas que no podemos hacer, pero si cada uno aporta un poquito, todos ganamos mucho", concluye, lanzando un mensaje de concienciación sobre la necesidad de proteger unos fondos marinos cuya riqueza depende, en gran medida, del compromiso de toda la sociedad.
