Tatuajes

El momento más 'random' de una peregrina nada más llegar a Santiago tras hacer el Camino: se tatuó en una discoteca

Imagen de archivo de un tatuador trabajando
Imagen de archivo de un tatuador trabajando. PEXELS
  • Raquel convirtió su llegada a Santiago en un recuerdo para siempre con un tatuaje de una concha, símbolo de un viaje que define como mucho más que una ruta

  • La creadora de contenido compartió en redes su experiencia haciendo el Camino de Santiago como una peregrina más

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Agosto es temporada alta en Santiago de Compostela. Según datos oficiales de la Oficina del Peregrino, en lo que va de mes ya han pasado por la ciudad cerca de 13.000 peregrinos, que disfrutan (cada uno a su manera) de un merecido descanso tras recorrer alguno de los caminos que llegan a Santiago. Para muchos, alcanzar la Praza do Obradoiro y situarse frente a la Catedral supone el final de una experiencia que quieren recordar para siempre y lo hacen de distintas maneras: unos guardan la credencial, otros compran un recuerdo y hay quienes optan por llevarse el Camino grabado en la piel tal y como contamos hace un tiempo en Informativos Telecinco.

La concha, la flecha amarilla o incluso pequeños elementos relacionados con el Camino se han convertido en algunos de los tatuajes más habituales entre quienes deciden llevar consigo una parte de la peregrinación.Es el caso de una peregrina que se ha convertido en protagonista en redes sociales después de mostrar lo que hizo nada más completar la ruta jacobea: celebró su culminación del Camino en uno de los locales más conocidos de la noche compostelana, el Pub Momo, donde se tatuó una concha.

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Se trata de la creadora de contenido @raquelgonla, que en sus últimas publicaciones ha mostrado el Camino de Santiago como una aventura mucho más allá de caminar kilómetros, y que se ha hecho viral con un vídeo en el que anima a otros peregrinos a repetir su experiencia: "Cuando lleguéis a Santiago después del Camino tenéis que ir sí o sí", explica refiriéndose al local de ocio que aparece en la pieza audiovisual. La publicación, que acumula miles de reproducciones y comentarios en sus redes, ha abierto un debate sobre las medidas higiénicas llevadas a cabo en la acción viral, con defensores y detractores de esta práctica en un local nocturno. Una experiencia que algunos internautas han calificado de “random” mientras que otros se la han “apuntado para octubre”.  

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Del final del Camino a un recuerdo permanente

Después de completar la ruta y llegar al centro histórico de Santiago, la peregrina, que documentó todo el viaje, decidió continuar la celebración en el Momo, un establecimiento con décadas de historia en la ciudad. Allí convirtió el momento en algo todavía más especial: se hizo un tatuaje de una concha, uno de los símbolos más reconocibles del Camino de Santiago que llevará como recuerdo en su piel.

La imagen de la concha representa para muchos caminantes el esfuerzo, la superación y la experiencia compartida durante los kilómetros recorridos. Por eso, tatuarse este símbolo se ha convertido en una costumbre cada vez más extendida entre algunos peregrinos que buscan conservar un recuerdo permanente de la aventura.

Lo que ha llamado especialmente la atención en este caso no es solo el tatuaje, sino el escenario elegido. El conocido pub compostelano se transformó durante unas horas en un improvisado espacio de tatuaje, dando lugar a una escena poco habitual que rápidamente saltó a las redes sociales.

Un clásico compostelano convertido en parada peregrina

El lugar elegido por esta peregrina no es un establecimiento cualquiera. El Pub Momo, situado en la Rúa da Virxe da Cerca, frente a la Praza de Abastos, abrió sus puertas en 1984 y con el paso de los años se ha convertido en uno de los locales más reconocibles de Santiago.

Su nombre está inspirado en la novela Momo, de Michael Ende, y uno de sus grandes atractivos es su jardín-terraza, un espacio con vistas al parque de Belvís que durante años ha acogido encuentros, conciertos y actividades culturales.

Aunque nació vinculado a la vida nocturna compostelana, en los últimos años el Momo se ha consolidado también como un punto de encuentro para peregrinos que, después de llegar a Santiago, buscan prolongar la celebración y compartir sus historias del Camino. La música en directo, las sesiones de DJ y las diferentes propuestas culturales del local han ayudado a mantener su carácter como uno de los espacios más singulares de la ciudad.