A Coruña y Vigo cobrarán a los cruceristas, mientras Santiago deja fuera al visitante de unas horas
De las tres, Vigo aplicará las tarifas más bajas y limitará inicialmente el cobro a las dos primeras noches
Un turista puede dormir en Santiago, A Coruña o Vigo y pagar cantidades diferentes por exactamente lo mismo: pasar la noche en una ciudad gallega. Incluso dos personas que visiten la misma urbe pueden tener un tratamiento distinto en cuanto a impuestos dependiendo de si duermen en ella, llegan en crucero o viajan por motivos profesionales.
La razón está en que las tres grandes ciudades han diseñado sus propios modelos de tasa turística dentro del marco establecido por la normativa autonómica. Vigo acaba de aprobar el suyo y empezará a aplicarlo parcialmente el 1 de octubre de 2026.
La comparación deja una conclusión clara: Vigo será inicialmente la ciudad más barata para el visitante, mientras que Santiago y A Coruña han optado por aplicar las cuantías máximas permitidas. Pero el dinero no es la única diferencia.
¿Desde cuándo existen las tasas turísticas y para qué sirven?
La tasa turística no es una figura nueva en Europa. Numerosos destinos turísticos llevan años aplicando este tipo de recargos a quienes se alojan o visitan determinadas zonas con el objetivo de obtener recursos adicionales vinculados a la actividad turística.
La finalidad habitual es que quienes visitan un destino contribuyan también a sufragar los costes que genera la propia actividad turística: limpieza, mantenimiento de espacios públicos, promoción turística, conservación del patrimonio o servicios asociados a la elevada afluencia de visitantes, entre otros.
En Galicia, la posibilidad de establecer este recargo quedó incorporada al marco autonómico y son los ayuntamientos los que, mediante sus respectivas ordenanzas, concretan aspectos como las tarifas, los establecimientos afectados o determinadas bonificaciones. Por eso no existe una única tasa turística gallega, y cada Concello ha elegido cómo aplicarla dentro de los límites establecidos.

Santiago: paga quien se aloja, no quien solo pasa el día
En Santiago de Compostela, el impuesto está fundamentalmente vinculado al uso de establecimientos turísticos.
Esto significa que un visitante que reserva una habitación de hotel, una pensión, una vivienda de uso turístico o un albergue privado queda sujeto al recargo. En cambio, quien llega por la mañana, pasa unas horas haciendo turismo y se marcha sin utilizar un alojamiento sujeto al impuesto no paga esta tasa. Es una diferencia relevante en una ciudad con un elevado volumen de excursionistas y visitantes de paso.
Las tarifas compostelanas son las máximas previstas en el marco gallego: 2,50 euros por persona y día en hoteles de cinco estrellas y cuatro estrellas superior; 2 euros en hoteles de tres y cuatro estrellas y VUT; y 1,50 euros en hoteles de categorías inferiores y pensiones. Este recargo, sin embargo, no puede aplicarse más de cinco noches seguidas, por lo que el impuesto nunca superará los 12,5 € de máximo por persona.
A Coruña: más allá de quienes duermen en la ciudad
A Coruña también aplica las cuantías máximas. Pero su modelo introduce una diferencia importante: también grava a determinados cruceristas en tránsito, aunque permanezcan en la ciudad únicamente durante unas horas.
El recargo para estos pasajeros es de 1,50 euros por persona y escala. No se aplica a quienes comienzan el crucero en A Coruña ni a quienes desembarcan allí porque la ciudad constituye su destino final.
Además, el Concello ha introducido algunas bonificaciones específicas. Entre ellas figura la cuota cero para participantes en congresos oficiales organizados o patrocinados por el Ayuntamiento, así como determinados supuestos relacionados con profesorado universitario.
Para los alojamientos, las tarifas son de 2,50 euros en los establecimientos de máxima categoría, 2 euros en hoteles de tres y cuatro estrellas y VUT, y 1,50 euros en hoteles de categorías inferiores y pensiones. También puede cobrarse, como máximo, hasta cinco noches.
Vigo: menos dinero y menos noches, al menos al principio
Vigo se incorpora ahora al sistema con un modelo diferente. La tasa comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026, aunque durante los primeros meses tendrá un alcance limitado.
La ciudad olívica ha fijado 2 euros por persona y noche para los hoteles de cinco estrellas y cuatro superior. En hoteles de tres y cuatro estrellas y VUT serán 1,60 euros; en hoteles de categorías inferiores y pensiones, 1,20 euros; y en albergues, campings, turismo rural, apartamentos y viviendas turísticas, 0,80 euros.
Pero hay otra particularidad: durante la primera fase solo se cobrarán las dos primeras noches. Entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027, la tercera, cuarta y quinta tendrán cuota cero. A partir del 1 de julio de 2027, Vigo podrá aplicar el recargo durante un máximo de cinco noches.
La ciudad pontevedresa también comenzará a cobrarles a los cruceristas a partir del 1 de julio de 2027, con una cuota de 1,09 euros antes de IVA, alrededor de 1,20 euros. La implantación de la tasa para los pasajeros de cruceros será igualmente progresiva.

¿Quién queda exento?
Buena parte de las exenciones son comunes a las tres ciudades porque están determinadas por la normativa autonómica. Así, entre los supuestos contemplados figuran los menores de edad, las personas con una discapacidad igual o superior al 65 %, determinados desplazamientos por motivos sanitarios, los deportistas federados que participan en competiciones oficiales, determinadas estancias financiadas mediante programas sociales y los usuarios de albergues públicos vinculados al Xacobeo.
A partir de ahí aparecen las diferencias municipales. El caso más significativo es el de los congresos: A Coruña contempla bonificaciones específicas para determinados profesionales, mientras Santiago no establece una exención equivalente. Por tanto, un congresista alojado en Compostela deberá abonar la tasa salvo que pueda acogerse a alguna de las exenciones generales.
Tres ciudades, tres estrategias
La tasa turística se ha convertido así en tres modelos diferentes dentro de Galicia:
- Santiago apuesta por gravar las estancias y aplicar las tarifas máximas, pero deja fuera al visitante que no utiliza un alojamiento sujeto al impuesto.
- A Coruña mantiene las tarifas máximas, incorpora a los cruceristas y establece algunas bonificaciones vinculadas a congresos y actividad universitaria.
- Vigo, por su parte, opta por una entrada más suave: tarifas inferiores, solo dos noches gravadas durante los primeros meses y retraso del cobro a los cruceristas hasta julio de 2027.

