Solidaridad

Una ambulancia convertida en cantina para combatir la soledad de los mayores en Lugo: “La gente llama para pedir que volvamos”

La Cantina Social de Cruz Roja Lugo es un proyecto itinerante que este verano ha completado su II edición
La Cantina Social de Cruz Roja Lugo es un proyecto itinerante que este verano ha completado su II edición. CEDIDA
  • Se trata de la Cantina Social de Cruz Roja Lugo que este verano ha visitado diez nuevos destinos del rural llevando juegos, cartas y actividades

  • El proyecto recorre pequeños núcleos rurales en una ambulancia camperizada y consigue que los vecinos se reúnan para jugar y socializar

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La escena puede generar cierta confusión: una ambulancia llega a un pequeño núcleo del rural lucense y quienes la ven acercarse se inquietan al pensar que algo grave ha podido suceder. Pero cuando sus puertas se abren la realidad resulta completamente diferente, los técnicos no vienen preparados para atender una emergencia sino la soledad no deseada de las personas mayores del lugar, dispuestos a pasar unas dos o tres horas de juegos y charlas que “luego siempre son más, porque nadie se quiere ir”, confiesa Marta Fernández Horbán, una de las profesionales tras la iniciativa.

Así funciona la Cantina Social de Cruz Roja Lugo, un proyecto itinerante que este verano ha completado su segunda edición con diez nuevos destinos. La iniciativa busca acercarse a las personas mayores que viven en zonas rurales y que tienen más dificultades para desplazarse a otras actividades, utilizando el juego y la conversación como herramientas para prevenir la soledad no deseada y favorecer el envejecimiento activo. Así que, en esta particular ambulancia, no faltan las barajas de cartas, los juegos de mesa, las actividades para estimular la memoria… y hasta unas gafas de realidad virtual.

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“En muchos lugares se llevaron una grata sorpresa al vernos porque, al ser una ambulancia, se inquietaban por si estaba pasando algo malo y resultaba ser todo lo contrario”, cuenta Horbán, técnica de animación deportiva de Cruz Roja Lugo, quien hace un balance muy positivo de la actividad a todos los niveles.

La Cantina Social de la Cruz Roja a su paso por Triacastela, Lugo
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Dos o tres horas que casi siempre se alargan

El funcionamiento es sencillo. Marta y su compañero llegan al lugar acordado, preparan las mesas y comienzan con algo tan cotidiano como un café, una infusión o un vaso de agua. Después llegan las cartas, el dominó, juegos de habilidad o propuestas para ejercitar la memoria.

“Su esencia radica en su sencillez”, explica Marta a Informativos Telecinco. La idea recupera precisamente el espíritu de las antiguas cantinas, aquellos espacios en los que los vecinos se encontraban para hablar, jugar a las cartas y compartir historias, y que en la mayoría de estos pueblos ya han desaparecido hace años.

“Las cantinas eran lugares donde la gente se reunía, charlaba, jugaba a las cartas, contaba anécdotas y eso es, precisamente, lo que hacemos a través de este proyecto: devolverles un poco de su pasado más feliz”, señala. Las visitas están pensadas inicialmente para durar unas dos o tres horas, pero rara vez terminan a la hora prevista: “Siempre se acaban alargando, nadie tiene prisa por irse a casa”, relata la técnica. Y esa respuesta de los participantes es precisamente una de las señales que les confirma que el proyecto funciona: “La gente llama para pedir que volvamos”, asegura.

En esta particular ambulancia no faltan los juegos de mesa, las actividades para estimular la memoria… y hasta unas gafas de realidad virtual

El juego continúa cuando la ambulancia se marcha

Uno de los efectos que más satisface al equipo de Cruz Roja es comprobar que la actividad no termina cuando la ‘cámper’ abandona el pueblo. Después de compartir una partida, algunos vecinos descubren que no necesitan esperar a que vuelva la Cantina Social para repetir la experiencia: “Cuando sacamos la baraja o algún juego se dan cuenta de que eso lo pueden hacer sin nosotros y ya organizan para quedar en el club social del pueblo”, explica Marta.

Ese es uno de los objetivos que persigue la iniciativa: que una actividad puntual sirva para generar nuevos vínculos entre personas que viven en el mismo entorno: “Es realmente satisfactorio dar pie a que se junten para socializar”, apunta la técnica, quien añade: "Es divertido ver cómo se 'pican' y piden la revancha".

Durante este verano, la Cantina Social ha vuelto a llevar sus actividades a distintos puntos del rural lucense, especialmente a lugares alejados de los núcleos urbanos. El proyecto se apoya en la colaboración con asociaciones vecinales y profesionales de los servicios sociales para localizar a los posibles participantes y organizar las visitas. Para Marta, además, cada parada deja algo en quienes forman parte del equipo. “Siempre salimos muy enriquecidos del lugar al que vamos. Ellos se lo pasan bien, pero nosotros también”, aclara.

“Siempre salimos muy enriquecidos del lugar al que vamos", confiesa la técnica Marta F. Horbán

Una cantina también para quienes no pueden salir de casa

El final de la edición de verano no supone el cierre del proyecto. Cruz Roja tiene previsto poner en marcha en los próximos meses una Cantina Social de Invierno, adaptada a las personas que no pueden participar con facilidad en las actividades al aire libre por problemas de movilidad u otras dificultades.

En esta ocasión, el encuentro tendrá un formato más reducido y se desarrollará en el interior de la ambulancia camperizada, permitiendo acercar la experiencia a quienes no pueden desplazarse hasta los espacios sociales de sus localidades.

La filosofía seguirá siendo la misma: recuperar un espacio de encuentro y conversación y, sobre todo, conseguir que la soledad deje de ser una barrera para relacionarse con los demás. Después de un verano en el que la iniciativa ha vuelto a cosechar una respuesta positiva, el equipo espera repetir en invierno con el mismo resultado, para retomar, de nuevo, el verano que viene y volver a donde tanto los extrañan.