Testimonios

La hostelera de Cerceda, A Coruña, sobre el ‘simpa’ de 447 euros que acabó en condena: "Espero que les sirva de escarmiento"

Los clientes pidieron embutidos ibéricos, pulpo, entrecots de ‘vaca vella’, vino Albariño, café y chupitos. PEXELS
  • Los clientes pidieron pulpo, entrecots, Albariño y chupitos antes de solicitar la cuenta e irse deliberadamente sin abonarla

  • María recuerda que cuando salió con la cuenta y los cafés “allí no había nadie” y que se sintió “vacilada” por los comensales

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“En la mesa eran muy majos, pero luego la realidad fue otra”. María, propietaria de un mesón de Cerceda, A Coruña, al que recientemente se le ha hecho justicia tras un ‘simpa’ que le dejaron hace cinco años, todavía recuerda la tarde del 4 de noviembre de 2021 en la que dos parejas se marcharon de su establecimiento sin pagar una cuenta de 447,80 euros. Lo que entonces fue un golpe para un pequeño negocio familiar, ha terminado con una condena judicial para dos de los comensales identificados y la satisfacción de los hosteleros gallegos.

La escena comenzó con normalidad: los clientes pidieron cuatro refrescos y después fueron añadiendo a la nota cuatro raciones de pan, una tabla de embutidos ibéricos, cinco raciones de pulpo, dos entrecots de ‘vaca vella’, dos botellas de Albariño, dos raciones de patatas y cuatro chupitos. “No se privaron de nada ni miraban precios”, recuerda María, “de hecho fui a la cocina y le dije a mi marido: ‘acabamos de hacer la tarde con esta venta’”, añade. Nada hacía sospechar lo que ocurriría poco después.

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Cuando terminaron de comer, dos de los clientes salieron a fumar mientras los otros dos permanecieron dentro. Entonces pidieron la cuenta y, según recoge la sentencia, tres cafés para llevar a la terraza. María no sospechó nada pero cuando salió con los cafés “ya no había nadie”, explica la propietaria al recordar aquel momento.

“Te sientes vacilada”

La cuenta ascendía a 447,80 euros, una cantidad que, para un pequeño negocio hostelero, suponía un importante impacto económico, y María lo relata así a Informativos Telecinco: “Te sientes vacilada. Ya no es tanto por el dinero, que también, porque a un pequeño negocio como el nuestro te descalabra todo el mes, pero es más la impotencia de sentir que se mofan de ti”, explica María.

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La dirección del restaurante decidió denunciar los hechos. Dos de los comensales fueron grabados por las cámaras e identificados durante la investigación ya en esa misma semana, acabando condenados por un delito de estafa.

El Juzgado de lo Penal número 4 de A Coruña les impuso a cada uno ocho meses de prisión, además de obligarles a abonar los 447,80 euros de la factura. Los dos recurrieron ante la Audiencia Provincial, pero la Sección Primera confirmó ahora la condena.

Los magistrados consideran probado que los acusados abandonaron el restaurante sin pagar y que existió una intención deliberada de eludir el pago. La Audiencia entiende que lo ocurrido no fue simplemente un incumplimiento de una obligación de carácter civil, sino que encaja en un delito de estafa.

“Espero que les sirva de escarmiento”

Para María, la resolución pone punto y final a una espera mucho más larga de lo que imaginaba cuando decidió acudir a los tribunales. “Ya pensábamos que la denuncia se había traspapelado y que no se haría justicia”, reconoce.

La propietaria asegura que durante todo este tiempo no olvidó lo ocurrido y que la sentencia supone también una forma de reparar aquella sensación de impotencia. “Espero que les sirva de escarmiento a estos y a otros que se planteen hacer lo mismo”, afirma.

María sostiene además que los condenados eran de la zona de Vilagarcía y que, según supieron posteriormente, habrían actuado de forma similar en otros establecimientos durante aquel verano: “Se pegaron la vida padre”, asegura.

“Por suerte no nos ha vuelto a pasar”

A pesar de lo ocurrido, el restaurante no ha adoptado medidas especiales contra los clientes que acuden a comer. “No hemos tomado medidas porque no tienen que pagar justos por pecadores”, explica María, a lo que añade: “Por suerte no nos ha vuelto a pasar”.

La experiencia, sin embargo, ha dejado en María la satisfacción de saber que los hechos tienen consecuencias y que, aunque más tarde de lo que esperaba, se ha hecho justicia.