Un vecino de A Coruña regala el excedente de su huerta y da lugar a un improvisado “mercadillo” en su portal: “No paran de aparecer bolsas”

El vecino decidió compartir los excedentes de su huerta con los vecinos de su portal y su gesto ha provocado una cadena de intercambios
Pimientos, zanahorias, manzanas y otros alimentos aparecen ahora en las zonas comunes, junto a mensajes de agradecimiento
La costumbre de compartir los excedentes del campo o la huerta es algo habitual en muchos pueblos de Galicia, donde no es extraño que vecinos, familiares o amigos intercambien verduras y frutas de sus cosechas. Pero durante los días pasados, esa tradición del rural ha dado el salto a la ciudad y ha terminado instalándose en el portal de un edificio de A Coruña, y de ahí a las redes, donde el gesto ha causado furor.
Una bolsa de pimientos fue el punto de partida de una cadena de generosidad que ha animado a los vecinos a compartir sus propios alimentos y que, según cuentan, ha servido para crear más “buen rollo” y estrechar la relación entre ellos. La iniciativa partió de un vecino recién llegado al inmueble. Tenía una huerta y decidió aprovechar los excedentes de su cosecha para ofrecérselos al resto de propietarios. Dejó una bolsa con varias hortalizas y un sencillo mensaje invitando a sus vecinos a coger lo que necesitasen.
El gesto tuvo respuesta. Y no precisamente la que esperaba. Pimientos, zanahorias, manzanas y lechugas comenzaron a aparecer en las zonas comunes del edificio. Los vecinos no solo se llevaban los productos que otros dejaban, sino que empezaron también a aportar los suyos. Así, lo que nació como una forma de dar salida a unas verduras terminó convirtiéndose en una especie de mercadillo de trueque dentro del propio portal.
Una huerta que ha cambiado la convivencia
La escena ha llamado especialmente la atención de Carly Hall, una creadora de contenido que vive en el edificio y que ha contado lo ocurrido en TikTok. Según explica, las bolsas comenzaron a multiplicarse después de que el nuevo vecino decidiese compartir los alimentos que le sobraban de su huerta. “Desde que llegó no paran de aparecer bolsas con pimientos, zanahorias, manzanas…”, explica en el vídeo, en el que muestra cómo los vecinos han ido haciendo suyo este peculiar sistema de intercambio.
La idea es sencilla: quien tiene algo de más, lo deja; quien lo necesita, lo recoge. Y algunos han decidido devolver el gesto aportando otros alimentos. La reacción de los residentes ha ido incluso un paso más allá. Han empezado a dejar mensajes de agradecimiento junto a los productos, creando una cadena de pequeños gestos que, según Hall, ha terminado mejorando la relación entre los vecinos.
“Antes no es que nos lleváramos mal, pero a nadie se le había ocurrido”, explica la joven. Ahora, asegura, el ambiente es diferente: “Desde que ha llegado este vecino, hay más buen rollo”, celebra.
“Ahora nuestro portal es el mercadillo de A Coruña”
La creadora de contenido reconoce que le ha sorprendido cómo una sola persona ha conseguido implicar a una comunidad formada por numerosos propietarios: “Una única persona ha conseguido que ahora nuestro portal sea el mercadillo de A Coruña”, cuenta con humor.
El fenómeno también le ha servido para reivindicar algo que, a su juicio, se está perdiendo en las grandes ciudades: la relación cotidiana entre vecinos y la voluntad de compartir sin esperar nada a cambio. Por eso, anima a mantener la iniciativa y a seguir utilizando el portal como punto de encuentro: “Este es un llamamiento para seguir dejando pimientos, zanahorias y lechugas en los portales. Por lo visto, funciona”, concluye.
