Pontevedra

El misterioso hallazgo de un submarinista en Oia, Pontevedra: una botella con doce fotos antiguas de una novia

Sergio Núñez ha encontrado otros objetos curiosos durante sus paseos y sus incursiones de pesca submarina entre las rocas
Sergio Núñez ha encontrado otros objetos curiosos durante sus paseos y sus incursiones de pesca submarina entre las rocas. PEXELS
  • Sergio Núñez, aficionado al submarinismo, encontró entre las piedras de Viladesuso una botella con algo en su interior

  • Explica que creía que era una nota pero descubrió una docena de fotografías descoloridas de una mujer vestida de novia

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Una botella rota, una docena de fotografías y el rostro de una mujer vestida de novia. Es todo lo que tiene Sergio Núñez para intentar reconstruir una historia cuyo origen sigue siendo un misterio. El aficionado a la pesca submarina encontró el recipiente entre las piedras de Viladesuso, en Santa María de Oia (Pontevedra), con la base rota, la boca sellada y varias imágenes en su interior.

Sergio curioseaba entre las piedras del fondo del mar cuando algo blanco llamó su atención dentro de la botella. "Tenía algo blanco por dentro… pensé que podía ser una nota, creí que sería una botella de esas con mensajes en su interior", cuenta a los medios.

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Pero no había ninguna carta ni mensaje. En su lugar aparecieron varias fotografías de una misma mujer, vestida de novia. Las imágenes estaban descoloridas y cubiertas de algas, una señal de que llevaban tiempo expuestas al agua del mar.

"Me llamó la atención, la botella estaba sellada por una parte, por la boca, pero por detrás estaba rota así que le entraba el agua, estaba llena de agua", explica Sergio en G24Noticias.

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Una novia atrapada en una botella

El hallazgo resulta todavía más extraño por la ausencia de cualquier pista escrita. Sergio buscó entre las fotografías y en el interior del recipiente algún dato que permitiera identificar a la protagonista, pero no encontró ninguna nota que explicase quién era aquella mujer, de dónde procedía la botella o por qué acabó en el mar.

El estado de las fotografías hace pensar que podrían tener varias décadas. Aunque el paso del tiempo y el agua han deteriorado el papel, el rostro de la mujer todavía puede reconocerse. Sergio calcula que las imágenes podrían corresponder a los años 70 u 80.

Por ahora, solo hay preguntas: quién es la mujer, dónde se hicieron las fotografías, quién las guardó en aquella botella y cuánto tiempo permanecieron a la deriva antes de acabar entre las piedras de Viladesuso.

El recipiente apareció con la boca sellada, pero la rotura de la parte posterior permitió que el agua entrase en su interior. Las algas y el deterioro de las fotografías son algunas de las pocas pistas sobre el tiempo que pudieron pasar en el mar.

El mar trajo las fotografías

Sergio está acostumbrado a encontrar objetos curiosos durante sus paseos y sus incursiones de pesca submarina entre las rocas. En otras ocasiones se ha topado incluso con urnas funerarias y cenizas. Sin embargo, esta última botella con las fotografías de una novia le sorprendió especialmente.

Ahora queda por resolver el misterio que acompaña a esas imágenes. Un rostro, una novia y una historia que, sin una carta que la explique, permanece oculta.

Las olas del mar llevaron las fotografías hasta Oia. Ahora serán, muy probablemente, las ondas hertzianas las que podrían ayudar a descubrir quién es la mujer que aparece en ellas.