Despiden a un visitador médico de A Coruña por vender muestras gratuitas de sus productos en Internet: cobraba 5.200 euros al mes
El trabajador, que llevó el caso a los Tribunales, llevaba 32 años en el laboratorio y percibía un salario de unos 5.200 euros mensuales
El TSXG avala su despido tras concluir que gestionaba las ventas de cremas y otros productos que debía entregar como muestras
El sueldo de 5.200 euros mensuales y los 32 años antigüedad en la empresa no fueron suficientes para que un vecino de A Coruña evitara caer en la tentación de generar ingresos extra vendiendo muestras que debía regalar. El hombre, visitador médico de profesión, acabó perdiendo su empleo después de que el laboratorio para el que trabajaba descubriera que estaba vendiendo en Wallapop las muestras y probadores que recibía para entregar gratuitamente.
La empresa se enteró del fraude durante una convención internacional y contrató los servicios de un investigador privado para corroborarlo. El profesional consiguió demostrar que las sospechas eran ciertas y el trabajador fue despedido de inmediato.
El caso ha acabado en los tribunales y tanto el Juzgado de lo Social número 4 de A Coruña como el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), según publica La Voz de Galicia, han avalado el despido. La Justicia considera acreditado que el empleado participaba en la comercialización de los productos y que utilizaba a su hijo para realizar parte de las entregas.
Una pista surgida en una convención en Madrid
La empresa comenzó a sospechar en 2024, cuando uno de sus responsables acudió a una convención internacional celebrada en Madrid. Allí recibió información de otro profesional del sector sobre un supuesto vendedor de Galicia que estaba poniendo a la venta muestras y probadores de productos farmacéuticos a través de Wallapop.
La compañía decidió comprobarlo. Encontró un perfil bajo el alias de ‘Chato’ que anunciaba productos de su catálogo, muchos de ellos cremas de elevado valor y claramente identificados como "probadores". Ante las sospechas, el departamento de recursos humanos optó por contratar a un detective privado para averiguar quién estaba detrás de las operaciones.
Una compra permitió seguir el rastro
El investigador, según consta en la sentencia, comenzó realizando una compra a través de la plataforma. El producto adquirido llegó con un dato que resultaría determinante: el remitente figuraba como "Gerónimo" y la dirección correspondía con la del domicilio del trabajador. A partir de ahí, el detective pudo comprobar que el hijo del visitador médico era quien mantenía parte de los contactos con los compradores y se encargaba de efectuar los envíos o las entregas.
La empresa decidió entonces tomar medidas contra el trabajador, que fue despedido. El empleado recurrió la decisión ante los tribunales, pero el Juzgado de lo Social número 4 de A Coruña consideró que existían motivos suficientes para justificar el cese. El afectado, no contento con la primera resolución, llevó posteriormente el caso ante el TSXG, que ha ratificado la sentencia.
La Justicia considera probado su papel en las ventas
La sentencia establece que el trabajador tenía bajo su custodia los productos que posteriormente aparecían a la venta y que participó en su comercialización junto a su hijo.
Los magistrados consideran especialmente relevante que era él quien, según los hechos probados, gestionaba el perfil de Wallapop, organizaba las operaciones y tenía a su disposición las muestras. Que fuese su hijo quien se ocupase físicamente de algunos envíos no cambia, según el tribunal, su responsabilidad en la operación.
El trabajador contaba con una antigüedad de 32 años en la empresa y percibía un salario de unos 5.200 euros mensuales. Sin embargo, el tribunal considera que su conducta supuso una vulneración de la confianza depositada en él por la compañía. La Justicia concluye así que existió una transgresión de la buena fe contractual y un abuso de confianza, por lo que mantiene la validez del despido.