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La doble alegría del equipo de arqueólogos que halló un trisquel de 2.000 años en A Guarda, Pontevedra: “Pudo haber acabado como relleno en un muro”

Miembros del equipo de arqueólogos muestran la valiosa pieza. CEDIDA
  • El equipo de Árbore Arqueoloxía esperó al último día de excavación para retirar la pieza del castro del Pico da Bandeira ante el riesgo de expolio

  • Nerea Vilariño celebra haber salvado el trisquel de 2.000 años, que será estudiado antes de su traslado al Museo Quiñones de León de Vigo

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El trisquel de unos 2.000 años descubierto en el castro del Pico da Bandeira, en A Guarda (Pontevedra), pudo haber acabado fuera del yacimiento mucho antes de que el equipo de arqueólogos lo recuperara. El equipo de Árbore Arqueoloxía sabía que la piedra podría tener un importante valor patrimonial y decidió esperar al último día de la excavación para retirarla, ante el riesgo de que alguien se la llevase. La decisión permitió recuperar una pieza excepcional, con un trisquel celta en una de sus caras y un petroglifo todavía sin identificar en la otra.

Nerea Vilariño, directora de esta segunda campaña arqueológica en el yacimiento, ha explicado a Informativos Telecinco la inmensa alegría que supuso el hallazgo, pero también el alivio de haber podido conservarlo. “Fue una sorpresa muy grande. Ninguno de nosotros contaba con encontrar semejante pieza”, reconoce.

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La arqueóloga explica que ya habían visto la piedra, pero optaron por esperar al final de los trabajos para sacarla de allí: “La piedra ya la habíamos visto, pero esperamos al último día para que no se la llevaran”, cuenta. No se trataba de una precaución exagerada. El expolio arqueológico es una amenaza habitual para el patrimonio y, en ocasiones, piezas de gran valor terminan en manos de particulares que desconocen o ignoran su importancia.

“Si llega a venir alguien a quien le haga gracia, se la hubieran llevado a casa”, advierte Vilariño. La arqueóloga señala que hay personas que, por total desconocimiento, recogen piedras del monte que resultan tener un interés histórico importante para utilizarlas, por ejemplo, como material de relleno en muros. Una práctica que puede hacer desaparecer para siempre las huellas de otras épocas.

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Una pieza excepcional que ahora podrá conservarse

El hallazgo se produjo el pasado 17 de octubre durante los trabajos promovidos por la comunidad de montes de Salcidos en el castro del Pico da Bandeira, situado en la parroquia guardesa de Salcidos, cerca del monte Santa Trega. La piedra, de granito y de 25 por 33 centímetros, apareció entre los restos del derrumbe de una vivienda y se encuentra en muy buen estado de conservación.

En una de sus caras muestra un trisquel, un símbolo formado por tres espirales asociadas a la cultura celta. En la otra presenta un grabado cuyo significado todavía se desconoce. Precisamente, ese segundo motivo es uno de los aspectos que más intriga al equipo de arqueólogos.

“Hallar un trisquel tan bien conservado ya era importante, pero el grabado le da un gran valor añadido y hace que le demos muchas vueltas a la cabeza”, explica Vilariño.

La antigüedad estimada de la pieza se sitúa en torno a los 2.000 años, de acuerdo con el periodo de ocupación conocido del castro, entre los siglos I antes de Cristo y I después de Cristo. Sin embargo, los investigadores quieren averiguar si el objeto puede ofrecer información sobre una presencia humana anterior a la que se ha documentado hasta ahora.

La próxima fase de la investigación se centrará en buscar contexto al hallazgo y estudiar los materiales de las piezas recuperadas durante las excavaciones. Los surcos del petroglifo también podrían aportar pistas para conocer mejor su origen y su posible significado.

El hallazgo abre la puerta a nuevas excavaciones

La importancia de la pieza no se limita a su singularidad. Su aparición ha reforzado el interés por continuar investigando el castro del Pico da Bandeira, un yacimiento de unas ocho hectáreas del que apenas se ha excavado una mínima parte.

“Esta asociación siempre tuvo mucho interés en dar a conocer el potencial del castro del Pico da Bandeira, tenían la intuición de que aparecería algo importante”, señala Vilariño en referencia a la comunidad de montes de Salcidos, impulsora de los trabajos.

La arqueóloga confirma que el hallazgo ya ha servido para abrir una nueva etapa: ”Gracias a este hallazgo ya nos han encargado una nueva campaña para seguir investigando”, celebra.

Mientras tanto, el trisquel se conservará para evitar que sufra daños o desaparezca. El equipo estudia organizar una actividad para que los vecinos puedan conocer de cerca la pieza antes de su traslado previsto al Museo Quiñones de León, en Vigo.

Para Vilariño, proteger este objeto es tan importante como descubrirlo. La piedra ha permanecido durante unos 2.000 años en el yacimiento y ahora comienza una nueva etapa en la que la investigación y la conservación deben garantizar que pueda seguir aportando información sobre el pasado.

La arqueóloga lo resume con una frase que refleja el objetivo de todo el trabajo: “Si duró 2.000 años, tiene que durar como mínimo otros tantos”.