Donald Trump ya trabaja en un escenario de ocupación de Irán si fracasan las negociaciones con Teherán

Trump ya prepara planes para bombardeos masivos contra las instalaciones energéticas iraníes y la toma militar de varias islas estratégicas en el estrecho de Ormuz
Irán denuncia un nuevo ataque contra la central nuclear de Bushehr
Estados Unidos apremia a su Ejército a concluir la guerra contra Irán, al tiempo que mantiene abiertas todas las posibilidades para doblegar al régimen de los ayatolás. El principal deseo de Donald Trump pasa por el éxito de una negociaciones de paz que permitan poner fin al conflicto, pero al mismo tiempo trabaja con planes de invasión de las islas del estrecho de Ormuz.
Nadie duda de que si las conversaciones con Irán fracasan, lo siguiente sería el golpe final y el presidente ya se estaría preparando un plan que según medios estadounidenses incluye, además de bombardeos masivos contra las instalaciones energéticas iraníes, la toma militar de varias islas estratégicas en el estrecho de Ormuz. Se trataría de una operación de altísimo riesgo para sus cerca de 8.000 soldados desplegados, algunos ya en la región y otros en camino.
Desembarcos anfibios en las islas iraníes del estrecho de Ormuz
Según CNN, en la isla de Jark, la gran terminal de salida del crudo iraní, Teherán habría preparado un infierno de minas ante la posibilidad de un desembarco anfibio. Parecida estrategia habría desarrollado en otras islas de la zona que se habrían convertido en enclaves fortificados con un amplio despliegue de defensas antiaéreas.
En el frente diplomático, Pakistán, con su ministro de exteriores al frente, se ha convertido en uno de los mediadores más activos de la guerra, aunque su homólogo iraní sigue diciendo que a lo de ahora no se le pueden llamar negociaciones de paz.
Y lo cierto es que en las últimas horas Teherán ha seguido lanzando proyectiles contra Israel alcanzando objetivos civiles. También en Abu Dhabi ha causado dos víctimas mortales. Irán a su vez ha sufrido ataques en Isfahán, lo que aleja el escenario de un alto el fuego que el primer ministro israelí tampoco contempla.
