Terremoto Venezuela

El dolor de Mateo, Santiago y Alejandro, unos niños que han perdido a sus padres en Venezuela: "Mi mamá dejó de respirar"

El dolor de Mateo, Santiago y Alejandro, unos niños que han perdido a sus padres en Venezuela: "Mi mamá dejó de respirar"
Santiago (i), Mateo (c) y Alejandro (d) son tres niños que han sobrevivido al terremoto de Venezuela y muestran su dolor por la muerte de sus padres. Informativos Telecinco
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La devastación causada por los terremotos en Venezuela ha dejado una profunda preocupación por la situación de los menores. Las cifras oficiales superan ya los 500 fallecidos, aunque las autoridades temen que el número real sea muy superior. Entre los supervivientes, muchos de niños han perdido a sus familias y afrontan un trauma que marcará sus vidas. Unicef alerta de que 4 millones de niños y niñas viven en las zonas más afectadas, y sus historias reflejan la magnitud humana de la tragedia.

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Preocupación por los menores que han perdido a sus padres en los terremotos de Venezuela

Alejandro es uno de ellos. Ha quedado completamente solo tras la muerte de sus padres. No presenta heridas visibles, salvo un pequeño punto de sangre bajo el ojo, pero el impacto emocional es evidente. Cuando le preguntan por su familia, comienza diciendo “mi mamá se llama…”, pero se detiene, toma conciencia de la realidad y corrige con un gesto serio y sereno: “mi mamá se llamaba Maira”.

También está el testimonio de Santiago, un niño que llega ante unos voluntarios con la cara ensangrentada, la ropa hecha jirones y cubierta de polvo. Les dice su nombre y el de sus padres, pero no sabe nada de ellos. Su desconcierto y su silencio hablan por sí solos.

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Mateo, por su parte, permanece tendido sobre unos cartones improvisados como colchoneta. Ha resultado herido y vecinos de la zona le han entablillado la pierna derecha. Busca a su padre y sobrecoge escucharlo hablar de la muerte de su madre. Tiene grabado el momento exacto en que ocurrió, aunque lo expresa con sus propias palabras: “Mi mamá dejó de respirar ayer a las 7:30 horas”.

Las organizaciones humanitarias advierten de que estos casos se multiplican. Unicef insiste en la urgencia de proteger a los menores, garantizar su atención inmediata y ofrecer apoyo psicológico para afrontar el trauma que arrastrarán tras esta experiencia devastadora.