Una periodista se infiltra en el metro de Londres para denunciar el acoso sexual que sufren las mujeres: "No esperaba que fuera tan malo"

Una periodista se infiltra en el metro de Londres para denunciar el acoso sexual. Instagram Mimi Yates
  • La reportera se colocó una cámara oculta y unos micrófonos para grabar todo lo que ocurría durante esos trayectos

  • La periodista reconoció que durante el acoso callejero sintió que debía mantenerse tranquila para que la situación no empeorase

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La reportera del 'Daily Mail', Mimi Yates, se infiltró en el metro de Londres para comprobar el acoso callejero que sufren las mujeres a diario. La periodista grabó sus viajes por siete líneas distintas y durante dos meses documentó todo lo que ocurría en las principales ciudades de la ciudad: Victoria, Piccadilly, District, Circle, Central, Jubilee y el DLR (Docklands Light Railway). 

Yates, de 26 años, mostró la cara más dura del transporte público: desde el acoso verbal hasta una agresión física. La reportera, siempre fue acompañada de un productor a modo de seguridad, se colocó una cámara oculta y unos micrófonos para grabar todo lo que ocurría durante esos trayectos.

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Mimi Yates aclaró que en ningún momento "se estaba ofreciendo como cebo", así lo explica en su artículo. Aunque dejó claro que ni la ropa ni la manera de comportarse de las mujeres son una justificación para el acoso, ella mantuvo un perfil bajo en sus viajes.

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El acoso callejero que recibió la periodista

El primero de ellos se realizó el 25 de abril a la 01:30 horas de la madrugada, desde la estación de Holborn. En apenas 15 minutos, dos jóvenes ya la miraban fijamente y al bajar en la estación Dagenham East ellos la siguieron. De hecho, solo se marcharon cuando volvió al andén. 

Pocas horas después, en Piccadilly, un hombre también la siguió durante 40 minutos. Un tiempo en el que en ningún momento la dejó sola. No solo estaba mirándola fijamente, sino que también se sentó a su lado. Incluso cuando se bajó antes de su parada y se montó en otro tren, él la siguió en su misma dirección. Después de intentar hablar con ella, finalmente le perdió de vista en la estación de North Greenwich, a más de media hora de distancia. 

En Green Park, un hombre "bien vestido" le llamó la atención desde un banco mientras esperaba el tren. "La belleza necesita asiento. Ven, siéntate", le aseguró. Y, cuando ella se acercó, el hombre empezó a contarle que tenía una hija de su edad. Pero Yates no le respondió, por lo que acabó por amenazarla: "Voy a encontrar el pub o el restaurante de al lado de tu casa. Voy a ir a buscarte y te voy a encontrar". 

"Simplemente no esperaba que fuera tan malo", confiesa la reportera

Ese mismo hombre le pidió el teléfono hasta 20 veces. "Tienes que darme tu número, tienes que hacerlo. Te lo estoy pidiendo. Tienes que quedar conmigo", le reclamó. Ella no respondía y él le rozó el muslo ante la pasividad del resto de los viajeros. Pero, al alejarse del acosador, se encontró a otro grupo de hombres que también intentaron violentarla. "¿De qué tienes miedo?", le llegó a preguntar uno de ellos. 

"Mi corazón todavía late muy rápido. Simplemente no esperaba que fuera tan malo. Con cada incidente sentí que la carga recaía sobre mí: mantenerme tranquila, ser lo bastante educada para no escalar la situación, lo bastante firme para no alentarla y lo bastante alerta para saber si necesitaba ayuda", lamentó.

Solo en 2025 en la red de transportes de Londres se registraron 4.593 delitos sexuales contra mujeres y niñas, según la Asamblea de Londres. De todos ellos, el 58% no identificaron al sospechoso y solo el 3% acabó en cargos formales. Cuando Mimi regresó a Stratford, avisó a un empleado de lo ocurrido, pero la respuesta fue que, "en realidad los vagones no tienen cámaras" por lo que no se puede hacer nada.