EEUU: Las desigualdades raciales siguen escribiendo la historia en el país de las libertades
Entre 2013 y 2019, la policía en los Estados Unidos mató a 7.666 personas, según un grupo de investigación y defensa
Los hombres blancos tienen más y mejor acceso a la salud, a la educación y al trabajo
MiamiLas protestas desencadenadas en Estados Unidos por la muerte del afroamericano George Floyd en los últimos días, tienen sus raíces en décadas de frustraciones. Las manifestaciones que reclaman justicia resaltan, no sólo la violencia policial contra las personas de color, sino también las desigualdades y la discriminación racial endémica de una sociedad que históricamente arrastra estereotipos de exclusión que perduran en la actualidad.
Estados Unidos ha sido siempre un país inmensamente diverso, comúnmente descrito como un “melting pot” o crisol de razas, culturas y entidades que conviven bajo las mismas leyes, tal y como establece la Constitución, pero a la hora de llevarla a la práctica, saca a la luz la inequidad en otras esferas como la salud, la educación o el trabajo.
Los afroamericanos han protestado contra estas injusticias desde los días posteriores a la Guerra Civil en la década de 1860. A lo largo del siglo XX, hubo levantamientos significativos en Chicago (1919), Nueva York (1935), Detroit (1943) y en Los Ángeles (1943, 1965 y 1992). La ira de las ciudades de Estados Unidos se desbordó en lo que se conoció como el “largo y caluroso verano de 1967”, en el que se produjeron un total de 159 incidentes similares a lo largo y ancho de Estados Unidos con epicentro en la ciudad de Detroit.
La Ley de los Derechos Civiles de 1964, había terminado con la segregación, pero no trajo la igualdad, y la injusticia racial a manos de la policía, permaneció.
Aquel “largo y caluroso verano del 67” los manifestantes salieron a la calle en más de 150 ciudades, dando lugar a enfrentamientos violentos entre residentes negros y autoridades policiales, en su mayoría blancas. Fue la liberación del resentimiento acumulado. La Guardia Nacional se desplegó en al menos una docena de estados. El senador Everett Dirksen (republicano por Illinois), dijo: “Nadie está a salvo en las calles, en su casa o propiedad”. Los moderados blancos condenaron estas rebeliones armadas como la antítesis de las famosas protestas no violentas de activistas de derechos civiles. Como una realidad aplastante que permanecería en el tiempo, Martin Luther King, asesinado en 1968, dijo: “Un motín es el lenguaje de los no escuchados”.
Afroamericanos Vs. blancos
Los afroamericanos representan en Estados Unidos el 13 % de una población, la mayor minoría racial, de casi 130 millones de habitantes. Las familias e individuos negros disfrutan de un nivel medio de riqueza drásticamente más bajo que los blancos o los asiaticoamericanos. Un dato que se da incluso entre los afroamericanos con altos niveles de educación y altos salarios.
Estas disparidades resultan de múltiples factores relacionados con la marginación, la discriminación y el acceso a los servicios de salud.
Prueba de ello es que, en tiempos de coronavirus, las defunciones por Covid-19 en Estados Unidos entre los afroamericanos superan más de dos veces la de otros grupos raciales. En ciudades como Chicago, donde el 30% de la población es afroamericana, ha supuesto el 52% de los contagios confirmados (siete de cada diez han fallecido por esta causa). En Michigan, otro reflejo significativo, son el 14% de la población, pero representan el 33% de los casos positivos y el 41% de los fallecidos.
El coronavirus, ha puesto también al descubierto las desigualdades que han sido ignoradas durante años. Pero la pandemia no sólo ha afectado especialmente a afroamericanos y a hispanos en cuando a número de enfermos, sino también en la repercusión económica, pérdida de trabajo, recortes salariales u horarios reducidos. Un 37% de los hispanos y un 27% de los afroamericanos no han podido pagar por lo menos una de sus facturas como resultado de la crisis. Entre los blancos el porcentaje es de 17%.
“Positive Action” para remediar las desigualdades
Estas circunstancias, se suman a la causa de un sector de la población frustrado y decepcionado, que en pleno siglo XXI, en el país de las libertades, sigue viendo carencias en un sistema con brechas importantes que afecta a las grandes minorías raciales.
Para poner remedio, a lo largo de la historia de Estados Unidos, desde el presidente Rooselvet hasta Trump, han aplicado la política ahora llamada “Positive Action” o “Acción Afirmativa”, entendida como un conjunto de leyes, políticas y pautas administrativas destinadas a prevenir la discriminación en contra de los trabajadores o estudiantes, basándose en la raza, la religión, el género o el país de origen, y otorgando especial consideración a los grupos históricamente excluidos.
Por ejemplo, en algunas escuelas y universidades se han establecido un método de porcentajes que integre a estudiantes de minorías raciales a través de un sistema de cuotas. Quienes apoyan la “Acción Afirmativa”, sostienen que asegurar la igualdad de oportunidades sin importar de dónde venimos, afianza un mejor futuro para el país. Su puesta en práctica ha ayudado a construir una clase media afroamericana que antes no existía. Otros sectores consideran que sería mejor enfocar los esfuerzos de la “Acción Afirmativa” según la clase social y económica del postulante, dejando a un lado la raza.
Sin embargo, se sostiene que las minorías raciales de todas las clases sociales son igualmente vulnerables a sufrir discriminación. Por otro lado, existen muchos detractores que consideran que, por el contrario, trata la discriminación en sentido inverso.
Las cuotas de admisión de las universidades también se discuten en los tribunales
Cuando Barack Obama alcanzó la presidencia de los Estados Unidos en 2008, muchos partidarios esperaban un futuro con una Acción Afirmativa que se vería asegurada bajo un mandatario de raza negra aunque durante los primeros años el progreso no fue tan evidente. En 2010, Obama presentó un plan educativo con respecto a la política de la administración anterior de George W. Bush quien bajo su mandato aprobó la Ley