¿Sigue siendo rentable La Quiniela en la era de las 'bets'? El método de los "dobles" y "triples" para optimizarla
Se pueden elegir dobles y triples en cualquiera de los primeros 14 partidos, pero nunca en el pleno al 15
Cómo ganar la Quiniela: consejos para mejorar tus probabilidades
Mientras las plataformas de apuestas online crecen sin parar, la Quiniela mantiene su arraigo en el día a día de incontables jugadores españoles. Pero la gran pregunta es: ¿sigue siendo rentable? Y lo más importante: ¿cómo optimizarla mediante los conocidos “dobles” y “triples” sin convertirla en un gasto sin control?
Más que un simple 1‑X‑2
La Quiniela es uno de los juegos históricos de Loterías y Apuestas del Estado, y propone acertar el signo de los partidos de los encuentros de las máximas categorías futbolísticas, eligiendo quién gana, o si se empata. Además, permite marcar más de un pronóstico para el mismo partido. Así surge el doble (cuando se eligen dos opciones) o el triple (cuando se marcan las tres casillas) para un encuentro concreto. Estas elecciones implican multiplicar las apuestas, y también multiplicar el coste.
Con la apuesta simple básica, el coste mínimo es 0,75€ por columna, y se requieren al menos dos apuestas (1,50 €) para validar el boleto. Una reducción de 4 triples supone 9 apuestas, con un importe de 6,75€, mientras que 7 dobles implican 16 apuestas por 12€. Al jugar dobles y triples, el número de apuestas crece exponencialmente: por ejemplo, 3 triples pueden producir 27 apuestas, con un importe muy superior al básico.
Esto ofrece la ilusión de tener más posibilidades, pero el reto real es analizar si el coste adicional puede traducirse en premios mayores o acaba por absorber todas las posibles ganancias.
La rentabilidad de jugar a la Quiniela
El esquema de premios de la Quiniela indica que se destina un 55% de la recaudación al reparto entre categorías de 10 a 14 aciertos.
Sin embargo, en un entorno de apuestas deportivas modernas, con cuotas ajustadas y mercados especializados, la Quiniela se sitúa en una zona donde depender exclusivamente de dobles y triples puede debilitar la rentabilidad. Por un lado, cubrir más signos reduce la probabilidad real de acertar todos los resultados, ya que añadir dobles o triples implica asumir fallos con más frecuencia o rebajar la ganancia neta cuando se acierta. Por otro lado, el precio sube y el juego pierde parte de su carácter de “apuesta asumible”.
Es cierto que utilizar la opción de marcar dobles y triples de manera estratégica permite cubrir más posibilidades en partidos difíciles de pronosticar, pero requiere un análisis objetivo y ser consciente de que el coste se dispara.
¿Cómo jugar sin que se vaya de presupuesto?
La clave está en equilibrar coste, cobertura y realismo. Primero hay que diferenciar los partidos “seguros” de los de mayor incertidumbre, y así reservar los dobles y triples solo para aquellos encuentros donde realmente se tienen dudas. Es decir, elegir al favorito cuando la incertidumbre es baja y reservar variables para los enfrentamientos igualados.
El segundo punto consiste en fijar un presupuesto semanal o mensual al que atenerse. Si la Quiniela se convierte en un gasto elevado sin relación con las posibilidades, lo que empezó como entretenimiento puede mutar en una sesión de apuestas sin control.
Finalmente, hay que recordar que la rentabilidad no se mide solo por acertar un “14” o “Pleno al 15”, sino por comparar lo que has apostado con lo que puedes recibir. Mucho importe apostado + premio modesto = rentabilidad pésima.
En definitiva, hay que ser conscientes de que la Quiniela no compite directamente con las apuestas deportivas modernas. Se trata de otra categoría, con recaudación y bote propios, donde el volumen de recaudación afecta al premio. Por tanto, jugarla es “por diversión” y con estrategia, no como fórmula segura de ingresos.