Premios

Historias reales de premios medianos de Euromillón o Primitiva que cambiaron más la vida que los grandes botes

Ganar un segundo premio es un sueño de esos que arreglan vidas. Telecinco.es
Compartir

En España la lotería forma parte del imaginario colectivo. Todos soñamos con esos botes estratosféricos de Euromillones o con los grandes premios de La Primitiva, pero muchas veces son los premios medianos, que no superan las seis cifras, los que de verdad transforman vidas sin necesidad de alcanzar cifras colosales. El azar, en múltiples ocasiones, ha sonreído a personas anónimas que han visto su día a día dar un giro profundo.

Un golpe de suerte en el sur de Madrid

El 18 de marzo de 2025, un sorteo de Euromillones dejó un premio de 332.090,38 € a un único ganador en España, tras no haber acertantes de primera categoría. Este boleto fue sellado en la administración de lotería número 23 de Getafe, en el sur de Madrid, marcando un antes y un después para su poseedor.

PUEDE INTERESARTE

Aunque no se trata de una cifra millonaria, más de 330 mil euros pueden significar la compra de una vivienda, pagar deudas importantes o financiar una nueva etapa profesional o personal sin el estrés que acompaña a la mayoría de los hogares. Ganar una categoría de Euromillones de segunda escala tiene una probabilidad mucho más accesible que la de acertar el bote mayor, cuyo premio máximo puede llegar a cientos de millones pero con probabilidades de acierto extremadamente reducidas (una entre ~139 millones para el mayor premio).

El impacto de una Primitiva bien jugada

La Lotería La Primitiva, por su parte, ofrece varias categorías de premio que también pueden cambiar vidas sin llegar a cifras astronómicas. En agosto de 2025, un vecino de Vigo (Galicia) fue el único acertante de primera categoría en un sorteo de La Primitiva y se llevó 1.254.694,14 €.

PUEDE INTERESARTE

Más allá de ganadores con botes superiores a 90 millones o récords históricos, historias como la del jugador en Vigo muestran cómo un premio que no es un “mega bote” sigue significando libertad económica: la posibilidad de invertir en vivienda, garantizar educación a hijos o jubilarse con tranquilidad. Aunque este millón también se considera un gran premio en muchos contextos, para muchos ganadores representa un cambio de vida más tangible que un bote multimillonario que, además, puede traer presiones sociales y mediáticas.

Ganar cerca del millón sin dejar casa

En diciembre de 2024, y más en concreto en un sorteo de La Primitiva celebrado el 30 de noviembre, un jugador en el pueblo de Orce (Granada) se llevó 1.253.065,37 € después de sellar su boleto ganador en una localidad de apenas 1.100 habitantes.

Es una cifra que entra dentro de lo que muchos considerarían una “vida resuelta” y permite proyectos reales: desde pagar hipoteca, montar un negocio local o incluso cambiar de profesión sin la presión de los ingresos corrientes. Estos premios medianos o altos en loterías estatales demuestran que no hace falta un bote histórico para transformar el rumbo cotidiano.

Más allá del premio: cómo impacta en la vida

A diferencia de un premio de Euromillones de primera categoría, que puede llegar a superar los 190 millones de euros pero cuya probabilidad de ganar es de una entre millones, los premios de segunda o tercera categoría siguen suponiendo una serie de ganancias relevantes con probabilidades sensiblemente más alcanzables y un impacto directo en la calidad de vida.

Además de la ganancia neta, estos premios medianos suelen venir acompañados de menos presión fiscal en comparación con los botes gigantescos (en España, por ejemplo, los premios superiores a 40.000€ están sujetos a un impuesto del 20% sobre la cantidad que exceda ese umbral). Esto significa que una ganancia de 300 000€, 1 millón o más todavía deja al ganador con recursos más que suficientes para invertir en futuro, formar un colchón de seguridad o apoyar a familiares, sin la complejidad de administrar un fondo masivo de dinero.

Lo que cambia realmente la lotería

Las historias de Euromillones y La Primitiva nos recuerdan que no hace falta un bote de récord para transformar vidas. Un premio de segunda categoría en los Euromillones, como los 332.090€ ganados en Getafe, puede ser suficiente para comprar una casa o saldar obligaciones importantes; mientras que un primer premio de La Primitiva de alrededor de 1,25 millones puede abrir puertas y dar tranquilidad para décadas.

Más allá de las cifras extraordinarias que captan titulares, son estas historias de premios medianos las que más se acercan al impacto real que muchos ciudadanos pueden experimentar si ganan un premio así. Es decir, se trata de un giro económico importante con consecuencias prácticas a largo plazo, pero sin el estigma o la presión mediática que conllevan los botes millonarios.