Cinco museos secretos y gratuitos que desconoces, escondidos entre las estaciones de Metro de Madrid
El suburbano madrileño cuenta con espacios de un valor histórico incuestionable diseñados por el famoso arquitecto Antonio Palacios
La Nave de Motores, el vestíbulo de Pacífico, Opera y la estación de Chamberí, se encuentran entre estos lugares que conservan su aspecto habitual
El Metro de Madrid cumple hoy 104 años: la cuarta línea de suburbano con mayor extensión de Europa
MadridLa llegada del metro a la capital de España supuso la transformación radical de la ciudad durante los primeros años del siglo XX. La integración del suburbano madrileño ha seguido influyendo en las estructuras sociales, culturales y económicas de la región a lo largo de los años, hasta hoy.
Uno de los atractivos de este subterráneo son sus museos que sumergen al visitante en la historia de este medio de transporte revolucionario para la ciudad de Madrid.
En este sentido, Metro cuenta con espacios de un valor histórico incuestionable diseñados por el famoso arquitecto Antonio Palacios: la Nave de Motores, el vestíbulo de Pacífico, Opera y la estación de Chamberí, además de la exposición de trenes en la Estación de Chamartín y Los caños de Peral.
Nave de Motores de Pacífico
Construida entre 1922 y 1923 y restaurada en 2008, la Nave de Motores de Pacífico conserva su aspecto original. En esta impresionante nave están ubicados tres enormes motores diésel y el resto de la maquinaria, como alternadores, transformadores, etc., que en su momento sirvieron para generar y transformar la energía con la que funcionaban los trenes.
Durante la Guerra Civil, debido a las restricciones, llegó a proporcionar energía eléctrica a la ciudad a través de la compañía Unión Eléctrica Madrileña. Con el paso del tiempo y a medida que las compañías fueron capaces de asegurar un suministro cada vez más regular, la central, que en su momento fue la de mayor potencia instalada en España, quedó obsoleta y dejó de generar energía en la década de los 50, siendo definitivamente clausurada en 1972.
El edificio destaca por la claridad de su concepción, la atención al detalle y la buena ejecución que caracterizan todo el trabajo de uno de los grandes artífices de la imagen de la ciudad de la primera mitad del siglo XX, Antonio Palacios. Las obras de mantenimiento y conservación que se han acometido, según proyecto del arquitecto Carlos Puente, han devuelto a la nave su aspecto original, tanto exterior como interior, y han ido acompañadas de la limpieza y restauración de la maquinaria.