El triple crimen de Morata de Tajuña: la espiral de desgracias que acabó con la vida de Amelia, Ángeles y José
Amelia, Ángeles y su hermano José Gutiérrez Ayuso fueron asesinados el 17 de diciembre de 2023 en Morata de Tajuña
Dilawar Hussain fue declarado culpable del triple crimen de Morata de Tajuña el pasado mes de octubre: actuó con "extrema violencia"
Este 17 de diciembre se cumplen dos años del triple crimen de Morata de Tajuña, uno de los sucesos más estremecedores ocurridos en la Comunidad de Madrid en la última década. Aquel día de 2023, tres hermanos septuagenarios -dos mujeres y un hombre- fueron asesinados en su vivienda familiar: Amelia, Ángeles y su hermano José Gutiérrez Ayuso.
Sus cuerpos no fueron hallados hasta casi un mes después, cuando los vecinos alertaron a las autoridades por la ausencia prolongada de los moradores y el fuerte olor que comenzaba a salir del interior de la casa. El descubrimiento, con los cadáveres apilados y en avanzado estado de descomposición, conmocionó al municipio y dio dimensión real a la brutalidad del crimen.
La estafa que sufrieron las hermanas de Morata de Tajuña
El contexto que rodeaba a las víctimas era complejo y doloroso. Amelia y Ángeles habían sido víctimas de una estafa del amor o ‘romance scam’, un tipo de fraude en internet en el que los estafadores hacen creer a sus víctimas que mantienen una relación sentimental a distancia para conseguir dinero.
Durante años, creyeron mantener relaciones con supuestos militares estadounidenses que no existían y que, con promesas de matrimonio, herencias o retornos económicos millonarios, lograron que enviaran fondos de forma regular.
Para sostener esos pagos, las mujeres llegaron a vender al menos una vivienda en Madrid y recurrieron a préstamos de conocidos, además de implicar a amigas y conocidas como intermediarias en el envío de fondos, a quienes pedían favores incluso a la salida de misa. Todo ese dinero acabó en una trama fraudulenta internacional de la que nunca recibieron contraprestación alguna, y no se pudo identificar ni detener a los supuestos estafadores responsables de aquel engaño.
El préstamo de Dilawar a las hermanas, que fueron estafadas
Cuando la economía familiar ya estaba completamente colapsada apareció Dilawar Hussain, un hombre al que los hermanos ofrecieron alojamiento. No tenía un contrato formal de larga duración, sino que Amelia y Ángeles le cedieron una habitación de su casa tras conocerlo en el locutorio que él regentaba en Arganda del Rey, donde solían acudir para enviar dinero a sus supuestos"“novios" de la estafa amorosa. En un primer momento, la convivencia fue cordial; Dilawar acompañaba a los mayores a realizar gestiones y compras, y la relación parecía normal.
Pero todo cambió a raíz de la estafa sufrida por las hermanas. Dilawar prestó entre 40.000 y 60.000 euros para que pudieran enviar los fondos que exigían los estafadores. Confiaba en que se le devolvería el dinero, pero el reembolso nunca llegaba. Le hicieron promesas, pero al no ser conscientes de que estaban siendo estafadas, nunca pudieron devolverle lo prestado. Con el tiempo, Dilawar se quedó sin recursos y, según su abogado, tuvo que cerrar su locutorio.
El hombre acabó viviendo con los hermanos durante varios meses, según la investigación policial. La falta de dinero y la necesidad de recuperar los préstamos generaron una tensión creciente. Se produjeron discusiones y reproches que comenzaron a gestar el detonante del triple crimen. De hecho, en febrero de 2023, Dilawar golpeó con un martillo a Amelia y fue condenado a prisión, pero acabó saliendo en septiembre al alcanzar un acuerdo con la víctima. En ese momento, siguió entablando contacto con las hermanas por lo que le debían. Hasta que tomó la decisión de matarlas.
El triple crimen, la condena a Dilawar y el asesinato que cometió en la cárcel
El estallido se produjo el 17 de diciembre de 2023, cuando Dilawar acabó con la vida de los tres hermanos golpeándolos repetidamente con un objeto contundente, causando lesiones mortales en cabeza y cuerpo. Tras el triple homicidio, abandonó la vivienda, pero regresó días después con la intención de quemar los cuerpos y dificultar su identificación, un intento de encubrimiento que no impidió que el crimen saliera a la luz semanas más tarde, ya que acabó entregándose. Durante la investigación y el juicio posterior, Dilawar declaró que escuchaba voces y que su cabeza "no estaba bien", aunque los informes periciales concluyeron que esas alteraciones no anulaban su capacidad para comprender la gravedad de sus actos.
El caso fue juzgado ante un jurado popular, que el 30 de octubre de 2025 declaró a Dilawar culpable de los tres homicidios, confirmando que actuó con consciencia y extrema violencia. La Fiscalía solicitó una pena de 36 años de prisión por los tres asesinatos, mientras la defensa pidió atenuantes por alteración psíquica leve. La sentencia definitiva aún dependía de la fase de pronunciamiento judicial posterior al veredicto del jurado. Cabe destacar además que, durante su estancia en prisión preventiva, Dilawar se vio implicado en un segundo procedimiento judicial al ser acusado de matar a su compañero de celda, un hecho independiente del juicio por el triple homicidio, que ha reforzado la percepción de peligrosidad del acusado.
Dos años después, el crimen de Morata de Tajuña sigue siendo un ejemplo trágico de cómo una estafa prolongada puede desencadenar consecuencias devastadoras mucho más allá del perjuicio económico. El caso puso el foco en la dificultad de detectar a tiempo este tipo de engaños, en el aislamiento progresivo de las víctimas y en cómo la combinación de ruina económica, dependencia emocional y desesperación puede desembocar en una violencia extrema. Recordarlo en este aniversario es también una llamada de atención sobre la necesidad de prevención, acompañamiento y protección de las personas más vulnerables frente a este tipo de fraudes.