¿En qué países están prohibidos los tatuajes?
Hay países donde tatuarse está sancionado o en los que existe una gran estigmatización
En algunos países tatuarse es habitual, pero algunas imágenes pueden suponer un problema
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MadridDesde que los tatuajes se dejaran de ver como algo negativo y se popularizaran en nuestro país a finales del pasado siglo, cada vez han sido más las personas que han pasado por la aguja del tatuador para inmortalizar una imagen concreta. Es decir, podemos asegurar que en España vemos como algo normal que una persona no solo tenga un tatuaje, sino que además lo muestre con orgullo.
Sin embargo, no en todos los países se tiene la misma percepción. De hecho, hay lugares del mundo donde estar tatuados puede suponer un problema, ya que, de hecho, están prohibidos.
¿En qué países están prohibidos los tatuajes?
Las principales trabas para mostrar un “tatoo” se pueden encontrar en algunos países musulmanes. Es el caso de Irán, donde pueden considerarse inmorales por ser contrarios a los valores islámicos, o de Emiratos Árabes Unidos, donde nadie que pertenezca a servicios públicos pueden tener uno. En este sentido, son las mujeres las que tienen mayores dificultades, pues en caso de tenerlos, han de tener un carácter religioso y no mostrarlos nunca.
Por otra parte, aunque no sea un destino habitual para casi nadie, en Afganistán también son ilegales porque van contra la ley Sharia, algo parecido a lo que sucede en Yemen.
Tatuajes mal vistos
Más allá de estos países donde mostrar un tatuaje puede provocar un problema con las autoridades locales, más aún si la persona vive allí, hay otras localizaciones en las que también provocan algún tipo de rechazo.
En Japón, por ejemplo, aunque están cada vez más aceptados, especialmente entre los turistas, hay lugares como piscinas públicas, baños termales, gimnasios y ciertos establecimientos que prohíben la entrada a personas con tatuajes. La razón es que están asociados a la mafia.
Algo similar ocurre tanto en Corea del Sur como en Malasia, donde existe cierta estigmatización. No obstante, entre la población más joven esta idea está cambiando y cada vez es más habitual verlos en lugares públicos donde antes se rechazaban.