Se trata de La Alberca, cabecera indiscutida de la comarca de la Sierra de Francia, y tiene apenas un millar de habitantes
El pueblo que enamoró a Almodóvar y que es perfecto para una escapada de fin de semana
Que un municipio con unos escasos mil habitantes, agazapado en el suroeste de la provincia de Salamanca, ostente simultáneamente el título de primer pueblo de España declarado Conjunto Histórico-Artístico y el privilegio de encuadrarse dentro de un espacio natural protegido reconocido por la UNESCO dice mucho de la densidad patrimonial acumulada en apenas unas hectáreas. Se trata de La Alberca, cabecera indiscutida de la comarca de la Sierra de Francia, cuyo doble estatuto(cultural y ambiental) la sitúa como pieza excepcional del mapa turístico peninsular.
Un decreto insólito en plena posguerra
La primera pieza de su ecuación se firmó el 6 de septiembre de 1940, cuando el Boletín Oficial del Estado publicó un decreto sin precedentes en la administración cultural española, declarando La Alberca como Monumento Histórico-Artístico Nacional.
En un país que apenas un año atrás estaba en guerra, y en plena reconstrucción posbélica, la protección de un pueblo entero constituía una anomalía normativa. El motivo oficial respondía al deseo de "eximios artistas, tanto nacionales como extranjeros", que veían en La Alberca "un fiel guardador de la belleza de su caserío, que tantas obras maestras ha sugerido". Aquel gesto sentó una jurisprudencia protectora que hoy abarca más de quinientos núcleos urbanos en la Península, y la lista comenzó aquí, en un pueblo serrano de estirpe medieval.
El casco urbano justifica sobradamente la distinción. Las piedras de granito, la madera de castaño, el barro y la cal se ensamblan con una coherencia constructiva que ha atravesado los siglos sin ceder al kitsch turístico. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada en 1730 por Manuel de Larra Churriguera, articula un templo neoclásico de planta de cruz con tres naves separadas por pilares cuadrados y arcos de medio punto, y conserva una torre precedente, erigida en 1518. En la plaza mayor destaca el rollo, crucero del siglo XVIII cuyos brazos lucen labrados los símbolos de la Pasión (el látigo, las tenazas, la escalera y la esponja), en un ejercicio de iconografía popular que sigue funcionando como referencia identitaria.
El nombre de la localidad delata su ascendencia andalusí, y procede del árabe hispánico albírka, "el estanque", una filiación etimológica que se explica solo con ver en las numerosas fuentes que salpican sus calles y plazas, y que confieren a La Alberca un rumor acuático constante.
La organización urbana, con su trazado medieval preservado, calles empedradas, balcones de madera y aleros voladizos, completa un peculiar catálogo arquitectónico que enlaza con las tradiciones populares que sostienen su vida festiva, entre las que destaca la Loa, comedia popular que se representa el 16 de agosto en honor a la Virgen de la Asunción y que constituye uno de los autos sacramentales más antiguos de España. También es el caso del rito comunal del Marrano de San Antón, con un cerdo suelto por las calles del pueblo desde el 13 de junio hasta la rifa del 17 de enero, alimentado durante meses por los propios vecinos.

32.300 hectáreas de Parque Natural
La segunda pieza del engranaje se activó el 11 de julio de 2000, cuando la Ley 8/2000 declaró oficialmente el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, un espacio protegido de 32.300 hectáreas que integra a quince municipios, entre los que La Alberca ocupa una posición central.
El parque, encuadrado en las estribaciones occidentales del Sistema Central, arranca en el Pico Hastiala (1.735 m) y en la mítica Peña de Francia (1.723 m), y desciende por valles encajados hasta las cotas mínimas de Sotoserrano, sobre los 400 metros de altitud. Sus abrigos rocosos custodian pinturas rupestres del Neolítico en las cuevas de La Batueca, Castañar, Caballos, Monedas y Risca, y su fauna abarca desde la cabra montesa hasta el buitre negro y leonado, el águila real, el halcón peregrino y el búho real. La Casa del Parque funciona precisamente en La Alberca como puerta de entrada al espacio.
La consagración internacional llegó en 2006, cuando la UNESCO declaró Reserva de la Biosfera el conjunto formado por las Sierras de Béjar y Francia, un territorio de aproximadamente 200.000 hectáreas que engloba el propio Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia junto con los espacios naturales de Quilamas y Candelario.
Se trata de la mayor Reserva de la Biosfera de Castilla y León y la tercera de toda España, con desniveles que van de los 360 a los 2.425 metros. En 2008 el parque fue incluido, además, en la Carta Europea de Turismo Sostenible, culminando así un reconocimiento multinivel que consolida a La Alberca como uno de los pocos núcleos rurales españoles capaces de exhibir simultáneamente sello cultural fundacional, protección paisajística estatal y aval científico internacional.

