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El gesto al hacer el check-in que puede mejorar el asiento sin pagar más: pocos lo conocen

Los asientos en un avión comercial
Cómo conseguir los mejores asientos en un avión. Telecinco.es
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El precio de un vuelo europeo de bajo coste rara vez se queda en la cifra que aparece en la tarifa base. Al importe original hay que sumarle, en la mayoría de las aerolíneas actuales, el equipaje de cabina, la selección de asiento y en ocasiones el embarque prioritario. De todos estos cargos extra, el coste por elegir el asiento es probablemente el más molesto porque combina la sensación de arbitrariedad con la certeza de que si no se paga, lo más probable es que se acabe defenestrado en la última fila, junto al lavabo o en el asiento del medio. 

Existe, sin embargo, un gesto muy concreto que buena parte de los viajeros desconoce y que en aerolíneas de bajo coste como Ryanair, Vueling o easyJet puede producir el efecto contrario: aumentar sensiblemente las probabilidades de acabar en un buen asiento sin tener que desembolsar un solo euro extra. El gesto consiste en hacer el check-in lo más tarde posible dentro del margen permitido, no lo antes posible.

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La lógica del check-in tardío

La lógica de esta estrategia se apoya en un dato que las propias aerolíneas confirman en sus procedimientos internos: los vuelos se van completando desde la parte trasera hacia la delantera. Así, los pasajeros que pagan por su asiento van a las primeras filas y los asientos con más espacio para las piernas. Por su parte, los pasajeros que no pagan, y aceptan la asignación aleatoria se distribuyen de atrás hacia adelante. Los últimos asientos libres suelen ser, por eliminación, los colocados en la parte delantera del avión. Y las aerolíneas no pueden cobrar retroactivamente por esos asientos si el sistema los asigna automáticamente al último viajero que hace el check-in.

La estrategia funciona particularmente bien en vuelos con alta ocupación, bien en temporada alta, en rutas turísticas populares o los viernes por la tarde, precisamente cuando el sistema no puede permitirse dejar los asientos delanteros libres.

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Archivo - Asientos de un avión.

El límite de este gesto

El gesto, sin embargo, no admite dejar el check-in para el último minuto real. Varias aerolíneas de bajo coste penalizan económicamente al viajero que no ha completado el check-in online antes del cierre del plazo. Ryanair, la más agresiva en este apartado, cobra hasta cincuenta euros por realizar el check-in en el mostrador del aeropuerto con menos de dos horas de antelación respecto a la salida del vuelo. 

Por este motivo, lo más recomendable es hacer el check-in aproximadamente dos horas y media antes de la salida programada del vuelo. Ese margen deja tiempo suficiente para la asignación tardía sin caer en la penalización por retraso administrativo, y aprovecha el momento en el que el vuelo está ya prácticamente completo.

Existe una segunda regla que se debe tener en cuenta, y que rara vez se explica: el gesto solo funciona con aerolíneas donde la selección de asiento tenga coste extra y donde el sistema asigne aleatoriamente al usuario que no lo ha pagado. 

Otras formas de mejorar el asiento

Junto al check-in tardío, existe una segunda vía menos conocida y complementaria: pedir directamente en el mostrador del aeropuerto un asiento con más espacio, típicamente en la salida de emergencia o en la fila sin nadie delante. Los agentes en el mostrador de facturación tienen margen para reasignar asientos cuando alguno queda libre o cuando el pasajero originalmente asignado no cumple los requisitos de seguridad para ese lugar concreto. Preguntar amablemente, con tiempo y sin prisa, en el momento de facturar el equipaje, permite conseguir, con más frecuencia de la que parece, un asiento con más espacio para las piernas sin tener que pagar por ello.

Existen otras tres formas de actuar que aumentan la probabilidad de conseguir un buen asiento sin pagar. 

  • Elegir vuelos menos concurridos, como los martes o miércoles a media mañana, que suelen tener más asientos libres que los viernes por la tarde, multiplica las opciones. 
  • Consultar previamente el mapa de cabina de la aeronave concreta en herramientas gratuitas como SeatGuru permite identificar filas problemáticas, como podrían ser las últimas filas cerca de motores, filas junto al baño, asientos sin ventanilla real, y evitarlas al hacer el check-in. 
  • En aerolíneas low cost, simular una reserva paralela para "bloquear" temporalmente los asientos disponibles y forzar al sistema a asignar uno de los pocos que quedan libres.

Ninguno de estos gestos garantiza el asiento perfecto. Pero combinar el check-in tardío con la solicitud amable en el mostrador y la revisión previa del mapa de cabina eleva sensiblemente las probabilidades de terminar en un asiento algo mejor que la media. Y todo ello sin haber pagado un suplemento que la propia aerolínea daba por asegurado.