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Así son las 11 enfermedades que permiten jubilarse a los 56 años: del párkinson a la enfermedad renal crónica

Personas con enfermedad renal crónica en tratamiento de diálisis
Personas con enfermedad renal crónica en tratamiento de diálisis. OSAKIDETZA
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El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones incorporó 11 nuevas enfermedades graves al listado que permite acceder a la jubilación anticipada a los 56 años en casos de discapacidad igual o superior al 45%.

Debido a esta ampliación, alrededor de 50.000 personas podrán poner fin a su vida laboral antes de la edad ordinaria debido a su patología, sin que esto suponga una reducción en la pensión. La ampliación del listado de patologías se va a realizar concretamente en el Anexo del Real Decreto 1851/2009, que desarrolla el artículo 161 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social (TRLGSS).

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Las 11 patologías incluidas que permitirán la jubilación anticipada son:

Espina bífida:

La espina bífida es una afección congénita en la que la médula espinal no se desarrolla correctamente y sobresale a través de una abertura en la espalda, lo que provoca una discapacidad de por vida y puede causar parálisis, dificultad para caminar y problemas con el control de la vejiga y los intestinos.

Amiloidosis por transtiretina variante:

La amiloidosis por transtiretina variante (ATTRv) es una enfermedad rara hereditaria. El hígado fabrica una proteína llamada transtiretina. En las personas con esta enfermedad, esa proteína está 'defectuosa' y no se forma bien. En lugar de mantenerse estable, se descompone y se acumula en forma de pequeños depósitos (llamados amiloide) en distintas partes del cuerpo.

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Estos depósitos se van acumulando sobre todo en los nervios, provocando problemas de sensibilidad, dolor o debilidad (polineuropatía) y el corazón, dificultando que funcione correctamente (miocardiopatía), entre otros órganos. Con el tiempo, esa acumulación interfiere en el funcionamiento normal de los órganos, por eso es una enfermedad progresiva.

Párkinson:

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que avanza poco a poco y afecta sobre todo al movimiento. Ocurre porque algunas neuronas de una zona del cerebro (llamada sustancia negra) se van deteriorando y muriendo. Estas neuronas son las encargadas de producir dopamina, una sustancia clave para coordinar los movimientos.

Al haber menos dopamina, el cerebro tiene más dificultad para 'ordenar' los movimientos correctamente. Esto puede provocar síntomas como: temblor, lentitud al moverse, rigidez muscular y problemas de equilibrio.

Distrofia miotónica tipo 1 (o enfermedad de Steinert):

La Distrofia Miotónica tipo 1 es una enfermedad rara, genética y hereditaria (se transmite de padres a hijos), que afecta a los músculos y a otros órganos del cuerpo.

Es progresiva, lo que significa que empeora con el tiempo, y es la forma más frecuente de distrofia muscular en adultos. Se caracteriza principalmente por: debilidad muscular, sobre todo en cara, manos y piernas, y miotonía, que es la dificultad para relajar los músculos tras contraerlos (por ejemplo, soltar un objeto). Además, no solo afecta al músculo, sino también a otros órganos, como el corazón, los ojos o el sistema hormonal, por eso se dice que es multisistémica.

Enfermedad de Huntington:

La enfermedad de Huntington es un trastorno genético que afecta al cerebro y provoca el deterioro progresivo de células nerviosas en el cerebro. Causa movimientos involuntarios, deterioro cognitivo y trastornos psiquiátricos, apareciendo generalmente entre los 30 y 50 años. Existe un 50% de riesgo de transmisión si un progenitor la padece.

La también llamada Corea de Huntington se considera una enfermedad rara que afecta tanto a hombres como a mujeres y que de momento no tiene cura. Aunque algunos tratamientos pueden aliviar sus síntomas, se trata de una enfermedad progresiva y mortal, cuya esperanza de vida suele oscilar entre los 10 y 30 años desde su aparición.

Enfermedad renal crónica estadio 5:

La enfermedad renal crónica (ERC) en estadio 5 significa que los riñones funcionan a menos del 15% de su capacidad. Es un fallo renal grave donde no pueden filtrar desechos de forma eficiente. Es necesario iniciar diálisis o un trasplante para sobrevivir.

Los síntomas son cansancio extremo, náuseas, vómitos, picazón (prurito), hinchazón de piernas/manos (edema), orinar muy poco o nada, dificultad respiratoria y problemas de sueño.

Esclerosis sistémica:

La esclerosis sistémica es una enfermedad autoinmune crónica en la que el organismo produce colágeno de forma anómala, una proteína que da estructura y soporte a los tejidos.

Como consecuencia, la piel se vuelve más dura y rígida, y también pueden verse afectados distintos órganos internos. Aunque el tejido más afectado suele ser la piel, la enfermedad puede presentarse en dos formas —limitada o difusa— según su extensión. Además, puede dañar órganos como: pulmones, corazón, riñones, aparato digestivo. Afecta principalmente a mujeres de 25 a 50 años.

Lesión medular:

La lesión medular se produce cuando la médula espinal —el conjunto de nervios que recorre la columna vertebral— resulta dañada por un accidente, caída, golpe o enfermedad. Este daño interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo, lo que puede provocar pérdida de movilidad o sensibilidad.

Dependiendo de la zona afectada, puede generar: paraplejia, cuando afecta principalmente a las piernas y tetraplejia, si involucra las cuatro extremidades.

Degeneración corticobasal:

La degeneración corticobasal es una enfermedad rara y progresiva del cerebro causada por la acumulación anormal de la proteína tau. Esto provoca que ciertas zonas del cerebro, como la corteza cerebral y los ganglios basales, se atrofien de manera desigual, afectando el control del movimiento y otras funciones.

Suele aparecer entre los 60 y 70 años y sus síntomas incluyen rigidez muscular, apraxia (dificultad para realizar movimientos voluntarios) y síntomas similares al párkinson. La supervivencia media tras el inicio de los síntomas es de unos 7 años.

Atrofia multisistémica:

La atrofia multisistémica es una enfermedad poco frecuente y progresiva que afecta al sistema nervioso. En concreto, daña tanto el sistema motor, que controla los movimientos, como el sistema autónomo, encargado de funciones involuntarias como la presión arterial, la digestión o la regulación de la vejiga.

Sus síntomas más habituales incluyen: parkinsonismo (rigidez y lentitud de movimientos), problemas de equilibrio y coordinación (ataxia), disfunción autonómica, como hipotensión al ponerse de pie, incontinencia o alteraciones digestivas. No existe cura, y el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Parálisis supranuclear progresiva:

La parálisis supranuclear progresiva es una enfermedad rara y progresiva del cerebro que afecta principalmente al movimiento y al equilibrio. Se caracteriza por: dificultad para mover los ojos hacia arriba o abajo, problemas de coordinación y equilibrio y cambios en la cognición (pensamiento y memoria).

A menudo se confunde con el Parkinson, pero progresa más rápido. La enfermedad se produce por la acumulación de la proteína tau en el cerebro y no tiene cura, por lo que el tratamiento se centra en aliviar los síntomas.