Verano

"La alergia al sol no existe": el farmacéutico Pablo García explica por qué realmente pueden aparecer granitos y picor tras exponerse al sol

Una chica en una playa tomando el sol. PEXELS
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Con la llegada del buen tiempo, son muchas las personas que aseguran tener 'alergia al sol' porque, tras las primeras exposiciones solares, aparecen pequeños granos, enrojecimiento, picor o escozor en la piel. Sin embargo, pese a lo extendido de esta expresión, los especialistas aclaran que no se trata de una alergia.

"La alergia al sol no existe", aclara el farmacéutico Pablo García durante una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'. En redes sociales es conocido como @medicadoo, donde desmonta mitos relacionados con la salud.

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Se habla de 'alergia al sol' porque los síntomas son similares a los de una reacción alérgica y aparecen desde minutos o incluso días después de la exposición solar. Sin embargo, bajo estos síntomas se engloban distintas alteraciones cutáneas que comparten como desencadenante la exposición al sol. Sin embargo, ninguna de ellas corresponde a una verdadera alergia.

Entre ellas, el experto destaca la erupción polimorfa lumínica, "una dermatosis que consiste en una reacción inflamatoria de la piel". También está la urticaria solar, una fotosensibilidad.

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No es una alergia, sino una reacción inflamatoria

La erupción polimorfa lumínica suele aparecer al comienzo de la primavera o en las primeras semanas del verano, cuando la piel vuelve a exponerse a una radiación solar intensa tras varios meses con poca exposición.

"Cuando empiezas a exponerte al sol en esta época del año, en la que la radiación es más intensa, después de pasar meses sin hacerlo de forma habitual, pueden aparecer granitos, enrojecimiento, picor o escozor", explica García.

En el caso de la urticaria solar, también se caracteriza por picor, enrojecimiento y ronchas en áreas expuestas a la luz solar, suelen aparecen a los 5-15 minutos de la exposición y se resuelve en menos de 24 horas.

En ninguno de los casos se trata de una alergia al sol "porque no existe un mecanismo inmunológico detrás. En realidad, es una reacción inflamatoria de la piel", señala.

¿A quién afecta con más frecuencia?

La erupción polimorfa lumínica aparece sobre todo en mujeres jóvenes. Las lesiones suelen localizarse en las zonas más expuestas a la radiación solar en el día a día, especialmente la cara y el escote, aunque también pueden aparecer en los brazos o en los pies cuando se utilizan sandalias; y una vez desaparece no deja cicatrices.

No es necesario pasar horas tomando el sol en la playa o la piscina: un paseo prolongado bajo el sol también puede desencadenarla. "A medida que la piel se va exponiendo al sol, deja de producirse esa reacción. Sin embargo, es habitual que vuelva a aparecer cada año tras las primeras exposiciones solares", indica.

El tratamiento habitual son los antihistamínicos, que suelen actuar con rapidez, aunque si no mejoran los síntomas se suelen añadir corticoides.

Cómo prevenir la erupción

La principal medida para reducir el riesgo de sufrir este tipo de reacción es utilizar un fotoprotector de amplio espectro y con un factor de protección elevado siempre que se vaya a estar al aire libre. Además, señala que "existen suplementos de fotoprotección oral que pueden aportar una protección complementaria".

Cuando, pese a las medidas preventivas, la erupción reaparece cada temporada, algunos dermatólogos recomiendan la denominada terapia de desensibilización mediante fototerapia. Esta consiste en acostumbrar progresivamente la piel a la radiación solar mediante exposiciones controladas y graduales, preferiblemente en las horas de menor intensidad, durante unos 20 o 30 minutos al día.

La alergia al sudor tampoco existe

Como ocurre con la mal llamada 'alergia al sol', la alergia al sudor tampoco existe. Los síntomas que muchas personas atribuyen a esta supuesta alergia suelen corresponder, en realidad, a una urticaria colinérgica, una reacción de la piel desencadenada por el aumento de la temperatura corporal.

Se manifiesta con pequeños habones que aparecen, por lo general, en menos de 20 minutos tras el estímulo, debido a una mayor sensibilidad a la acetilcolina. Estas lesiones suelen localizarse en el tronco y las extremidades superiores, duran entre 30 y 60 minutos y, aunque habitualmente son leves, los cambios bruscos e intensos de temperatura pueden provocar reacciones más graves. En estos casos, el tratamiento de elección también son los antihistamínicos orales.