Una científica recibe 500 picaduras de mosquito a la semana para estudiar cómo transmiten las enfermedades: "Hay un riesgo mínimo"

El equipo de la doctora Véronique Paris alimenta de sangre a los mosquitos de su laboratorio para estudiar la transmisión de patógenos
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Casi todas las semanas, los investigadores del laboratorio de la doctora Véronique Paris en la Universidad de Melbourne, en Australia, reciben hasta 500 picaduras de mosquito para una investigación. Los científicos introducen sus brazos en recipientes con 250 de estos insectos para alimentarse de su sangre. El objetivo es estudiar la transmisión de los patógenos portadores de las enfermedades del mosquito al huésped.
Muchos usuarios quedan sorprendidos por este curioso método, que consideran peligroso para los investigadores. Sin embargo, la doctora Paris conoce perfectamente las medidas de seguridad que hay que tomar para garantizar la salud de los científicos.
Para “mantener” a los mosquitos que utilizan en sus experimentos, estos necesitan alimentarse de sangre para producir sus huevos. La mayoría de las colonias de mosquitos en su laboratorio son seguras para alimentarse directamente del brazo humano, ya que se crían dentro del laboratorio. Hay otras colonias que provienen del extranjero sobre las que hay un “riesgo mínimo” de que puedan causar enfermedades en un organismo huésped.
“Esas colonias deben mantenerse en instalaciones de cuarentena simplemente porque no son originarias de Australia”, señala la científica. “Y debido a que esas instalaciones cuentan con ciertas normas de bioseguridad, no podemos alimentarnos de sangre allí. Así que, aunque las colonias estén a salvo, al estar en esas instalaciones de alto riesgo bioquímico, no se permite la alimentación con sangre”.
Muchos usuarios le preguntan en redes si hay métodos artificiales para alimentar a los mosquitos de sangre que eviten la exposición humana. Sí que es cierto que hay un sistema de alimentación por membrana diseñado específicamente que algunos laboratorios como el de Paris utilizan. Sin embargo, la doctora afirma que usar el brazo de una persona es la forma más rápida de alimentar a los insectos.
Los investigadores toman además otras precauciones antes de ofrecerse como voluntarios para la alimentación de los mosquitos. La doctora Véronique Paris señala que “jamás compartiría la alimentación de sus colonias con la de un colega”. “Si yo incubo mosquitos, los crío y los alimento con sangre, soy la única persona que los alimenta hasta la siguiente recolección de huevos, para que no haya un ‘hoy lo alimento yo, dentro de una semana tú’”, explica.
“Si alguien viaja a zonas donde hay transmisión activa de enfermedades transmitidas por mosquitos, al regresar, por ejemplo, de vacaciones, se somete a un proceso de control durante el cual debe esperar el período de incubación y, en algunos casos, también se le realiza una prueba para detectar si porta algún patógeno”, señala. “Esto no había sido un problema antes, pero estamos implementando estas medidas para minimizar el riesgo”.
