Rebeca, una de las miles de afectadas por el desabastecimiento de fármacos para la menopausia: "Cuando por fin volvía a ser yo, ha desaparecido"
Ha tenido que cambiar de tratamiento hasta tres veces en los últimos dos meses debido a la falta de suministro de seis medicamentos con estradiol
Los seis medicamentos para la menopausia afectados por el desabastecimiento: las consecuencias en miles de mujeres
Cuando Rebeca Marín por fin estaba con un tratamiento capaz de aliviar los síntomas de su perimenopausia, el fármaco que le había devuelto parte de su calidad de vida desapareció de las farmacias. Se trata de 'Lenzetto', un medicamento en espray con estradiol cuyo desabastecimiento, iniciado en abril, desencadenó un efecto dominó que ha terminado afectando también a otros tratamientos con el mismo principio activo, algunos de ellos utilizados como alternativa.
En total, son seis los medicamentos afectados: algunos han dejado de fabricarse y otros sufren problemas de suministro. La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) calcula que esta situación afecta a unas 400.000 mujeres, ya que estos tratamientos no solo se utilizan para aliviar los síntomas de la menopausia, sino también en mujeres trans y en aquellas que se someten a tratamientos de fecundación in vitro.
La compañía farmacéutica encargada de la comercialización de Lenzetto, Gedeon Richter, ha anunciado que el suministro seguramente no recuperará la normalidad hasta 2027.
Mientras tanto, pacientes como Rebeca reclaman alternativas que les permitan recuperar cuanto antes su calidad de vida. La interrupción de los tratamientos ha conllevado en muchos casos a la reaparición de los síntomas y la necesidad de adaptarse a otros medicamentos, lo que está provocando consecuencias directas en su bienestar.
"Lo más frustrante es que por fin empezaba a mejorar, por fin volvía a ser yo después de tantos años. He vuelto para atrás", cuenta Rebeca en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.
Actualmente, está a punto de comenzar con una tercera alternativa, los parches de Evopad 50, que por el momento sí está consiguiendo encontrar en las farmacias. Sin embargo, el camino hasta llegar a un tratamiento que le permitiera sentirse mejor ha estado lleno de obstáculos (y no solo este).
A la incertidumbre provocada por el desabastecimiento se suma un largo recorrido hasta conseguir poner nombre a lo que le ocurría: la perimenopausia. Después de años conviviendo con síntomas que afectaban a su día a día, cuando por fin encontró una explicación y comenzó a mejorar, tuvo que enfrentarse a la falta de medicamentos.
Años de síntomas hasta ponerle nombre: la perimenopausia
Rebeca tenía 45 años cuando, en 2021, empezaron los primeros síntomas. "Me costaba mucho dormir, me despertaba por las noches y me levantaba supercansada. No tenía ni idea de que podía ser perimenopausia. Lo achacaba al ritmo estresante de vida: mis hijos eran pequeños, tenía un trabajo propio en el que pasaba muchas horas y tenía que llevar mi casa adelante...", recuerda.
En 2023 decidió acudir a su médica para consultar por aquel cansancio excesivo. El tiempo pasaba y cada vez le parecía menos normal encontrarse así. Sin embargo, la profesional tomó otro rumbo: "Ella empezó a preguntarme que si había problemas en casa, que si estaba bien con mi marido, que si tenía amigas, que si salía... Lo achacaba a un problema emocional y a que podría ser depresión. Así que me recetó ansiolíticos y antidepresivos y le hice caso. Entonces empecé a dormir, pero me levantaba por las mañanas como si estuviera drogada".
Poco a poco fueron apareciendo otros síntomas. Comenzó a sufrir reacciones alérgicas a productos de uso cotidiano, especialmente al champú, y dolores menstruales muy intensos, pese a que nunca antes había tenido reglas dolorosas. "Llegaba hasta el punto de tener que cogerme la baja", explica.
A esto se sumó un dolor de cabeza constante en el lado izquierdo que se prolongó durante tres meses, día y noche, sin descanso. "Había ido a urgencias un montón de veces y me decían que era normal, hasta que una médica que estaba sustituyendo a mi doctora me hizo una resonancia. Por suerte, salió bien, pero llegué a pensar que podía tener un tumor".
También comenzó a experimentar dolores óseos y un aumento de peso de más de diez kilos en apenas dos años, sin haber cambiado sus rutinas.
La respuesta llegó después de lo que ella misma describe como "hacer un máster sin título". "Tuve que informarme yo sola porque nadie me sabía decir qué es lo que yo tenía", manifiesta. A través de libros, pódcasts y vídeos en redes sociales de especialistas en salud de la mujer, como Marta Marcè, empezó a identificar sus síntomas.
Fue alrededor de 2024 cuando, al descubrir que todas aquellas molestias podían estar relacionadas con un cambio hormonal, decidió plantearle a su ginecóloga si podía tratarse de la menopausia. Según cuenta, la especialista le confirmó que sus sospechas eran probablemente acertadas: "Seguramente tu cuerpo se esté preparando para entrar en la menopausia y te encuentras en la perimenopausia", le dijo.
Al año siguiente, sus menstruaciones comenzaron a volverse irregulares y, desde enero de 2026, no ha vuelto a tener la regla. La menopausia se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, por lo que, al no haber alcanzado todavía ese periodo, continúa en la transición menopáusica.
"Prácticamente me autodiagnostiqué. Es muy triste que a las mujeres no se nos informe de esto, ni de que incluso diez años antes de entrar en la menopausia se puede tener la perimenopausia. Aunque todo el mundo sabe que la menopausia existe, realmente no se sabe lo que le pasa al cuerpo de la mujer cuando llega", lamenta.
La terapia hormonal: un alivio que terminó con el desabastecimiento
En abril de 2026 comenzó con una terapia hormonal para aliviar sus síntomas. El tratamiento elegido fue el espray de estradiol 'Lenzetto'. Por entonces, ya existían problemas de suministro, aunque la situación todavía no se había hecho pública y muchos profesionales sanitarios desconocían su alcance.
Rebeca se encontró con las primeras dificultades al intentar comprar la segunda caja. Tuvo que recorrer varias farmacias de Cuenca, donde reside, hasta dar con una. "Lo encontré en la otra punta de la ciudad", recuerda.
Ante los problemas para conseguir el medicamento, su ginecóloga buscó otra alternativa de administración transdérmica, es decir, a través de la piel. Esta vía de administración suele ser la preferida de los profesionales sanitarios frente a los comprimidos, por sus menores efectos efectos y riesgos. En este caso, su ginecóloga le propuso cambiarse a los parches de Evopad 25.
Sin embargo, la solución duró poco. "A la segunda caja voy a la farmacia y me dicen que no les queda y que desconocían cuándo volverían a tener. Busqué en más farmacias, pero no lo encontré en ninguna".
Era septiembre y Rebeca volvía a quedarse sin su segunda alternativa terapéutica. A la falta de disponibilidad se sumaban las consecuencias de tener que interrumpir y cambiar de tratamiento. "Al tener que cambiar del espray a los parches, mi cuerpo se ha tenido que volver a acostumbrar y he pasado un verano horrible. Tendría que haber estado mínimo seis meses seguidos con el tratamiento y no he podido estar por el tema del desabastecimiento".
La situación la llevó a iniciar una recogida de firmas a través de Change.org para reclamar una solución. La petición ya supera las 33.000 firmas y busca visibilizar el problema de las miles de pacientes afectadas. Cuando alcanzó las 25.000, el pasado mes, Rebeca llevó las firmas al Ministerio de Sanidad. "Se puede seguir firmando", señala.
"Está teniendo tanta repercusión porque somos muchas mujeres las que estamos afectadas. Esto que empecé por mí se ha convertido en una lucha colectiva, también de mujeres trans y mujeres que están en terapias de fecundación. Solo queremos poder seguir llevando una vida normal. No es un capricho. Hay muchas mujeres pasándolo mal", reivindica.
Mientras tanto, los problemas de suministro han seguido extendiéndose. A la escasez de varios tipos de parches se suma que dos medicamentos en comprimidos han desaparecido del mercado. Ahora, incluso Oestraclin, el único tratamiento transdérmico disponible en formato de gel, está registrando problemas de abastecimiento en ciudades como Barcelona o Madrid.
En apenas unos meses, Rebeca ha tenido que afrontar varios cambios de tratamiento: primero se quedó sin el espray de Lenzetto y después sin los parches de Evopad 25. Ahora va a comenzar con Evopad 50, una tercera alternativa que, por el momento, sí está encontrando en las farmacias. Sin embargo, la incertidumbre sobre la disponibilidad de estos medicamentos continúa.
"Se nos resta mucha importancia a la salud de la mujer"
Más allá de su caso particular, Rebeca considera que esta crisis pone de manifiesto un problema que va mucho más allá de la falta de medicamentos: la escasa atención que todavía recibe la salud de la mujer, especialmente durante la transición hacia la menopausia.
"Se le resta mucha importancia a la salud de la mujer. Una vez que acaba nuestra etapa reproductiva, se nos abandona. Muchas hemos vivido el ir a un médico y que nos digan acerca de los síntomas: 'Esto es normal, te tienes que aguantar'. No, no es normal. Tampoco que tengamos que informarnos por nuestra cuenta para saber qué nos pasa. En ocasiones se nos trata como si fuéramos quejicas".
Su reclamación es clara, poder acceder a los tratamientos que necesitan sin tener que recorrer farmacias, cambiar continuamente de medicación o resignarse a convivir de nuevo con unos síntomas que ya habían conseguido aliviar.