Cómo es la vuelta a casa tras un gran incendio: "Al principio estás en un limbo, después te das cuenta de la realidad"

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Los fuegos de este verano han calcinado más monte que nunca.. Getty
  • Este verano ya se han calcinado más de 223.000 hectáreas en España

  • Los lugares afectados por los grandes incendios serán declarados zona catastrófica

  • Las llamas no solo arrasan terreno, también provocan otro tipo de daños colaterales que afectan a los habitantes de la localidad

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MadridCon más de 223.000 hectáreas quemadas y 270.000 personas desalojadas para escapar de las llamas, este verano está siendo uno de los más duros vividos en España. Una tragedia que se va a tratar de paliar declarando zona catastrófica a todos los lugares afectados para que las personas que   han sufrido pérdidas por estos incendios puedan percibir las ayudas.

Porque cuando las llamas se apagan, cuando solo quedan cenizas cubriendo las zonas devastadas y los equipos de emergencia se van, es cuando de verdad llega el dolor y las consecuencias. Lo cuenta Laura, de la empresa La miel de Laura, todavía impactada por los incendios que asolaron  Escober de Tábara, el pequeño pueblo de Zamora donde vive. "Al principio estas como en el limbo, no sabes muy bien que ha pasado pero luego te das cuenta realmente del problema, de lo que llega después", explica. Porque una vez que el incendio se ha controlado hay que afrontar los efectos: "Han pasado dos meses del primer incendio que sufrimos, uno del segundo, y todavía estamos en shock", añade Laura. Su empresa es solo una de las muchas afectadas por el fuego.

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En Escober de Tábara, el fuego arrasó la zona con tanta virulencia que no solo se cobró la vida de un pastor vecino del pueblo, además se llevó por delante las cosechas aún sin recoger, el monte cercano y las abejas de Laura.

"De las quinientas colmenas que tenía, doscientas quedaron totalmente calcinadas, al resto me las he tenido que llevar porque aquí solo queda ceniza", comenta con tristeza y explica que cuando pasa una tragedia, como la que están viviendo los habitantes de Escober de Tábara, es cuando más notan la falta de apoyo que tiene el mundo rural: "Al final tienes la sensación de que estamos solos, de que nadie se ocupa de nosotros, ya estábamos abandonados antes pero ahora es cuando percibimos la magnitud de ese abandono", comenta.

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colmenas calcinadas

Un abandono que se percibe aún más al quedar incomunicados por culpa de lo sucedido.

Las consecuencias del fuego

Cuando llegan las llamas no solo arrasan terreno, también provocan otro tipo de daños colaterales. "Un incendio como el que hemos sufrido tiene consecuencias caóticas, hemos tenido cortes de internet, de teléfono, de electricidad y hoy en día eso supone pérdidas también. Los de la España vaciada muchas veces producimos para otros consumidores y sin tecnología que nos lo permita no podemos", explica José Manuel Ballesteros, propietario de tres empresas cárnicas en el pueblo: una de despiece, una carnicería y una ganadería. Por suerte pudo salvar a sus 2.000 ovejas pero al quedarse sin pasto se ha visto obligado a llevarlas a otro pueblo. Y no solo eso, sus otras dos empresas también se han visto afectadas por daños colaterales.

"Tengo varios empleados y tuvimos que parar durante más de una semana sin poder producir pero lo que no pararon fueron los gastos", aclara.

Lo que no paran son los gastos

YOSS SABALET

Pérdidas económicas que se suman a las psicológicas . "Por la mañana abres la ventana y te encuentras con un bosque de cenizas Es muy triste, los jóvenes sabemos que lo veremos verde otra vez pero los mayores del pueblo están hundidos, hay quien dice que ya nunca lo verá como antes", comenta Laura.

Aunque Jose no pierde la esperanza. "No es el primer incendio que sufro, hace unos años se me quemó una nave de forraje. No es fácil superarlo pero hay que tirar del carro. Hay que ser fuertes e intentar una reconstrucción de todo esto como Dios manda, porque tenemos una sabana en blanco para hacer algo bueno para el futuro". Un futuro que todavía tardará unos años en florecer.