El consumo de alcohol inhibe la vasopresina, una hormona clave para que el riñón retenga agua
Qué es más sano: un vino o una cerveza
Seguro que lo has notado: tomas una cerveza o unas copas de vino y, poco después, empiezas a ir al baño con más frecuencia. No es sólo por la cantidad de líquido. El consumo de alcohol inhibe la vasopresina, una hormona clave para que el riñón retenga agua, lo que provoca una mayor producción de orina y favorece la deshidratación, entre las consecuencias que trae estas bebidas a la salud.
Para entender un poco mejor este proceso entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus al presidente de la Sociedad Española de Nefrología, al doctor Emilio Sánchez, quien nos explica qué papel juegan el volumen, la graduación, y el tipo de bebida, por qué conviene alternar con agua —pero sin exceso para evitar una posible hiponatremia— y también con una ‘tapita’ salada, y qué sucede realmente en el riñón tras unas copas de más.
“Se conoce desde hace tiempo que el alcohol inhibe la liberación de la vasopresina, una hormona cuyo efecto es en el riñón. En los túbulos del riñón, la vasopresina hace que se absorba o se elimine más o menos líquido. Entonces al tomar alcohol nuestros riñones no serán capaces de retener la orina y al final tiene lugar un desorden endocrino, aunque el órgano ejecutor sea el riñón”, detalla este experto.
¿Qué bebida nos hace ir más veces al baño?
Así, preguntamos a este experto cuál es la bebida alcohólica que en este sentido nos va a hacer ir más al baño, señalando que lo que más influye es el volumen porque el efecto del alcohol es similar. “No es lo mismo tomar una cerveza, porque previsiblemente te estés bebiendo un tercio, que son 33 centilitros, que si te tomas un orujo, que te tomas un chupito (de 3 a 5 cl)”, asevera el presidente de la Sociedad Española de Nefrología.
Pero, sin duda, uno de los puntos más curiosos sobre este asunto, tal y como nos comenta el doctor Sánchez, es que sí que conviene intercalar el consumo de agua durante el consumo de alcohol, aunque sin pasarnos. “En parte sí hay que beber agua mientras se consume alcohol porque estamos corrigiendo la deshidratación que produce el consumo de alcohol, por eso sería bueno alternar un poco el vino, o la cerveza, lo que estemos consumiendo, con agua”, remarca.
Hiponatremia, el fenómeno que puede surgir cuando se consume mucha cerveza
Precisamente también, según resalta este nefrólogo, porque cuando se consume mucha cerveza hay un efecto añadido y es que, aparte de que se elimina mucho pis porque no se retiene, con tanta orina se puede producir un fenómeno llamado hiponatremia o disminución de la concentración de sodio en la orina.
Esto también puede producirse, según indica, si se bebe mucha agua también para contrarrestar ese consumo de alcohol; por tanto, el doctor Sánchez apuesta por alternar el consumo de agua con el de alcohol, pero sin pasarnos. “Por eso conviene beber alcohol con agua, pero tampoco sin pasarnos porque se podría producir esa hiponatremia, que es una situación más grave”, subraya.
De hecho, el doctor Sánchez llama la atención sobre un hecho, y es que mientras estamos de vermú, y estamos consumiendo cerveza o vino, el cuerpo nos pide una tapa salada, nos pide consumir algo salado, algo que cree conveniente realizar desde el punto de vista médico porque el consumo de esa sal contrarresta estos efectos comentados que nos da el consumo de alcohol y de agua. “Por eso es una buena costumbre acompañar siempre la cerveza con algo salado”, asegura.
"El alcohol afecta más al cerebro y al hígado más que al riñón", explica el experto
Además, señala que justo después de beber unas copas de más se produce ese desorden endocrino antes comentado, pero también se da una tendencia general en el cuerpo a la vasodilatación, de manera que baja la presión arterial, y después de beber bastante tenemos esa sensación de amodorramiento, de relajación, mediado por esta vasodilatación.
También indica el presidente de la Sociedad Española de Nefrología que cuando se disminuye la presión en la sangre del riñón puede haber igualmente una ligera disminución de la eliminación de las toxinas. “No obstante, el alcohol afecta más al cerebro y al hígado más que al riñón, para quien es peor el tabaco”, afirma este experto.
Asimismo, esa inhibición de la vasopresina favorecida por el consumo del alcohol provoca igualmente que nos sintamos más sedientos y deshidratados: “La vasopresina hace que el riñón elimine mucho líquido, no los retenga, y por eso aparece la sensación de sed y de deshidratación si bebo. Entonces elimino mucho líquido y estoy parcialmente deshidratado, lo que contribuye a la resaca”.
“El consumo de alcohol, el mejor siempre es cero", resalta el nefrólogo
Aunque reconoce este nefrólogo que el consumo de alcohol no es excesivamente tóxico para el riñón, sí insiste en que hay que consumirlo con moderación; entre otros puntos porque, tal y como recuerda, el alcohol cuando daña a otros órganos, como están interconectados entre sí, esto sí puede llegar a afectarle al riñón.
“El consumo de alcohol, el mejor siempre es cero, aunque su consumo forma parte de los pueblos mediterráneos desde hace siglos y es parte de nuestra cultura. Por eso, de consumir alcohol, lo mejor es siempre con moderación, evitando intoxicaciones agudas, aparte del consumo crónico abundante todos los días. Y siempre para el riñón tabaco cero porque es el peor tóxico para este órgano”, concluye el doctor Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología.
