El trato psicológico a los niños atrapados entre escombros: "Lo que digan sus rescatadores les acompañará toda la vida"

El rescate de la pequeña Noor que ha dado la vuelta al mundo.. NIUS
  • La mayor parte de los rescatados tras el terremoto son niños, que logran sobrevivir por su pequeño tamaño

  • Algunos pasan decenas de horas hasta ser liberados, pero ¿qué trato y qué mensajes deben transmitirles sus rescatadores durante este trance?

  • Una psicóloga experta en Situaciones de Emergencias y Catástrofes lo aclara en NIUS

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MadridDespués de que la tierra temblara en la madrugada del lunes en Turquía y Siria todos los esfuerzos están centrados en rescatar a los supervivientes. La mayoría de los que salen vivos de entre los escombros son niños, que logran resistir gracias a su pequeño tamaño. Necesitan menos espacio y se esconden en cubículos diminutos donde han quedado bolsas de aire.

Muchos de ellos permanecen largas horas sepultados, a la espera de que los servicios de emergencia puedan liberarlos. Es el caso de la pequeña Noor, cuya imagen ha dado la vuelta al mundo. "Papá está aquí, no tengas miedo", le dice su progenitor mientras un rescatista tira de ella para salvarle la vida.

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¿Pero qué se le debe decir a un niño en estas circunstancias? ¿Cómo hay que tratarle en una situación traumática como esta en la que peligra su vida? "Yo no soy partidaria del no tengas miedo", explica en NIUS Vanessa Rodríguez Cordobés, psicóloga experta en Situaciones de Emergencias y Catástrofes. ¿Cómo no vas a tener miedo en una situación así? Lo que hay que hacer es mandar un mensaje tranquilizador, decir: "Estoy aquí, no te preocupes, intenta estar tranquila o tranquilo. Es normal que tengas miedo, yo también lo tendría. Hay que validar su emoción, lo que está sintiendo, porque además esas emociones, el miedo, la ansiedad, cumplen una función, tienen que estar presentes en una situación de peligro extremo para la vida, como sucede en la zona del terremoto", dice la experta.

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"Hay que tranquilizarles, aportarles seguridad emocional"

Los niños necesitan en su vida seguridad física y emocional y "en una situación así, aún más", reitera la psicóloga. "Sepultados bajo los escombros su seguridad física está seriamente tocada, así que hay que centrarse en la emocional", detalla. ¿Qué habría que decirles? "Que intenten mantener la calma, que estamos ahí, que no se les va a abandonar. Hablarles de lo que está sucediendo, explicarles que se les está intentando rescatar, que no sabemos cuánto tiempo vamos a tardar, pero que se está haciendo todo lo posible y que en el proceso no se les va a dejar solos en ningún momento. Hay que intentar mantener un diálogo continuado con ellos, adecuado a la edad del menor y ajustado a lo que está sucediendo", indica Rodríguez.

"Es fundamental no mentirles. No se les puede prometer o garantizar algo que no sabemos si vamos a poder cumplir, hay que ser muy cautelosos con esto porque como a veces pueden pasar horas atrapados, si no sucede lo prometido les puede generar más ansiedad o sufrimiento", destaca.

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"Super importante, intentar mantener la calma cuando tratamos con ellos, los niños muchas veces reaccionan como observan que lo hacen los adultos, si tú entras en pánico lo más probable es que los niños entren en pánico también, así que hay que intentar mantenerse serenos para transmitírselo a ellos y conseguir así brindarles el mejor apoyo", exlica la psicóloga.

"Hay que preguntarles si necesitan algo, si quieren hablar de algo, hay que escucharles, preguntarles cómo se están sintiendo. Y luego, independientemente de la emoción que nos verbalicen hay que validarles, como te decía antes, apoyarles en eso que están sintiendo que a veces ni saben lo que es, igual están en estado de shock, o aterrorizados, o angustiados...No todos gestionamos esos momentos de igual forma y el niño debe sentir que es lógico que sienta lo que está sintiendo, que le entienden y le apoyan en todo momento", insiste.

"Se puede intentar utilizar técnicas para tranquilizarle. Decirle, ¿qué te parece si intentamos coger aire por la nariz en tres tiempos y vamos a intentar soltarlo en seis? ¿O decirle que se imagine un sitio súper bonito donde le gustaría estar ahora, qué tendría ese sitio, qué vería en ese sitio, o quién estaría con él en ese lugar", propone la experta. "Intentar un poco que el niño utilice una técnica de visualización para salir en ese momento del entorno en el que se encuentra. Siempre que haya opciones, claro, hay que darle oportunidades de que hable mucho".

"Si el niño no puede hablar, si está en unas condiciones en las que solo puede escuchar hay que calmarle, como te decía antes, hacerle entender que hay muchísima gente que le está apoyando y que se van a emplear los medios que sean necesarios para que vuelva a casa".

"Las palabras que escuche son importantes porque van a acompañarle toda la vida"

En los rescates de las últimas horas estamos viendo que algunos niños tienen a su lado un familiar que puede calmarles, pero la mayoría de las veces las únicas voces amigas que escuchan son las del personal de emergencias que se afana para hacerles el trance lo más llevadero posible. Lo veiamos en el caso de dos hermanos de corta edad que han pasado 26 horas bajo los escombros. Se sabe que la hermana mayor ha protegido al pequeño rodeándole la cabeza con su brazo y que los rescatistas no han dejado de hablarles todo el tiempo. "Si nos sacan de aquí seremos sus amigos toda la vida”, se le oye decir a la niña, según una periodista local.

"La reacción de esta niña es brutal", reconoce la experta. "Los niños son hiperagradecidos y terriblemente empáticos. Es impresionante que le diga eso a su rescatador. Tú sácame de aquí y yo seré tu amiga para siempre. Le está dando uno de sus mayores premios, su amistad eterna, que es lo más grande que puede ofrecerle"

"Las emociones en esos momentos están muy magnificadas. Es decir, no sientes un poquito de miedo, sientes mucho miedo, y no sientes un poquito de gratitud, sientes muchísima gratitud, hasta el punto de que a esa persona que te está hablando la vas a recordar toda tu vida. Es por eso que es tan importante cuidar lo que se dice en esos momentos, quizás nosotros no le demos importancia a los que estamos diciendo, pero es muy probable que esa frase le acompañe durante mucho tiempo, durante toda su existencia".

"También hay que estar muy atentos al después del rescate", advierte la psicóloga. "porque hay niños que van a experimentar un estrés postraumático y otros que no, y no se puede predecir cuáles sufrirán más o menos", destaca. "Hay que estar muy pendiente del niño, de cómo se siente, de cómo se comporta. Tenemos que tener en cuenta que los niños no son como nosotros. Ellos, por ejemplo, experimentan la tristeza mucho a partir de la irritación y de la agresividad. Es decir, que si ellos están tristes o están muy agobiados, van a estar más irritables o más rebeldes o incluso más desobedientes. Y es total y absolutamente normal", aclara.

"Estos pequeños se van a tener que enfrentar a situaciones absolutamente dramáticas, porque muchos habrán perdido a sus padres en el terremoto, o alguno de sus progenitores", avanza. "Lo idóneo sería que tuvieran a su servicio un equipo de profesionales que pudiera acompañarles en este trago, pero efectivamente, la falta de recursos no lo va a hacer posible en muchos casos", lamenta. "Por lo menos hay que intentar darles un espacio en calma, de serenidad y en libertad, donde ellos puedan expresarse y puedan hablar de lo ocurrido, si lo necesitan. Si no es así, tampoco hay que forzar. Cada persona, cada niño tiene sus tiempos, y lo que han vivido es difícil de gestionar para cualquier ser humano", concluye.