Mario, el tiktoker con espina bífida que muestra en un vídeo viral cómo tiene que gatear para subir a casa
Mario Becerra, joven de Ferrol con espina bífida, se ha convertido en todo un influencer tras hacer viral su vídeo sobre su rutina para subir hasta su casa
Llegar hasta su segundo piso en un edificio no adaptado es una odisea en la que tiene que subir escalera tras escalera gateando y con la fuerza de sus brazos
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Mario Becerra, un joven de Ferrol con espina bífida, ha logrado convertir en viral un vídeo en el que muestra cómo es su día a día para entrar en casa. Lo hace gateando y subiendo una escalera tras otra con la fuerza de sus brazos hasta llegar al segundo piso en el que vive en Caranza.
“Hoy vengo a mostraros cómo es mi rutina de regreso a casa viviendo en un edificio sin adaptación”, comienza explicando en un clip de TikTok que ya suma más de 27.000 ‘me gusta’ y más de 600 comentarios.
En él, se aprecia cómo nada más llegar al portal de la vivienda tiene que bajarse de la silla de ruedas, abrir desde el suelo el portal y a continuación, tras superar dos escaleras iniciales, arrastrar desde dentro su silla para meterla “a pulso” y guardarla en un pequeño armario.
“No olvides cerrar el portal para que los vecinos no se pongan tonticos”, narra la voz que acompaña al vídeo, que da cuenta en sucesivas ocasiones del buen humor del que ha hecho un sello característico en sus publicaciones en la red social.
Tras superar el primer reto, Mario comienza su esfuerzo para llegar a su piso y, peldaño tras peldaño, gateando supera cada escalera usando la fuerza de sus brazos.
Una vez arriba, desde el suelo abre también la puerta del domicilio, donde por fin puede acomodarse y tumbarse en la cama.
Mario comparte en las redes sociales cómo es su día a día con espina bífida
De este modo, Mario, que ya presume en las redes sociales de haberse convertido en todo un influencer después de ver el alcance de su publicación, denuncia de forma recurrente algunos problemas a los que múltiples personas con discapacidad se tienen que enfrentar diariamente a la hora de llevar a cabo actividades cotidianas.
De 29 años, nació con espina bífida y lleva toda la vida conviviendo con ello, y desde muy pequeño ha trabajado para valerse por sí mismo al máximo posible.
Su edificio no está adaptado y no tiene ascensor, pero, aunque lo tuviese, asegura que “se puede estropear”: “Por mí bien, quiero poder subir yo solo”, expresa en declaraciones recogidas por 'La Voz de Galicia'.