En el patio del colegio se han encontrado jeringuillas usadas por drogadictos, cartones utilizados por vagabundos o restos de botellones, con el riesgo que supone para los pequeños
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Las madres y padres de los alumnos del Centro de Educación Infantil y Primaria Blasco Ibáñez de la Malvarrosa en Valencia están hartos de la inseguridad que sufren sus hijos a diario. "Este jueves se colaron dos yonquis en el colegio a las 15:45 horas y se pincharon a unos metros de una treintena de niños de entre 3 y 5 años y las dos profesoras que estaban con ellos no pudieron hacer nada".
Es la cruda escena que denuncia Mónica García, madre de un alumno de tres años y miembro de la Asociación de Familias del centro. "El problema es que no es la primera vez y volverá a pasar. En el colegio se meten drogodependientes, personas sin techo a dormir y jóvenes a hacer botellón y dejan todos los restos", asegura la madre.
De hecho, han encontrado en alguna ocasión jeringuillas usadas en el patio del colegio. "Es un peligro para la salud de nuestros hijos. También hemos encontrado botellas de alcohol y excrementos de personas. Estamos en primera línea de la playa de la Malvarrosa, en una de las zonas con más turistas, pero en este barrio pasan cosas, hay mucha inseguridad y la sufren nuestros hijos dentro y fuera del centro", afirma.

Abandono de las instalaciones
Junto a la falta de seguridad, las familias denuncian la situación de abandono de las instalaciones. "Hace tres meses, a finales de enero la borrasca Kristin tumbó la valla perimetral que rodea el colegio y eso permitía que accediera cualquiera. La pasada semana la repusieron, pero no va a impedir que pueda seguir entrando", asegura.

Lo que no se ha repuesto es el techo, que también tumbó la borrasca, y que permitía que los pequeños tuvieran una zona de sombra en el patio. "El Ayuntamiento de Valencia es el responsable del mantenimiento y no lo hace, ya nos ha dicho que no va a reponer el techado. Les hemos enviado escritos y no hacen caso, también nos hemos dirigido a la Conselleria de Educación y de Sanidad, pero nadie hace nada", denuncia Mónica García.
El resultado son montones de resto de poda sin recoger o cartones utilizados por vagabundos para dormir en el patio que "están ahí durante meses".

Las familias también denuncian la colocación recurrente a las puertas del colegio de urinarios portátiles para dar servicio a las personas que asisten a contemplar las pruebas deportivas que se organizan en el paseo de la Malvarrosa. "Los pusieron para la el Ironman de Valencia y los tuvimos varios días después de que se celebrara con el insoportable olor que dejaba en todo el colegio. El problema es que dentro de unas semanas hay otra prueba y estaremos en las mismas".

Una situación insoportable para la que piden una solución definitiva. "El ayuntamiento debe hacerse cargo de la seguridad y protección de los menores y deben poner presencia policial, además deben hacer el mantenimiento de las instalaciones porque hay un claro riesgo para la salud de nuestro hijos", reclama la madre.

