El Opus Dei reconoce que encubrió y trasladó durante 25 años a un cura acusado de agredir sexualmente a menores
Informaciones periodísticas desvelan dos casos de abuso sexual a menores en colegios de San Sebastián y Pamplona y a una mujer adulta en Madrid
La Iglesia notifica 146 nuevas denuncias de abusos sexuales en 2024 en España
El Opus Dei ha reconocido públicamente que durante más de dos décadas encubrió los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Jacinto Lázaro Laguardia contra dos menores y una mujer adulta en centros de la obra en San Sebastián, Pamplona y Madrid. Los tres casos, documentados por el diario El País, revelan un patrón de ocultamiento, traslados y versiones contradictorias que ponen en cuestión la actuación de la prelatura fundada por Monseñor Escrivá de Balaguer.
Este nuevo escándalo de abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica y más concretamente en la prelatura del Opus Dei, muy significada por su labor docente con menores con un estricto código de conducta moral entre sus miembros, saca a la luz cómo esta institución ocultó y mintió sobre estos casos cuando fue preguntada por ellos.
Relación marcada por la confianza y la influencia espiritual
Así lo demuestra los datos aportados por el diario madrileño al hacerse eco de la denuncia de Pablo Merino, exalumno del colegio Irabia de Pamplona. Merino, hoy de 44 años, denunció en noviembre de 2025 que entre 1994 y 1996 sufrió abusos sexuales de Lázaro, cuando tenía entre 13 y 15 años. El sacerdote era capellán del centro y mantenía una relación cercana con el joven, marcada por la confianza y la influencia espiritual.
Merino relató que los abusos se prolongaron durante años y que, incluso después de abandonar el colegio, siguió vinculado al sacerdote, quien mantenía contacto con él en distintos ámbitos. En 1998, cuando la víctima aún era menor, el Opus Dei tuvo constancia de los hechos, pero en lugar de denunciarlo ante la justicia optó por trasladar al cura a otra ciudad, con autorización del entonces prelado Javier Echevarría, según informa el citado medio.
La organización reconoce ahora que ocultó la denuncia y que mintió en sus versiones públicas, asegurando en su momento que no había pruebas concluyentes. El propio sacerdote niega los hechos, aunque la Obra ha admitido su responsabilidad institucional pidiendo perdón a las víctimas y a sus familiares.
La denuncia de Pablo Merino no ha sido la primera que señalaba a Lázaro Laguardia. Entre los años 1981 y 1982, un alumno del colegio Erain de San Sebastián denunció haber sido víctima de abusos sexuales por parte de este sacerdote que entonces era capellán del centro. El menor, cuya identidad se mantiene en el anonimato, relató los hechos a su padre que los trasladó a responsables del colegio y a miembros del Opus Dei. Según la información publicada por El País, la denuncia llegó a conocimiento de la dirección del centro y de la prelatura, pero nunca se trasladó a las autoridades civiles ni eclesiásticas competentes.