Filipinas

Seis años del asesinato de Diego Bello en Filipinas: un atestado policial presuntamente falseado y tres policías que abrieron fuego contra él

La versión de la policía filipina sobre la muerte de Diego Bello no la creen ni la familia ni los amigos
Diego Bello. Europa Press
  • Este 8 de enero se cumplen seis años desde su asesinato: tres policías abrieron fuego contra él

  • Sufista y empresario, el joven recibió seis disparos que acabaron con su vida: su familia sigue luchando por la verdad del caso y continúa reclamando justicia

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Este 8 de enero se cumplen seis años del asesinato de Diego Bello, coruñés al que tres policías de Filipinas quitaron la vida tras abrir fuego contra él. Ocurrió en plena madrugada y, desde ese momento, sus familiares no han dejado de reclamar justicia en una larga lucha judicial para esclarecer los hechos. Las autoridades alegaron inicialmente que el joven empresario y surfista español estaba implicado en una operación antidroga, algo que no era así, según defienden las últimas investigaciones y revelaciones sobre el caso.

Todavía en pleno litigio, los progenitores de Diego Bello tendrán que comparecer en los juzgados de Manila el próximo día 16 de enero, donde después de todo este tiempo, continúa el análisis del caso y el dolor por lo ocurrido. El letrado que les representa insiste: las autoridades no tenían constancia de un operativo policial contra el narcotráfico en ese momento y la trayectoria que mostraban los disparos efectuados contra el coruñés, con su respectivo análisis forense, indican que “a Diego lo ejecutaron”.

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La muerte de Diego Bello

Todo ocurrió el 8 de enero de 2020, cuando tres policías abrieron fuego contra él. Recibió seis disparos que le perforaron distintas zonas del cuerpo. Según su certificado de defunción, “sucumbió a una hemorragia interna probablemente secundaria a una lesión orgánica múltiple, secundaria a múltiples heridas de bala”.

Tras los hechos, la Policía filipina trató de defender que Diego Bello estaba implicado en una operación antidroga, pero, según avanza El Español después de tener acceso a un informe de la Oficina Nacional de Investigación (NBI) de Filipinas, dicho operativo nunca habría existido.

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Concretamente, dicho informe apunta que “la Agencia Antidroga de Filipinas (PDEA) no tenía información de inteligencia previa ni otros datos que relacionaran a Diego con actividades ilegales de drogas ni constaba en la lista de sospechosos de la PDEA”.

Por tanto, el español no solo no estaba entre los sospechosos de narcotráfico ni formaba parte de la operación antidroga sino que, directamente, los agentes implicados en su asesinato a tiros habrían manipulado y falseado la documentación fabricando un escenario “inventado”, y todo en el contexto de la cruzada antidrogas que promulgó el expresidente Rodrigo Duterte, con su política de disparar a matar contra los narcotraficantes.

En el atestado policial, de hecho, llegaron a señalar que, según la Comisaría General Luna, el joven español era el sospechoso de narcotráfico número 1 en la Región de Caraga" tras un soplo recibido por parte de un “confidente”. De hecho, aseguraron que se reunieron con este último, el cual les dijo que había comprado cocaína a un tal Diego Lafuente, de nacionalidad extranjera.

Según la versión de los policías implicados, uno de ellos, el capitán Panuelos, encargó a otro, –el sargento Pazo–, acompañar al confidente a comprar cocaína a Diego, algo que dicen que llegó a materializar, presentando personalmente el sargento Pazo una muestra de la presunta cocaína en el laboratorio. En el atestado policial, presuntamente falseado, también llegaron a afirmar que dispararon contra el coruñés después de recibir primero un disparo efectuado por él. Alegan que reaccionó tras tenderle una trampa para comprarle cocaína y percatarse de que eran policías, pero el informe del NBI también lo desmontaría, apuntando que el español realmente tampoco iba armado.

Según las investigaciones, que se apoyan también, y entre otros, en lo declarado por la casera del joven en Filipinas, los agentes alteraron la escena del crimen y su testimonio hace pensar que primero dispararon y después dieron el alto.

En dicha escena Diego tenía un arma de calibre 45, pero ni estaba a su nombre ni tenía licencia de armas. Estaba vinculada a la empresa Squires Bingham Company y no se ha podido vincular al coruñés.

El letrado de la familia, que insiste en que todo fue colocado en la escena del crimen para similar que Diego disparó primero, espera que ahora, seis años después, puedan encontrar justicia.