Sucesos

Antonia, la joven que estuvo 120 días secuestrada por su familia, muestra sus secuelas: "Fue un infierno. Tienen que cumplir condena"

Antonia, secuestrada por su familia, muestra sus secuelas: "Fue un infierno. Tienen que cumplir condena"
Antonia, secuestrada por su familia, muestra sus secuelas en 'El Programa de Ana Rosa'.. telecinco.es
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Hace unos días, la Guardia Civil de Garrapinillos, en Aragón, rescató a una joven de 23 años que fue secuestrada por cuatro miembros de su propia familia. Según la investigación, estos le infligieron torturas de todo tipo que le ocasionaron desde fracturas de varias falanges de la mano, quemaduras, úlceras y contusiones, hasta palizas y quemaduras de segundo grado, y justificaban ese calvario con un “para que aprendiese a hacer las cosas bien”. 

Antonia, que presentaba un grave estado de salud, ha tenido que pasar por el hospital para curarse de las lesiones que le han dejado estos 120 días de torturas. ‘El programa de Ana Rosa’ ha querido conocer de cerca el infierno que Antonia vivió día tras día mientras permanecía secuestrada por miembros de su propia familia, a quienes se les imputan delitos de lesiones, detención ilegal y tratos degradantes. 

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La tía y presunta secuestradora reconoce los hechos en un audio enviado a la madre de la víctima: “Hemos sido perros. Te pido por favor que lo dejemos así, que somos familia”.   

Los audios del secuestro de Antonia: "Hemos sido perros"
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Las secuelas de la víctima 

Antonia intenta ahora recuperarse del infierno que ha vivido, asegurando que su única esperanza es que las personas que le hicieron esto sean condenadas. La joven muestra algunos restos de la tortura que sufrió, como los dedos entablillados –que, según relata, le obligaban a apoyar sobre una mesa para martilleárselos y rompérselos– o una de las camisetas que llevó durante el secuestro, llena de sangre. Además, explica que no permitían que le curasen las quemaduras y que usaban un tenedor para pincharle y reabrir esas heridas.  

La víctima cuenta que se siente “devastada”, pero que está intentando ser fuerte para lograr que ellos cumplan condena. Además, dice que ha vuelto a la vida con mucho miedo y sin poder descansar. Define los meses en los que estuvo secuestrada como “un infierno” y añade que no se puede describir de otra manera, porque era tortura tras tortura. Relata que no se curaba de una herida cuando ya le provocaban otra. También muestra una puñalada que le hicieron al golpearle con un palo y explica cómo se le salió el músculo. 

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Los presuntos autores 

Estas torturas resultan aún más impactantes cuando se descubre quién estaba detrás de ellas. Antonia señala que fueron su tía abuela, su tío abuelo y sus primas, y asegura que hasta entonces no habían tenido ningún problema y que mantenían una buena relación, ya que siempre le parecieron “bellísimas personas”. La joven insiste en que no se lo esperaba de ellas. 

Antonia cuenta que acudió por su propia voluntad a la casa porque había discutido con su madre y su tía le dijo que se fuese con ella para hacerle compañía. Asegura que los tres primeros meses todo transcurrió con normalidad, pero que al tercer mes –después de que le pillaran un mensaje en el que le decía a su hermana pequeña que la echaba de menos– recibió “la paliza más grande”.    

Antonia explica que sus agresores estuvieron detenidos, pero quedaron en libertad. Marina Ons, abogada de Antonia, señala que la única explicación que puede dar es que en ese momento no contaban con toda la información o con la versión completa de la víctima, ya que se encontraba hospitalizada.