Víctima de inquiokupación: "No paro de generar deudas y voy a perder mi negocio"
El casero deja de recibir ingresos y, además, el sistema no respalda a los pequeños propietarios que dependen de ese ingreso para subsistir o emprender
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En 'La Mirada Crítica' se ha vuelto a hablar de la pesadilla que supone la inquiokupación a todos aquellos que la sufren. Durante el programa, se ha contado la historia de Carme Mateu, propietaria que no puede recuperar su casa porque hay otros que la están usurpando y, además, esta situación ha provocado que esté cerca de perder su negocio por las deudas, pues los inquilinos llevan casi un año sin pagarle el alquiler.
Actualmente, los okupas le deben cerca de los 9.000 euros, lo cual se suma a lo que Mateu está pagando por el alquiler que, al no tener techo, se está buscando la vida. El testimonio de la casera vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del propietario frente a estos casos.
El sistema no responde a los pequeños propietarios
La propietaria explica que la situación se agrava porque, mientras deja de percibir ingresos, debe seguir afrontando pagos: “he estado generando deudas desde que ellos dejan de pagarme… el alquiler, la cuota de autónomos, suministros, en todo”.
Esta historia dibuja una realidad frecuente en estos casos: pequeños propietarios que dependen de ese ingreso para subsistir o emprender. Mateu alquiló su vivienda para iniciar un negocio, pero la falta de ingresos ha invertido completamente el escenario: “básicamente estoy sobreviviendo a partir de ayudas familiares y de amigos”.
Desde el programa, se ha dejado entrever una paradoja incómoda: quién debería beneficiarse de la protección jurídica acaba atrapado en un bucle burocrático y económico, mientras el conflicto se alarga en el tiempo sin soluciones inmediatas.
Carme Mateu, sobre los inquiokupas: "Saben perfectamente que la ley está a su favor"
Uno de los puntos más controvertidos es la percepción de que los okupantes conocen y utilizan los mecanismos legales para retrasar el proceso. Mateu asegura que “ellos saben perfectamente que la ley está a su favor” y que pueden prolongar su estancia durante años.
El proceso judicial aparece como otro obstáculo: “pueden demorarlo no cogiendo la citación, presentar la vulnerabilidad”, explica. Según su testimonio, esto puede traducirse en largos periodos sin solución: “pueden estar como unos tres años perfectamente” en la vivienda.
A ello se suma otra queja recurrente: la falta de apoyo institucional. Mateu denuncia que ha sido rechazada por los servicios sociales: “me deniegan cualquier ayuda argumentando que yo soy una propietaria, que yo tengo un piso”, lo que considera un sinsentido dado que no puede disponer de él.
El resultado es una sensación de desprotección total, “es alucinante… es como un bucle”, afirma. Un bucle en el que, según su testimonio, los okupantes pueden permanecer en la vivienda sin pagar y, además, sin obligación posterior de saldar la deuda: “a mí no me van a pagar nada por irse”.
