Un experto en residuos de Greenpeace, sobre las polémicas tasas de basura de España: "Hay alternativas, no hay que inventar nada"

Por el Día Mundial del Reciclaje, un experto en residuos de Greenpeace valora el estado actual del reciclaje en España y las comentadas tasas de basura establecidas por los ayuntamientos
Las multas por reciclar mal: hasta 3.000 euros por dejar residuos fuera del contenedor en Madrid o Valencia
En las últimas décadas, la ciudadanía se ha acostumbrado a que, en sus calles, existan islas de reciclaje. El papel, los envases o el vidrio van a sus correspondientes contenedores, a los que se ha sumado ahora el cubo marrón para la orgánica. Algunas localidades incluso han situado pequeños puntos limpios en los que dejar cápsulas de café, aceite, bombillas o sartenes.
Pero la gran pregunta en el Día Mundial del Reciclaje, que se celebra cada 17 de mayo, es, justamente, la de cuánto reciclamos. ¿Se va nuestra basura a los contenedores que corresponden y separamos en casa bien los diferentes materiales? Los estudios de los diferentes organismos que se encargan de la gestión de los materiales reciclables de nuestra basura tienden a ser optimistas y dan así una respuesta positiva.
La población ha interiorizado separar el vidrio, que tiene una tasa de reciclado del 72,3% y del que cada año cada persona recicla una media de 20 kgs, según datos de Ecovidrio de 2025. Solo en ese año se recuperaron 1.042.834 toneladas de vidrio a través de los iglús.

También ocurre con el papel y el cartón: el 85,5% de la ciudadanía asegura que lo hace de forma habitual (un 53% siempre y un 32,5% a menudo), según las estadísticas del ‘Estudio de divulgación sobre los productos papeleros’, del Foro del Papel. “El papel y el cartón son, desde hace décadas, los materiales circulares por excelencia. Se recuperan, se reciclan y vuelven al circuito productivo de forma continua”, asegura, al hilo de estos datos, Manuel Domínguez, portavoz del Foro del Papel, y habla de España como uno de “los referentes europeos”. ASPAPEL, la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, sitúa en 5,2 millones de toneladas la cantidad de papel y cartón que se recicló en 2024, lo que daría una tasa de reciclaje del material del 83,6%.
Igualmente, de 2024 son los datos más recientes en envases. Según cifras de Ecoembes, ese año se recicló en España más de 1,5 millones de toneladas de envases de plástico, brik, metal y papel/cartón, una cifra que sube año tras año y que está muy lejos de las 246 toneladas de 1999 con las que se empezó. La tasa de reciclado está así ya en el 76,3% y la cobertura del territorio estatal con contenedores amarillos y azules ha llegado al 100%.
Sin embargo, las organizaciones ecologistas no lo ven de un modo tan optimista y consideran que España todavía no progresa adecuadamente en lo que a reciclaje se refiere. “Si atendemos a las cifras oficiales somos campeones de Europa, pero en realidad tenemos un problema de maquillaje de datos”, denuncia al otro lado del teléfono Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace, que recuerda que la ciudadanía separa y no recicla, eso viene después. Los datos de los estudios propios de Greenpeace de reciclaje de envases (el terreno concreto en el que se han centrado) cifran la recuperación de estos materiales en un 25,4%. La basura acaba así en plantas incineradoras o deslocalizada en otros países, acusan. “Tenemos fotos de residuos españoles en Tailandia”, ejemplifica Barea.
El ‘Pfand’ llega a España
Uno de los países que se suele poner como ejemplo de buenas prácticas en reciclaje es Alemania. Alemania no solo cuenta con islas completas de cubos específicos, como España, sino que también tiene una infraestructura de puntos de retorno de envases. Se llama 'Pfand': cada vez que se compra algo embotellado se paga un depósito, que se podrá recuperar luego en unas máquinas situadas en los supermercados. Si ese envase se tira a la basura, se pierde el depósito.
Varios países de Europa central han copiado ya el sistema alemán. Ahora, ha llegado a Portugal. En marzo, se podía ver ya la maquinaria en sus supermercados, lista para entrar en funcionamiento en abril. La razón no fue tanto una cuestión de buena voluntad como el incumplimiento de los objetivos europeos en recuperación de materiales. Eso es lo que podría hacer que este sistema llegue también a España.
Los datos de Greenpeace, apunta Barea, acabaron llevando a que se hiciese un estudio a nivel ministerial. “No nos daba la razón del todo, pero ponía la cifra de recuperación en el 41”, indica. Este número se sitúa por debajo de las obligaciones de la ley comunitaria y activa de forma automática la puesta en marcha de sistemas de recogida, recuerda este experto. A España, según lo que marca esa ley, el 'Pfand' debería llegar entonces el 22 de noviembre de 2026, como confirma Barea. “Portugal lo consiguió en 18 meses”, apunta. España, indica, lleva ya “casi dos años” de tiempo para prepararse para ello.
Multas y actuales tasas de basura
En Bélgica existe una suerte de policía de la basura que penaliza cuando se tiran mal las cosas y en Suiza solo se pueden usar bolsas de basura oficiales. En España, las normativas municipales incluyen ya multas potenciales por tirar mal la basura, pero no es algo especialmente común.

También es ya parte de la normativa que la tasa de basuras deba estar ajustada a lo que se genera. Esto es, quien más basura genera más debería pagar en su tasa. Sin embargo, esto no ocurre del todo así. “Con la basura no, es barra libre”, confirma Barea. La responsabilidad de gestionar los residuos es de cada ayuntamiento (y se cobra sobre lo que se deposita en restos, donde, como apunta el experto, solo debería “el 10%” de lo que se tira en casa) y “se está haciendo lo más fácil”, estableciendo tarifas generales que aplican a toda la población, tire lo que tire.
Barea insiste en que “hay alternativas” al modelo actual. “No hay que inventar nada, ya está todo inventado”, indica. Si pagásemos por lo que tiramos, aumentaría la conciencia y, al final, nadie quiere ni pagar de más ni tirar de más. “El ciudadano quiere hacerlo bien, pero no es fácil”, indica el portavoz de Greenpeace.
