El Tribunal Europeo de Derechos Humanos estudiará si España vulneró el derecho a la vida de Noelia Castillo

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Noelia Castillo recibió la eutanasia el pasado 26 de marzo. Informativos Telecinco
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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha admitido a trámite el recurso presentado por la Fundación Española de Abogados Cristianos por la eutanasia de Noelia Castillo, la joven que finalmente puso fin a su vida el pasado 26 de marzo en Cataluña.

El Tribunal Supremo inadmitió el recurso de casación y el Constitucional rechazó el recurso de amparo presentado por el padre de Noelia Castillo, representado jurídicamente por la organización. En concreto instaban a paralizar la eutanasia de la joven. Ahora, el TEDH ha aceptado examinar la petición de Abogados Cristianos que considera que el Estado español vulneró el derecho fundamental a la vida de Noelia Castillo al permitir su eutanasia.

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Además, también analizará si durante todo el procedimiento se garantizaron realmente los derechos procesales y la tutela judicial efectiva de la familia. El caso de Noelia Castillo se remonta a agosto de 2024, cuando tenía prevista su eutanasia. No obstante, en el último momento, un juez paralizó el proceso a raíz de un proceso presentado por su padre, representado por Abogados Cristianos.

El caso de Noelia Castillo reabre el debate sobre la eutanasia

El debate sobre la eutanasia cobró fuerza con casos como el Noelia Castillo, la joven de 25 años con paraplejia que recibió el pasado marzo en Barcelona la eutanasia que había solicitado dos años antes.

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Otra de las historias que ha reabierto este debate es la de Francesc. Tiene 55 años, ha sufrido cuatro ictus y dos infartos y asegura que ya no quiere seguir viviendo así. “Esto no es vida”, sostiene. Su eutanasia había sido aprobada, pero quedó paralizada después de que su padre, de 90 años, recurriera la decisión.

Cinco años después de la aprobación de la ley de eutanasia, la controversia sigue centrada en el posible vacío legal sobre el parentesco y el alcance de la intervención familiar. Tanto Francesc como Noelia contaban con el aval de médicos y tribunales para acceder a la muerte asistida. Sin embargo, ambos vieron cómo la oposición de un familiar terminó retrasando -e incluso paralizando temporalmente- una decisión reconocida como un derecho.