Multas

Hasta 600 euros de multa por usar una red WiFi ajena aunque sea sin contraseña: lo que dice la ley en España

Para usar el WiFi de un vecino necesitaríamos su consentimiento. Pixabay
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Hoy por hoy resulta casi imposible imaginar nuestra vida sin Internet. Pagar la cuota del WiFi se ha convertido en un gasto más en nuestro mes a mes como lo es la electricidad o el agua. Aunque tengamos tarifa plana y el volumen de uso que hagamos de nuestras telecomunicaciones no vayan a influir en el precio mensual, si alguien nos roba el WiFi, vamos a sufrir consecuencias negativas en el servicio que tenemos contratado y, además, quien lo haga se puede enfrentar a sanciones económicas considerables. Tanto, que saldrá bastante más caro que pagarse su propio servicio de Internet.

Robar WiFi es delito, aunque no tenga clave

Cuando abrimos el gestor de conexiones inalámbricas de nuestro dispositivo, nos aparecen otras redes Wireless a nuestro alcance y puede que alguna de ellas tenga una alta intensidad e incluso esté abierta. Esto puede llevar a muchos a pensar en conectarse a la misma. Si la red sigue ahí durante mucho tiempo, puede que algún vecino despistado ni siquiera tenga contraseña (aunque suele venir configurada por defecto). Entonces, ¿podríamos pensar en cancelar nuestro propio servicio y vivir del WiFi ajeno?

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Lo cierto es que, aunque no tuviera contraseña, que haya una red WiFi abierta a nuestro alcance no significa que no podamos conectarnos (salvo las excepciones de redes públicas abiertas de comercios o marcas, que sí brindan ese servicio a sus clientes, aunque la conexión a las mismas no se recomiende bajo el prisma de la ciberseguridad). Sería el equivalente de pasar por el rellano, ver la puerta abierta de nuestro vecino y tomarnos eso como una invitación a entrar. No lo es.

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Además, el robo de telecomunicaciones está relativamente equiparado al del robo de consumos en el Código Penal, por lo que aquel que se apropie y aproveche de un servicio contratado por otro estaría cometiendo un delito cuando se accede a una red wifi ajena en la que el coste es asumido por una empresa o un particular y su módem o router está alojado en la oficina o el hogar. Estos son los dos artículos del Código Penal español que protegen el uso particular de nuestras telecomunicaciones.

El artículo 255 establece que “será castigado con la pena de multa de 3 a 12 meses el que cometiere defraudación por valor superior a 400 euros, utilizando energía eléctrica, gas, agua, telecomunicaciones u otro elemento, energía o fluido ajenos, por alguno de los medios siguientes: valiéndose de mecanismos instalados para realizar la defraudación, alterando maliciosamente las indicaciones o aparatos contadores o empleando cualesquiera otros medios clandestinos. El siguiente artículo dice que “será castigado con la pena de multa de 3 a 12 meses el que hiciere uso de cualquier equipo terminal de telecomunicación, sin consentimiento de su titular, ocasionando a éste un perjuicio superior a 400 euros”.

La infracción, por tanto, requiere de un uso continuado que conlleve un perjuicio económico en el tiempo y puede ser realmente difícil de demostrar, por lo que, aunque pudieras llegar a denunciar, lo más recomendable siempre es proteger correctamente el acceso inalámbrico de tu red doméstica, poniendo contraseña si no la tiene y nunca dejando aquella que viene por defecto por parte de tu proveedor de servicios (ISP), que es la más fácil de poder vulnerar mediante software por parte de los amigos de lo ajeno.

Por supuesto, si el acceso a una red ajena se ha producido mediante el uso de cualquier herramienta que exponga su contraseña, sería considerado un agravante. El mero hecho de hackear una contraseña privada puede ser considerado en sí mismo como un delito de descubrimiento y revelación de secretos y también lo refleja el Código Penal, en este caso en su artículo 197: “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”.

Cómo descubrir y actuar si te están robando red inalámbrica

En la otra cara de la moneda, puede que seamos nosotros quienes estamos sufriendo un robo de nuestra conexión inalámbrica. Las señales más evidentes sería una degradación en la calidad del servicio, especialmente notoria en una bajada drástica de la velocidad que a priori no se ajuste al número de dispositivos que nosotros mismos tuviéramos conectados al WiFi. Podemos realizar una pequeña investigación y comprobar qué hay conectado a nuestra red, para tratar de encontrar dispositivos ajenos.

Además, aunque se requiere algo más de conocimiento técnico sobre cómo entrar y configurar nuestro router, podríamos recurrir al filtrado MAC. Este permite agregar una lista de dispositivos autorizados mediante un código identificador único de dispositivo. De este modo, todo lo que no sea nuestro ordenador, teléfono inteligente, Smart TV, etcétera, quedaría fuera de la lista de autorización para conexión y, en caso de que algún vecino llegase a dar con nuestra clave, sería realmente inútil puesto que no podría conectar ninguno de sus dispositivos a nuestra red.