Estafas

La Policía alerta del fraude de las llamadas que cuelgan al primer tono: devolver la llamada puede salir muy caro

La estafa de la llamada perdida. Telecinco.es
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El teléfono suena una vez o dos y se corta antes de que descuelgues. En la pantalla queda una llamada perdida de un número que no reconoces. Es entonces cuando llega el momento clave y se valora quién puede ser. En un porcentaje elevado de casos, se pulsa el botón verde para devolver la comunicación. Al hacer esto, se activa un mecanismo de facturación fraudulenta cuya factura no llega hasta el mes siguiente. Esta técnica tiene nombre: wangiri, del japonés llamar y colgar, y los casos están en crecimiento durante los últimos años en España.

Un anzuelo de dos segundos

La Policía Nacional describe el patrón. Se trata de sistemas automatizados que realizan miles de llamadas por minuto a números españoles y dejan sonar el teléfono durante apenas uno o dos tonos. Un intervalo insuficiente para contestar, pero suficiente para que aparezca la notificación de llamada perdida en la pantalla. 

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A partir de ahí opera un mecanismo mental muy conocido: el cerebro tiende a interpretar la notificación como algo pendiente que hay que resolver, especialmente si el número parece institucional, urgente o simplemente extraño. La curiosidad, unida a la posibilidad siempre remota, pero nunca descartable, de que sea una comunicación legítima, empuja a muchos a realizar una llamada de vuelta sin verificar previamente su origen.

Al descolgar en el número extranjero, la línea a la que se conecta es de tarificación especial y viene de un país con regulación telefónica laxa en el que los operadores locales tienen acuerdos comerciales con los estafadores para repartir los ingresos generados por cada minuto de conversación. La operadora española queda obligada a facturar la conexión internacional al precio pactado. No hay robo directo, no hay hackeo, no hay vulneración del dispositivo, ya que la víctima paga por una llamada que voluntariamente realizó.

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La única maniobra defensiva es no devolverlo, bloquearlo si aparece por segunda vez y, si la duda persiste, verificar la procedencia por vías alternativas antes de marcar. Los dos segundos de curiosidad ahorrados a costa de esa mínima verificación han acabado convertidos, en más ocasiones de las que se calcula, en un cargo desagradable a fin de mes.

Cuánto puede costar el gesto

La cifra que Tráfico y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad manejan como orden de magnitud es contundente. Devolver una llamada perdida procedente de uno de estos prefijos puede costar entre 10 y 50 euros en cuestión de segundos, y la horquilla superior no marca un techo real, ya que existen episodios con facturaciones muy superiores tras una única llamada devuelta. 

Durante la conexión, es habitual que se reproduzca música de fondo, un tono de espera falso o cualquier otro recurso destinado a alargar la duración de la llamada y aumentar el importe facturado. No habrá ningún interlocutor humano, pero se tratará de que el usuario aguante en línea el mayor tiempo posible antes de comprender que no hay nadie al otro lado de la línea.

Los prefijos peligrosos

La Policía Nacional y la Guardia Civil han identificado varios prefijos internacionales como principales vectores del wangiri en España: +212 (Marruecos), +225 (Costa de Marfil), +233 (Ghana), +234 (Nigeria) y +355 (Albania) figuran entre los más frecuentes. La lista se amplía y rota constantemente porque los delincuentes cambian de país para eludir los bloqueos que aplican las operadoras. 

La Policía Nacional advierte además sobre los prefijos +803, +806 y +807, que corresponden a números de tarificación especial y pueden implicar costes adicionales incluso sin componente internacional. La difusión de esta lista tiene un límite intrínseco: la infraestructura VoIP que emplean los delincuentes permite falsificar el número de origen y enrutar la llamada a través de múltiples jurisdicciones, lo que convierte cualquier investigación en un laberinto legal.

Si el cargo ya ha aparecido

La respuesta sigue unos sencillos pasos:

  1. Contactar de inmediato con la operadora para reclamar el cargo, aportando la fecha, la hora y el número marcado. 
  2. Denunciar los hechos a través del portal de la Policía Nacional (policia.es) o de la Guardia Civil, con capturas de pantalla del historial de llamadas como material probatorio. 

Para orientación técnica gratuita, contactar con la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE en el 017, un servicio confidencial dirigido a víctimas de fraudes digitales.