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Multas de hasta 600 euros por dejar bolsas de basura en papeleras: el truco para 'no bajar al contenedor' que muchos pagan caro

Bolsas de basura junto y sobre una papelera. Europa Press
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La gestión de los residuos domésticos es una responsabilidad individual de la que tenemos que responder adecuadamente. De lo contrario, nuestro municipio, que es quien tiene las competencias al respecto, puede interpretar cada vulneración de la normativa municipal como una ocasión perfecta para ponernos una sanción económica que trate de enseñarnos la lección a costa de vaciarnos el bolsillo. Por tanto, deshacernos correctamente de nuestra basura no solamente ayudará a tener un planeta más cuidado, sino que nos ahorrará un preciado dinero.

La papelera no es un contenedor

La basura que nosotros vamos acumulando en casa y más tarde acaba en el contenedor es un residuo doméstico. Su definición oficial recogida en la Ley es “residuos peligrosos o no peligrosos generados en los hogares como consecuencia de las actividades domésticas”. Estos tienen sus recipientes destinados a su recogida y posterior gestión, que suelen ser conocidos como ‘contenedores’. Sin embargo, muchos ciudadanos, por comodidad al estar más cerca que los contenedores, deciden depositar los residuos domésticos en las papeleras. Con este comportamiento, no solamente están cometiendo un acto que ensucia las calles más de lo que deberían, sino que además se exponen a ser sancionados por dichos comportamientos.

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Las papeleras urbanas son un elemento clave en la limpieza de una ciudad, para que las calles y calzadas estén mucho más limpias, pero su utilidad oficial es ser el lugar donde nos deshacemos de papeles (de ahí su nombre), envoltorios, chicles, colillas apagadas, pañuelos de papel usados y, en definitiva, pequeños residuos cotidianos no voluminosos. En el caso de que hablemos de papeleras de reciclaje, habría que cumplir, además, la obligación de separación de cada tipo de residuo.

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Si se comienzan a llenar los alrededores de las papeleras o se coloca sobre ellas bolsas de basura doméstica, se generan efectos mucho más nocivos para todos que si las dejamos en el contenedor apropiado, que siempre va a ser mucho más hermético y estar mejor adaptado al tipo de residuo. Dejar bolsas cerca o sobre la papelera provoca malos olores, un incremento de la suciedad en la vía, posibles problemas de aparición de plagas de insectos o roedores, dificulta el trabajo de los servicios de limpieza, impide el uso normal de la papelera al estar llena hasta que la bolsa sea retirada y, en suma de todo, ensucia la imagen estética de cada localidad.

Aunque puede que sea un comportamiento difícil de detectar, al realizarse en un instante y ser bastante complicado saber la identidad del infractor, se ha ido incrementando en los últimos tiempos el número de efectivos que se encargan de la vigilancia ante las infracciones en materia de ensuciar la vía pública. No solamente puede multarnos la policía local o municipal, sino que también algunos ayuntamientos como el de Madrid han puesto en marcha patrullas ciudadanas camufladas (de paisano) que pueden detectar infracciones y también podría incluso servir como prueba alguna grabación en vídeo de un edificio público, como ha sido el caso de las cámaras de seguridad de la Biblioteca del Nord en Sabadell, que permitieron identificar al conductor de un vehículo que se paró y dejó residuos fuera de contenedores.

Sanciones por dejar la basura donde no corresponde

Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular es una Ley estatal que sirve para recopilar todos los comportamientos incívicos en materia de limpieza de la vía pública. Establece un marco sancionador para comportamientos como dejar basura fuera de los contenedores habilitados a tal efecto. Esta considera como falta leve “la entrega de los residuos domésticos y comerciales no peligrosos contraviniendo lo establecido en las ordenanzas de las entidades locales” y estas se sancionarán con una multa de hasta 2.000 euros. Sin embargo, la potestad sancionadora no es estatal y ni siquiera todos los municipios pueden considerar para un mismo comportamiento infractor la misma graduación de gravedad.  

Por ejemplo, la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos, Gestión de Residuos y Economía Circular del Ayuntamiento de Madrid considera como falta leve “depositar los residuos de escasa cuantía o entidad fuera de los elementos del mobiliario urbano destinado a tal fin, así como depositar en las papeleras instaladas en los espacios públicos los residuos para los que no estén destinadas y, en especial, las bolsas con residuos domiciliarios”. Esta gravedad está castigada con sanciones de hasta 750 euros.

Lo más frecuente es que la sanción sea de 600 euros de media, aunque al ser de carácter municipal, hay mucha disparidad entre un territorio y otro. Por supuesto, hablamos de multas cuando se considera que el comportamiento no ha supuesto un daño grave a nivel de residuos y se considere que el contenido de las bolsas de basuras tiene sustancias peligrosas. Sin embargo, para que la media suela ser de 600 euros, hay quienes multan con menos cuantía y también hay quienes superan dicha cifra. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Almonte (Huelva) recoge en su Ordenanza Municipal de Limpieza Viaria y Gestión de Residuos la multa de hasta 901 euros por este motivo. El de Ciempozuelos (Madrid) considera específicamente este comportamiento tan sucio como falta grave y la castiga con sanciones que parten de los 2.001 euros.