Pablo, pasajero del AVE, se cambió del vagón 7 al 6 en el último momento: "Eso es lo que me ha salvado"

El pabellón polideportivo de Urda, en Toledo, ha acogido durante toda la mañana de este miércoles a los pasajeros ilesos y a los heridos leves
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El pabellón polideportivo de Urda, en Toledo, ha acogido durante toda la mañana de este miércoles a los pasajeros ilesos y a los heridos leves en el trágico accidente de tren en la línea del AVE Madrid-Andalucía. Por la tarde ya quedaban pocos de ellos, junto a algunos sanitarios y miembros de Protección Civil, pero durante la mañana este complejo deportivo llegó a albergar hasta 400 personas. Muchos de ellos ya se han trasladado a sus lugares de origen en autobuses o en coches particulares.
Uno de los sanitarios, atiende a un pasajero herido con la nariz rota y la camisa completamente ensangrentada. El hombre, que viajaba en el tren Iryo, recuerda los “golpes terribles” que sintió y la caída por el terraplén, pero lo peor es la “imagen dantesca que había fuera”, asegura. Se muestra, eso sí, muy agradecido con la solidaridad mostrada por los habitantes del pueblo de Urda, que realizaron las primeras evacuaciones desde el lugar del accidente.
Otro pasajero, este del AVE, con una herida en el cuello, describe el momento como un “largo golpe y mucho caos, mucha gente malherida. He tenido mucha suerte”. Asegura que viajaba en el vagón 7 pero se cambió al 6, que estaba más atrás en el convoy. “Eso es lo que me ha salvado”, recalca, porque cree que no mucha gente se ha podido salvar en ese vagón. Del suyo recuerda la gente volcada unos encima de otros y cómo primero ayudó a otros pasajeros y luego rompieron las ventanas para salir. “Los que estamos aquí hemos vuelto a nacer hoy”, concluye.
