Este año las incineraciones han adelantado por primera vez a los entierros

Las ceremonias en el mar o los cementerios de árboles ganan peso en España: "Hay una tendencia a querer acabar formando parte del planeta"

Una familia despide a un ser querido en el mar. Cortesía
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Nadie puede controlar cómo nace, pero cada vez se tiene más poder de decisión sobre cómo se muere, o, al menos, cómo se afronta esa muerte. Se piensa en qué ocurrirá el día después, aunque ya no se esté aquí. Un 81% de la población cree que es importante dejar instrucciones funerarias, según un estudio elaborado por Sigma Dos para el Observatorio de los Servicios Funerarios (OSF). Y, aunque solo el 47% reconoce que le ha transmitido a su familia sus deseos, el 72,7% asegura que las despedidas deberían tener en cuenta “la vida de la persona fallecida”. Eso lleva a que se busquen espacios funerarios más humanos, señala el informe, pero también a que esté cambiando cómo se entierra la población española.

“Este ha sido el primer año en el que las incineraciones superan a los entierros, según datos de Panasef”, explica al otro lado del teléfono María Hermida, portavoz de la empresa de servicios funerarios Pazy. La última estadística de Panasef habla, de hecho, de que las incineraciones rozan el 51% de los entierros, pero el 59% de la ciudadanía ya se decantaría por esa opción en caso de fallecimiento según el OSF. Sin embargo, no se trata solo de una cuestión de método. “Mucha gente está decidiendo destinos finales distintos a un nicho en un cementerio o hasta que se queden en una urna dentro del hogar”, señala Hermida. Es ahí donde entra esa abrumadora mayoría que espera funerales y ritos mortuorios mucho más cercanos a la persona fallecida.

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Así, un 69,7% de la población cree que el velatorio debería ser “un homenaje a la vida de la persona querida” y un 58,9% que el modo actual de despedida en tanatorios resulta demasiado formal e impersonal. La mitad de la encuesta apuesta por personalizar esa despedida, que el entierro o el ritual alternativo encaje con cómo era esa persona y sus intereses. El abanico de ideas que los encuestados por el OSF han dado abarca por música personalizada, una comida o un vídeo homenaje.

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Es algo que ya se está viendo en la propia industria funeraria. Hermida apunta que el 64% de la cartera de Pazy “tiene personalizaciones”. “Más de la mitad de las personas que contactan con nosotros ha pensado en una ceremonia personalizada, en acabar con las cenizas en el mar, en que se escuche cierta música, que se hagan cosas como joyas o que acaben en un árbol en alguno de los bosques de cenizas habilitados que hay en España”. La experta está viendo que sí existen cada vez más opciones nuevas y que la gente las pide. Si bien hasta hace unos años todo se mantenía muy tradicional en España y sin cambios, eso ha cambiado y existen más empresas que ofrecen nuevas ideas y rituales.

Cementerios de árboles y despedidas en el mar, las opciones que ganan más peso

En líneas generales, Hermida apunta que lo que toma más peso está siendo el “acabar en un entorno de naturaleza”. Los cementerios de árboles que comenta son, de hecho, una idea que empezó a asentarse hace unos años y que ya cuenta con ejemplos repartidos por toda la geografía. “Las cenizas se depositan en el pie de un árbol”, explica Hermida, “y tiene una placa de recuerdo. En ocasiones, son árboles de familia”. Visitar el cementerio es, así, pasear por un bosque.

Aunque, sin duda, lo que más interés despierta es la despedida en el mar. Cada vez se puede hacer desde más puertos, lo que ha aumentado la cobertura. “Eso hace también pues que sea más accesible para todos”, apunta Hermida. El objetivo de la empresa de Albert Vidal, Cenizas Mediterráneo, es cubrir todo el Mediterráneo. Ya están en 27 puertos y quieren llegar a 35. “Al final, la familia lo que quiere es depositar las cenizas en un punto que para ellos es importante, de encuentro”, señala su portavoz a 'Informativos Telecinco'.

Así, se escoge un punto geográfico que tiene una conexión emocional y se sale a navegar. “Es una ceremonia con la que la gente queda muy contenta”, apunta Vidal, “y es muy agradable”. “Al principio, pensamos que serían ceremonias muy tristes. Claramente son muy emotivas y un poco tristes”, reconoce, pero lo que están viendo es que funciona como una suerte de nueva etapa del duelo. “Cuando les entregan las cenizas ya ha pasado un tiempo”, explica.

La ceremonia es un momento en el que se junta la familia y en el que se celebra la vida de quien se ha ido. “La gente nos pide fotos”, señala Vidal, y hasta hay quienes brindan por la persona ausente. Incluso, hasta les preguntan a los del barco recomendaciones para comer luego. “Es un tipo de funeral no tan tradicional, pero mucho más emotivo y menos triste”. “Muchas veces me preguntan cómo lo hacen las demás familias. Siempre digo que les damos el tiempo que necesiten y que ellos organicen. Nosotros los acompañamos”. Al final, es gestionarlo como lo pide el cuerpo.

Eso sí, no todo es posible. Legalmente, no se puede depositar las cenizas de un ser querido en un lugar cualquiera. No vale con acercarse a la playa y tirarlas, ni enterrarlas bajo un frutal en la huerta de casa o irlas depositando mientras paseas por un bosque. Vidal señala que lo que se puede hacer está claro en un Real Decreto de 2022 y que, para depositarlas en el mar, se necesita un permiso de capitanía marítima que indique la zona concreta en las que se hará ese depósito. Las urnas son biodegradables, para fundirse rápidamente con las aguas del océano, y solo se pueden tirar con ellas pétalos naturales o secos.

Féretros de cartón

El proceso debe respetar el océano, una cuestión que, en paralelo, se está volviendo cada vez más importante para más personas ante el entierro propio o el de sus familiares cercanos. Una de las ceremonias más especiales con las que se cruzó Hermida fue una en Valencia. “Era una persona muy ecológica, que quería un féretro de cartón”, señala. Y sí, los féretros de cartón están igualmente homologados. “Son más ecológicos y soportan el mismo peso que un féretro de madera”, asegura Hermida. Su ceremonia valenciana siguió con una cremación y luego un cementerio de árboles.

Esa iba a ser una despedida en sintonía con el medioambiente, algo que se puede hacer y que está en auge. “Hay una tendencia a querer acabar formando parte del planeta y no desaparecer en un féretro cerrado dentro de un columbario o una sepultura de suelo. Eso se pide cada vez menos”, confiesa Hermida. Se aprecia cada vez más la parte natural, algo a lo que se suma un cambio generacional. Lo que parecía normal a abuelos y hasta padres, no se lo parece a sus nietos o hijos.

Es algo que también apunta Vidal cuando se le pregunta si están creciendo las ceremonias en el mar. “Sí, cada vez va a más. La gente joven busca alternativas a los funerales que había hasta el momento. Yo creo que ven el tema de los cementerios un poco tenebroso”, señala. Otro nicho en el que Vidal ve un tirón es en el público extranjero, sobre todo del norte de Europa. Ellos optan por despedir a sus seres queridos en aquel lugar del Mediterráneo que fue especial mientras vivían, quizás porque les gustaba o porque veraneaban allí.