Las incógnitas del caso Julen: En qué estado está; a qué altura; cómo cayó por el pozo
“¿A qué profundidad haces el túnel si no sabemos dónde está el niño?”, se pregunta el experto y presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, Manuel Regueiro, cuando se indaga en la última opción escogida por los equipos de rescate para intentar encontrar a Julen: la excavación en perpendicular, aprovechando una ladera, de un túnel lateral a 80 metros de profundidad para acceder al pozo por el que, según el padre del pequeño y una prima de éste, le vieron caer.
A su juicio, expresa Regueiro, “un niño de esa edad (dos años) no cabe por ese pozo hasta el fondo”, y además, según indica, no se tiene experiencia en situaciones como estas. Existen divisiones especiales de expertos para efectuar rescates en cuevas así como en montañas, pero no en pozos, apunta.
Demasiadas incógnitas
No solo la falta de experiencia, –por tratarse de un caso tan singular–, es lo que preocupa a los especialistas. ¿En qué estado se encuentra el pequeño? ¿A qué altura? El niño llevaría más de 48 horas dentro del pequeño agujero en el que se cree que está. Son tres días de búsqueda y el tiempo sigue corriendo en contra de todos.
Son demasiadas las incógnitas: sobre la reconstrucción de los hechos; sobre la zona y sus particularidades; sobre el estado del pozo y si estaba tapado o no con una piedra como ha defendido el pocero que realizó el sondeo; sobre el estado del pequeño; sobre su ubicación exacta; sobre el modo más seguro de efectuar su rescate…
La operación es lenta porque cualquier fallo de cálculo puede ser fatal, y porque, cómo pone en evidencia Regueiro, hay muchos factores en el aire que no se controlan con precisión. Por eso, no precipitarse, a pesar de la necesidad de actuar con la mayor rapidez posible, es crucial.