Agresión sexual

Juan, el 'ángel de la guarda' que ayudó a Salma tras escapar de la casa en Murcia: "Llevaba toda la cabeza llena de sangre"

La vivienda donde Salma estuvo secuestrada. EFE
Compartir

Juan es el hombre al que acudió Salma cuando consiguió salir de 'la casa de los horrores' de Murcia, según informa 'La Opinión'. "Salma es una criaturita. Yo soy mayor que ella 30 años y la tengo como si fuera mi hija. Cuando la pandemia, lo estaba pasando tan mal la ‘pobretica’... se quedó sin trabajo, no podía pagar el alquiler... y ahí fue cuando la conocí y desde entonces la estoy intentando ayudar con lo que puedo", asegura el que ella ha denominado como "su ángel de la guarda".

Juan relata que cuando Salma "se recompuso un poco y encontró trabajo", continuaron el contacto por teléfono, "pero, desde hace como un par de años, la llamaba y no me contestaba". "Yo pensé ‘qué cosa más rara, qué cosa más rara’... Pero lo que menos podía pensar era lo que estaba viviendo la ‘pobretica’", recuerda.

PUEDE INTERESARTE

"No le salía la voz del alma, del cuerpo", recuerda Juan

Juan habla sobre el calvario que vivió Salma en el chalet, donde sufrió vejaciones, agresiones sexuales, palizas y amenazas de muerte por parte de Alberto, un "psicópata", según este hombre de 69 años. "Si yo lo estoy intentando asimilar, imagínate cómo estará Salma. Tiene que tener un trauma ya para toda la vida", lamenta él, ya que es consciente de que a su amiga "le va a costar mucho trabajo recomponerse".

El martes que Salma pudo escapar de la casa, Juan recuerda que le tocó el timbre de casa, donde vive solo desde que perdió a su mujer. Cuando abrió la puerta, la vio por el telefonillo: "Miro por el telefonillo, por la pantalla, y veo una capucha, una persona pequeña con capucha, pero no le veía la cara. Me dice: ‘Juan, soy Salma’, pero no le salía la voz del alma, del cuerpo".

PUEDE INTERESARTE

"Iba chorreando sangre por la cabeza, mareada, turbada", resalta

Y se dio cuenta de que tenía sangre en la cabeza: "Y cuando la veo, cuando sube al piso y la veo... iba toda llena de sangre, chorreando sangre por la cabeza, mareada, turbada... Y viene la criatura y me dice: ‘Juan, es que no sé a dónde ir’". La víctima, después de su consejo, le recomendó que se tomase él el "Orfidal" por todo lo que le iba a contar: "Sabe que yo también tengo ansiedad".

Salma fue explicándole a Juan todo lo que había ocurrido durante estos dos años en esa casa ubicada en San José de la Vega. "Ella no quería denunciar, estaba aterrorizada porque le dijo que iba a matar a sus padres", señala. "Le había quitado toda la documentación, le había quitado el móvil y sabía las direcciones y los teléfonos de toda su familia", añade.

Pero Juan la animó a que acudiese a la Policía para denunciar, pero primero la llevó a un centro de salud: "Cuando llegamos y la doctora la ve, directamente llama a la Policía: se presentaron aquí tres coches en la puerta del ambulatorio". "Cuando Salma se desnudó delante de la doctora, y ella vio cómo estaba, ella misma se echó las manos a la cabeza y la mandó al Reina Sofía. Estaba sangrando por la cabeza, le pusieron cuatro grapas", resalta.

"Tenía tres cicatrices en la barriga de tres cuchilladas que le había curado él mismo", describe Juan

Salma tenía heridas por todo el cuerpo: "Tenía tres cicatrices en la barriga de tres cuchilladas que le había curado él mismo para no llevarla al médico, se las había curado a él. No tiene ni un centímetro del cuerpo sin un moratón, todo son moratones y golpes por todos lados". Ella llegó a perder la vista de un ojo porque su secuestrador "se lo reventó con una barra de hierro" y en otra ocasión le estampó una guitarra en la cabeza "tiene un hundimiento así como en un lado, como un hueco".

Juan no entiende cómo es posible que haya personas que no se crean su historia: "Si no se trata de creerla, se trata de verla. Y yo la vi en el centro de salud, la vi desnuda y tenía todo el cuerpo morado, ¿cómo no voy a creer su versión? ¿Y las cuchilladas en la barriga? ¿Se las ha hecho ella? Yo no sé cómo tienen el cuajo esta gente de defender a esta escoria, es que no lo entiendo". Lo dice en referencia a los comentarios que escuchó en la Ciudad de la Justicia mientras esperaba para declarar en calidad de testigo.

"Estaba amenazada, pero hacía gestos con los ojos a la doctora", señala sobre el día que acudió al médico

"Yo estaba escuchando, ellos no sabían quién era yo, y veo que un abogado dice que cómo iba a estar secuestrada, si la llevaron a curarle un ojo al centro de salud. No dijo nada porque fue con la cómplice, que la detuvieron también", indica. Juan recuerda que su amiga "no podía hablar, estaba amenazada, pero hacía gestos con los ojos a la doctora".

Juan, 'el ángel de la guarda' de Salma, quiere seguir ayudándola. Se ha quedado con su gata Carlita, le ha dado ropa "y un poco de dinerito" para que pueda comenzar de nuevo. "Yo lo único que quiero es ayudarla, nada más que eso", insiste el hombre, quien afirma que no quiere protagonismo en esta historia "ni salir en la tele ni nada".

"Yo me guío por mis sentimientos. Yo no soy ni mejor ni peor que nadie, pero tengo un sentimiento muy fuerte, y más con ella. La apreciaba muchísimo", destaca. Juan pensaba que Salma estaba en Marruecos y la echaba de menos: "Pensé que estaba en Marruecos con su familia, que ahí habría cambiado de teléfono y por eso no me contestaba. Pero me extrañaba muchísimo que ella no me hubiera dado señales de vida. Ahora lo entiendo todo. Ahora me encaja todo".