Accidente de tráfico

La historia de Iván Sanz Cid, el bodeguero fallecido junto a su mujer y dos de sus hijos en Palencia: hace un año falleció también su padre

La historia de Iván Sanz Cid, el bodeguero fallecido junto a su mujer y dos de sus hijos en Palencia: hace un año falleció también su padre
Iván Sanz Cid, bodeguero de 'Dehesa de los Canónigos', fallecido junto a su familia en en un accidente de tráfico en Palencia. Informativos Telecinco
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La conmoción y el luto se extienden tras el fatal accidente de tráfico en el que han muerto el conocido bodeguero vallisoletano Iván Sanz Cid, su mujer y dos de sus hijos, de 17 y 14 años. Además, en el vehículo siniestrado también viajaba una hija de nueve años, la única superviviente de la familia, tras ser evacuada en helicóptero e intervenida de las graves heridas sufridas en el Hospital Universitario de Burgos.

El siniestro tuvo lugar en la A-67, a la altura del municipio palentino Herrerra de Pisuerga, por circunstancias que la Guardia Civil investiga. Entre las hipótesis, se indaga en si tras lo ocurrido pudiera estar la somnolencia o una distracción al volante. En esos momentos, emprendían un viaje de regreso desde Cantabria cuando se produjo la tragedia, que sacude directamente al sector de la viticultura, siendo que Iván Sanz Cid y su bodega, la de ‘Dehesa de los Canónigos’, era una de las referencias en la Ribera del Duero vallisoletana.

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Iván Sanz Cid y su labor al frente de la bodega tras morir su padre un año antes

Iván Sanz se puso al frente de la célebre bodega tras morir su padre, Luis Sanz, en mayo del pasado año, a los 85 años. El progenitor era el fundador de la misma, junto a María Luz Cid, y llevó a ‘Dehesa de los Canónigos’ a convertirse en una de las firmas más reconocidas de la Ribera del Duero, dejando un legado que su hijo estaba comprometido a perpetuar.

Precisamente, hace solo unos meses, en abril, la bodega le había rendido un emotivo homenaje en el marco del tradicional acto de apadrinamiento de la vendimia.

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Ingeniero técnico agrícola y formado en dirección de empresas, Iván Sanz Cid asumió la responsabilidad de encabezar la segunda generación de la familia al frente de la bodega, junto a su hermana, Belén Sanz, encargada de la dirección técnica y enológica.

Formando tándem para combinar la visión empresarial y estratégica de negocio con el mimo a la viña, ambos abordaban con éxito el relevo generacional. De hecho, Iván Sanz, aprovechando su experiencia y también su formación en Estados Unidos, trabajó con ahínco en la expansión internacional de la marca, consolidando la presencia de los vinos de la firma en más de una veintena de países.

La bodega Dehesa de los Canónigos

Con todo, el reconocido nombre de la bodega Dehesa de los Canónigos, hoy tristemente golpeado y marcado por la tragedia, no solo narraba en sector de la viticultura una historia de éxito y prestigio, sino también una de mimo y amor a la tierra y sus raíces.

Nacida como un proyecto de vida compartida, su historia arranca después de que la finca, que pertenecía a la familia Cid desde 1931, fuese vendida al término de los años 60.

Fue tras ello cuando, como informa El Norte de Castilla, el matrimonio que conformaban Luis Sanz y María Luz Cid decidieron recuperarla, pidiendo préstamos para ello y no sin un gran esfuerzo.

Volviendo a adquirirla en propiedad, entre ambos fueron sembrando el fruto de una excelente viña. Si bien primero las vendimias acababan en Vega Sicilia, en 1989 Luis Sanz y su esposa dieron el paso de elaborar y comercializar sus propios vinos; una decisión que acabaría por ser un éxito gracias a su dedicado trabajo.

Fue así como lo que legaron a la segunda generación fue no solo una bodega de renombre, sino además un modelo arraigado en una premisa básica: el amor por la tierra y el mimo a sus viñas. “Antes uvas que cubas”, era el lema, que resumía precisamente esa idea de anteponer primero la calidad de las uvas y los tiempos de la viña frente a las exigencias industriales y de exportación.

La bodega Dehesa de los Canónigos, referencia en el sector

Tras asumir el relevo generacional, los hermanos Iván y Belén continuaron impulsando el reconocimiento y prestigio de la bodega, por cuyas instalaciones rehabilitadas no han dejado de pasar rostros reconocidos de múltiples ámbitos, con célebres jornadas de apadrinamiento entre las que han estado, entre otros, Pepe Ribagorda o Carlos Sobera.

Más allá, la bodega también ha encabezado distintas acciones solidarias, colaborando con distintas entidades y proyectos para impulsar la investigación y la lucha contra distintas enfermedades.

Ahora, la muerte de Iván Sanz y sus familiares en un fatal accidente de tráfico, ha golpeado a todos sus allegados y todo el sector.