Crimen

La vida actual de los agresores del caso Samuel Luiz: de los condenados por el asesinato a los menores internados y los dos absueltos

Diego Montaña, Alejandro Freire y Kaio Amaral, los condenados por el crimen de Samuel Luiz en A Coruña. Informativos Telecinco
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Tres de los jóvenes condenados por el asesinato de Samuel Luiz, el auxiliar de enfermería de 24 años que murió tras una brutal agresión grupal en A Coruña en la madrugada del 3 de julio de 2021, cumplen condena en distintos centros penitenciarios españoles.

Samuel, que había trabajado en primera línea durante la pandemia y era descrito por su entorno como un joven generoso y comprometido, fue víctima de una violencia que conmocionó a todo el país. La investigación permitió identificar a los responsables y el proceso judicial concluyó con sentencias firmes para los principales implicados. El segundo capítulo del videopodcast 'Personas, bestias', disponible en Mediaset Infinity, reconstruye el caso con el análisis de expertos, testimonios y representantes legales.

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Los tres condenados -Diego Montaña, Alejandro Freire y Kaio Amaral- fueron detenidos pocos días después de la agresión e ingresaron en prisión provisional, medida que se mantuvo durante la instrucción y la tramitación de los recursos. La Audiencia Provincial de A Coruña les impuso penas definitivas de 24 años de prisión a Montaña por asesinato con agravante de discriminación por orientación sexual; 20 años a Freire por asesinato; y 20 años y medio a Amaral -17 años por asesinato y 3 años y medio por el robo violento del móvil de la víctima-, confirmadas posteriormente por el Tribunal Supremo en diciembre de 2025. Además, los tres deberán indemnizar a los familiares de Samuel Luiz con más de 300.000 euros. Desde su arresto el 6 de julio de 2021, acumulan ya más de cuatro años privados de libertad.

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La vida de los condenados por el caso de Samuel Luiz en la actualidad

Diego Montaña, considerado por el jurado popular como el iniciador de la agresión, recibió la pena más elevada. Fue condenado a 24 años de prisión por asesinato con la agravante de discriminación por orientación sexual. La sentencia dio por probado que fue quien profirió insultos homófobos antes de liderar el ataque.

Alejandro Freire, conocido como Yumba, fue condenado a 19 años de prisión por asesinato. El tribunal entendió que participó activamente en la agresión, contribuyendo a reducir y sujetar a la víctima durante los momentos más violentos del ataque. La defensa sostuvo que no fue responsable de los golpes finales, pero el jurado consideró acreditada su implicación directa. Actualmente permanece en régimen cerrado.

Kaio Amaral fue sentenciado a 20 años y medio de prisión, una pena que incluye tres años y medio adicionales por el robo del teléfono móvil de Samuel tras la agresión. Las grabaciones y los testimonios lo situaron en la persecución y en los golpes propinados a la víctima. Aunque negó la existencia de intención homicida, el tribunal apreció responsabilidad penal por asesinato. Cumple condena en régimen ordinario tras la confirmación de las penas.

En el procedimiento también estuvieron implicados dos menores de edad con un papel relevante en la agresión. Ambos fueron juzgados aparte ante la jurisdicción de menores y condenados en 2022 a tres años y medio de internamiento en régimen cerrado por un delito de asesinato, una medida impuesta por el Juzgado de Menores de A Coruña. Según los plazos habituales de ejecución de estas medidas, ese periodo estaría ya cumplido.

Los absueltos en el caso: Katy, la novia de Diego Montaña, y Alejandro Míguez

Entre las personas que quedaron absueltas figura Catherine Silva, alias Katy, la novia de Diego Montaña. El jurado popular determinó que no propició ni continuó la agresión, pese a que se le acusó de empujar a la amiga de Samuel cuando intentaba intervenir.

Por su parte, Alejandro Míguez, inicialmente condenado a 10 años de cárcel como supuesto cómplice de asesinato, fue absuelto en mayo de 2025 por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. El tribunal concluyó que sus acciones no constituían complicidad directa, decisión que posteriormente respaldó el Tribunal Supremo. Tanto Katy como Míguez viven fuera de prisión y no han trascendido novedades desde la resolución de sus recursos.

Con el caso cerrado judicialmente, la sociedad continúa reflexionando sobre los factores que llevaron a un grupo de jóvenes a una violencia tan extrema y sobre las medidas preventivas necesarias frente a agresiones por odio.

El asesinato de Samuel deja un recuerdo imborrable entre sus seres queridos. Su vida, marcada por la generosidad y la vocación, sigue siendo un recordatorio de la necesidad de justicia, no solo material, sino también moral y emocional, un vacío que aún sienten quienes lo conocieron.